Avanza Cuba hacia el cumplimiento de las Metas del Milenio trazadas por Naciones Unidas

Cuba ha buscado una nueva forma de cumplir con el propósito de la ONU dentro de las Metas del Milenio, de garantizar el acceso de la población a las nuevas tecnologías La red al día

Amaury E. del Valle
informatica@juventudrebelde.cu
12 de Octubre del 2006 22:21:47 CDT

Foto: Roberto Suárez Aunque Estados Unidos ha torpedeado reiteradamente los intentos de Cuba por acceder a las nuevas tecnologías o vender las suyas, el país avanza hacia el cumplimiento de las Metas del Milenio trazadas por la ONU, en especial en referencia al desarrollo de la Informática y garantizar el acceso masivo a esta de la población.

La Isla ha buscado una nueva forma de cumplir con la tarea o meta número ocho trazada por las Naciones Unidas, en especial en lo relacionado con el acápite que pide a los Estados: «En colaboración con el sector privado, velar porque se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular los de las tecnologías de la información y de las comunicaciones».

Cuba lo ha hecho diferente, poniendo la Informática al alcance de la mayoría de la población, sin necesidad de utilizar para ello las empresas privadas, pues el denominado Proyecto Futuro, que engloba en gran medida este esfuerzo, es una iniciativa gubernamental, en aras de mejorar la calidad de la educación y de la vida en general.

Dentro de este amplio escenario se encuentra la instalación de equipos de computación en todas las escuelas del país, sin excepción, pues aun en aquellas donde todavía no llega la electricidad se han ubicado paneles solares para garantizar la energía.

A esto se agrega la producción de más de cien softwares educativos, que cubren una amplia gama de necesidades en la educación primaria, secundaria, preuniversitaria y tecnológica, así como la ampliación de los estudios de formación en esta área, en especial con el incremento del número de institutos tecnológicos de Informática y la creación de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI).

CONEXIÓN BLOQUEADA

La política de bloqueo impulsada hace más de 40 años por los sucesivos gobiernos norteamericanos ha dañado especialmente el sector de las telecomunicaciones y la informática en Cuba.

Solo hasta el 2002, las pérdidas en la rama telefónica ascendieron a 21,7 millones de dólares; y la nación antillana solo pudo conectarse a sitios norteamericanos de Internet en 1994, cuando bajo la Ley Torricelli Estados Unidos dio la licencia correspondiente, fundamentalmente para utilizar la web como una vía más de alentar la subversión interna.

No obstante, todavía el país no puede disponer de la cantidad de canales de conexión que quisiera, pues si una compañía norteamericana desea abrirnos un nuevo canal, o decide aumentar la velocidad de la conexión, debe primero esperar por una licencia del Departamento del Tesoro. A causa del bloqueo tampoco Cuba se puede enlazar a ninguno de los cables de fibra óptica internacional que se abren en arco al pasar cerca de la Mayor de las Antillas.

Eso, por supuesto, también perjudica a los operadores de la fibra, quienes ven encarecido este enlace por la cantidad de kilómetros extras que deben tender, al no poder ni siquiera acercarse a nuestro territorio. Pero afecta fundamentalmente la posibilidad de multiplicar los servicios de Internet en la Isla, que están limitados por ese ancho de banda, que además se utiliza también para las comunicaciones telefónicas y televisivas.

Ante esta coyuntura irracional impuesta por Estados Unidos, Cuba ha priorizado la conexión «social» de aquellos sectores que más necesitan de los recursos que aporta la red de redes, como educación, salud, centros científicos y comercio electrónico, entre otros.

Gracias a esto, según datos de la Oficina de Informatización de la Sociedad, ya existen hoy en el país a más de 1 500 sitios virtuales, 790 000 usuarios de correo electrónico y otros 150 000 de Internet, todo lo cual se multiplica en cientos de miles, más si se tiene en cuenta el carácter social de muchas de estas facilidades, que permite que un mismo punto de conexión sea utilizado por varias personas, al igual que sucede con una cuenta de correo electrónico.

Hablar de usuarios en la Isla, como se cuantifica en otros partes del mundo, no tiene mucho sentido en un país donde una computadora sirve por igual a diez o veinte niños en una escuela en medio de la ciudad, o a uno solo en una ubicada en plena serranía. Tampoco es muy entendible en los cánones «comerciales» que priman en el desarrollo de la Informática en casi todo el mundo, el hecho de que en Cuba existan más de 600 Joven Club de Computación y Electrónica, instituciones donde se ofrece una amplia variedad de cursos sin costo alguno, y a una gama de personas que van desde niños, jóvenes, adultos, discapacitados y hasta ancianos.

Se trata del cumplimiento de una Meta del Milenio que ha desechado la idea de tener que depender de la «colaboración del sector privado», para convertir el desarrollo de la Informática en pilar de la vida futura, en un proyecto perspectivo que implica la preparación desde edades tempranas de la población, pero también la creación de una fuerte infraestructura y programas ramales de informatización de sectores como servicios, economía, salud e industria.

Específicamente en este último aspecto, Cuba ha propiciado la creación de la UCI, que este año llegó a 10 000 estudiantes y debe tener su primera graduación también en 2006, pero que a la vez se extiende hacia otras partes del país con la apertura de tres subsedes y el soporte a 26 tecnológicos de Informática.

Otro de los aspectos interesantes de esta iniciativa es que vincula el estudio y el trabajo, pues los jóvenes trabajan a su vez en diferentes proyectos de desarrollo de software, en gran medida destinados a impulsar los propios proyectos de informatización de la sociedad en Cuba.

INFOMENTIRA IMPERIAL

Es el gobierno norteamericano, quien paradójicamente critica lo que según ellos es el «bajo acceso» a la Informática de los cubanos, quien se desmiente con sus campañas contra la Isla, que en los últimos tiempos ha pretendido catalogarla como una «amenaza cibernética».

Incluso el mismo Caleb McCarry, coordinador del programa para promover una «transición democrática en Cuba», engendro creado por la administración Bush para endurecer el bloqueo económico, comercial y financiero, ha afirmado en más de una ocasión que deben limitarse los flujos de tecnología a la Mayor de las Antillas, pues representa un «peligro potencial» para Estados Unidos.

Bajo esa falsa consigna, la Casa Blanca intenta disfrazar su real preocupación por los avances sostenidos de los cubanos en esta esfera, que cada vez gana más importancia incluso desde el punto de vista económico, por el potencial humano desarrollado y en formación que existe hoy.

Así, mientras en retórica el gobierno norteamericano trata de pintar la imagen de un país subdesarrollado donde apenas existen computadoras, torpedea la labor de instituciones como la Red Telemática de Salud de Cuba, Infomed, que a través de la organización no gubernamental radicada en California, USA/Cuba-Infomed, podría haber recibido 423 computadoras que serían instaladas en hospitales y policlínicos cubanos para apoyar la red de diagnóstico e informaciones médicas.

Sin embargo, el 10 de abril de 2003 el Departamento de Comercio de Estados Unidos negó categóricamente una licencia de exportación a esta entidad para traer los equipos, que estaban destinados al Instituto de Nefrología y a la red nacional de atención a enfermedades renales, al Cardiocentro del Hospital Pediátrico William Soler, a la red cardiopediátrica nacional y a la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Lo increíble es que el documento de la prohibición consigna: «Los Departamentos de Comercio, Estado y Defensa de los Estados Unidos han llegado a la conclusión de que esta exportación sería perjudicial a los intereses de política exterior de los Estados Unidos».

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