EE.UU. no sólo niega una cámara fotográfica a los niños cubanos

Afirma el vicedirector del departamento de Asuntos Multilaterales del MINREX,  que el bloqueo le niega a la juventud y a la infancia la posibilidad de desarrollarse en su entorno social

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Pedro Luis Pedroso. Foto: Roberto Morejón La negativa de la firma japonesa Nikon a entregar a Raysel Sosa la cámara fotográfica que ganó en un concurso, debido a que el artefacto tenía elementos producidos en Estados Unidos, puede ser el ejemplo más directo, claro y cruel de lo que es el bloqueo contra Cuba.

Pero si bien desnuda la mezquindad y lo irracional de la política, el absurdo episodio que convirtió en víctima circunstancial a uno de nuestros niños, constituye apenas una pequeña muestra de los efectos del bloqueo.

Cada día, miles de infantes cubanos son igualmente rehenes de las disposiciones arbitrarias e ilegítimamente acuñadas y perfeccionadas al paso por la Casa Blanca de distintas administraciones estadounidenses.

Aquellas siguen sin conseguir el objetivo de asfixiar al pueblo cubano para provocar la caída de la Revolución. Pero la ineficacia de la vía escogida por Washington tras ese derrotero, no resta un adarme de peso específico a las limitaciones, escaseces y angustias que el bloqueo ocasiona en nuestro país. Adolescentes y jóvenes como el pequeño Raysel están entre los principales afectados.

La cámara Nikon negada al único niño cubano en el acto de premiación del XV Concurso Internacional Infantil sobre Medio Ambiente, se multiplica cada día desde hace más de 45 años en cientos de productos o tecnologías vitales cuya adquisición se impide al Estado cubano.

En opinión de Pedro Luis Pedroso, vicedirector del departamento de Asuntos Multilaterales del MINREX, más allá de los efectos puntuales y del daño que causa a toda la sociedad, hay una afectación general que el bloqueo inflige a las nuevas generaciones en la Isla: negarle a la juventud y a la infancia la posibilidad de desarrollarse en un entorno social donde se trabaja, esencialmente, por ellos.

«Al analizar las cláusulas del bloqueo desde sus orígenes, uno se percata que es la negación al pueblo cubano de su derecho a decidir un modo de vida y a construir un proyecto que, esencialmente, defiende los derechos de niños y jóvenes», explica.

Claro que hay afectaciones precisas que les conciernen a ellos y se extienden a los campos de la salud y la educación, donde niños y jóvenes, precisamente, son los más vulnerables.

Un ejemplo concreto es el de la Universidad de La Habana que, como el resto de las instituciones cubanas, «no puede» acceder a la fibra óptica. Eso origina que la UH gaste anualmente alrededor de 40 000 dólares por el acceso a internet, algo que para cualquier otra universidad del mundo representa 600 dólares. «Es una diferencia sustancial que podría ser invertida por la Universidad en la compra de computadoras, bibliografía; o en el completamiento y mejoramiento de los laboratorios, y en la adquisición de medios de enseñanza», comenta.

Un impacto fuerte también es el que ocasiona el bloqueo a las nuevas generaciones en el área de la salud. «Por ejemplo, el tratamiento a los pacientes que necesitan diálisis, entre los cuales hay una cantidad importante de niños. La firma multinacional que lidera los servicios y la venta de instrumental para ese tratamiento, es norteamericana. Cuba le propuso iniciar la aplicación de una técnica en niños afectados de insuficiencia renal crónica terminal y que residen en áreas rurales de difícil acceso. Pero la firma respondió que no podía, como resultado del bloqueo.

A pesar del bloqueo Cuba protege a todos los niños. Foto: Calixto N. Llanes «Así se impidió que esos niños se beneficiaran de la nueva técnica, de manera que tienen que seguir siendo atendidos a través de procedimientos tradicionales y esos, obviamente, son menos eficientes», señala.

Tampoco el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí ha podido obtener el equipo para la técnica de Electroforesis en Campo Pulsado, debido a que la firma que lo vende, BIORAD, es norteamericana.

«Incluso, el Kourí es parte de una red latinoamericana mediante la cual se supone que debería tener acceso a esas técnicas. Sin embargo resulta excluido porque la firma que fundamentalmente suministra la técnica, es estadounidense.

«Se trata de una técnica para la vigilancia epidemiológica molecular de la salmonela y otras bacterias causantes de severas infecciones gastrointestinales, sobre todo en los menores. Una vez más ellos son rehenes de las afectaciones del bloqueo».

En igual sentido se anota la imposibilidad del Instituto de Medicina Tropical de adquirir el medicamento Tenofovir. «Por agotamiento de las reservas existentes en la institución y en virtud del proyecto Fondo mundial de lucha contra el sida, la malaria y la tuberculosis, del PNUD, se solicitó la venta del medicamento al laboratorio Gilead, de Estados Unidos. Ese fármaco debía ser suministrado a los enfermos del VIH-sida...

«A pesar de la emergencia asociada al caso, y de estar en el contexto de un proyecto internacional, el laboratorio dijo que no podía suministrarlo pues, para ello, necesitaba una licencia de exportación del gobierno de Estados Unidos. En consecuencia, Cuba decidió comprar a Alfarma S.A. a un costo adicional de casi 300 000 dólares un medicamento que no era tan avanzado como el que Cuba pretendía adquirir...

GASTOS EXTRA

No se trata solo de lo que no se puede comprar en Estados Unidos o en terceras naciones, sino de los gastos en que incurre el país para suplantar esas ventas prohibidas.

El informe que Cuba presenta este año, por decimocuarta vez, ante la Asamblea General de la ONU para sustentar el proyecto de resolución sobre la Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba, y que se analizará el próximo 8 de noviembre, describe otros casos concretos de daños a la niñez y a la infancia en la esfera de la educación.

«Se estima que el año pasado, el bloqueo ocasionó afectaciones que ascienden, en el campo de la educación, a los 9,8 millones de dólares. Eso, solo en medios de enseñanza y técnicas para las escuelas de distintos niveles, y que tuvieron que ser adquiridos por Cuba en otros mercados.

«De no haber existido el bloqueo, Cuba habría podido adquirir como mínimo un 25 por ciento más de medios de enseñanza para nuestras escuelas».

En iguales gastos extraordinarios incurre el Estado cubano en el mantenimiento y reparación del sistema de educación. «En el período que abarca el informe, Cuba pagó en exceso 2,3 millones de dólares por la adquisición de materiales de construcción necesarios para las escuelas. Si hubiéramos podido obtener esos mismos materiales en el mercado estadounidense, el costo habría sido mucho menor. Con esa inversión, Cuba habría podido terminar cinco escuelas de educación especial para niños que necesitan tratamiento diferenciado, y medios específicos».

También continúan subsistiendo los obstáculos para la compra de máquinas Braille, destinadas a los pequeños ciegos y débiles visuales. La Isla podría adquirir esos equipos en el mercado de EE.UU. al precio de 700 dólares cada uno. Sin embargo, se ve obligada a adquirirlos en terceros países, a un costo de mil dólares.

«¿Cuánto más Cuba habría logrado de no existir el bloqueo? ¿Cuánto más nuestro sistema de salud habría avanzado? Y hablamos de un país cuya mortalidad infantil es la más baja de América Latina e, incluso, más que la de Estados Unidos; hablamos de una nación que compite en tasa de esperanza de vida con los más desarrollados, y que no recibe un crédito de las instituciones monetarias y financieras internacionales».

HAY MÁS CONCIENCIA

La dureza y crueldad de tales medidas se exacerba. El bloqueo no solo tiene implicaciones para Cuba y para EE.UU. Cada vez afecta más a terceros.

«Precisamente, la segunda versión del Plan Bush va dirigida, entre otras objetivos, al fortalecimiento de esa dimensión extraterritorial.

«Una de las características del bloqueo desde las primeras medidas, al triunfo de la Revolución, ha sido limitar las posibilidades de Cuba de comerciar con el mundo. Sin embargo, eso no tuvo un carácter tan firme hasta que comenzaron a estructurarse y codificarse las distintas disposiciones, que estuvieron muy dispersas hasta la aprobación de la Ley Torricelli en 1992, año que marcó un punto de giro en el fortalecimiento del bloqueo.

«Ahí se produce no solo un intento de codificación de ese bloqueo, sino de fortalecimiento de todas sus medidas. Fue cuando se comenzó a prohibir la entrada en puertos norteamericanos de los barcos de las compañías marítimas internacionales si pasaban por puertos cubanos.

«Un paso superior lo constituyó la Helms-Burton en 1996, que llevó el bloqueo a un nivel superior. Y ahora el Plan Bush. Ha habido todo un escalamiento en la hostilidad, el hostigamiento y la política de estrangular a la Revolución por cualquier medio, que no excluye la vía armada, los sabotajes contra le economía cubana, el terrorismo.

«Siempre ha estado presente la intención de perseguir las operaciones comerciales y financieras de nuestro país, pero de un tiempo a esta parte se observa una intención no solo más marcada, sino más definida y orientada a estrangular todo lo relacionado con las operaciones económicas y financieras externas».

Pedro Luis Pedroso es optimista con vistas a los debates del día 8 en la Asamblea General de la ONU.

«El gobierno de Estados Unidos está totalmente aislado. Han perdido el terreno en la ONU en relación con el debate sobre el bloqueo a Cuba. Estados Unidos se empecina en una posición totalmente aislacionista. Año tras año se ha ido incrementando el número de países que se adhieren a la resolución cubana, lo que significa que año tras año hay un incremento de la conciencia internacional en relación con la ilegitimidad de la política de EE.UU. contra Cuba».

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