Revelan nombres completos de los estudiantes de medicina fusilados

Lo explicación la dio a JR Regino Sánchez Landrián, especialista principal de la Fragua Martiana, en Ciudad de La Habana, centro donde se guardan dichas memorias

Autor:

Juventud Rebelde

Los verdaderos patronímicos de los ocho estudiantes de Medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871, más completos y correctos que como se han divulgado durante 135 años, fueron revelados con exactitud por la doctora Olga Cabrera Valdivia durante un Congreso de Historia celebrado en La Habana en 1959, cuyas memorias son poco conocidas y están en poder de la Fragua Martiana, en Ciudad de La Habana.

Lo explicó a JR Regino Sánchez Landrián, especialista principal de ese centro. «Hasta ese momento se conocían, por supuesto las identidades de aquellos alumnos del primer año de esa carrera, uno de los cuales, incluso, no había asistido a la supuesta profanación de la tumba del periodista español Gonzalo Castañón. Pero, por ejemplo, los patronímicos no estaban completos y en un caso había un apellido realmente errado.

«La doctora Valdivia, en aquel importante Congreso —comenta el joven museólogo—, tal vez el primero luego del triunfo de la Revolución que abordara las correctas denominaciones de los jóvenes asesinados por el colonialismo español, especificó además algunas cuestiones desconocidas acerca de ellos y las causas y motivos enarbolados por las turbas de voluntarios para fusilarlos».

Fueron ellos: Alonso Francisco Álvarez y Gamba —en lugar de Campa—, nacido el 24 de junio de 1855 en La Habana, de 16 años, el más joven, sentenciado a muerte solo por arrancar una simple flor del entonces cementerio de Espada.

Anacleto Pablo Bermúdez y González de la Piñera, de 20 años, nacido el 7 de junio de 1851; José Ramón Emilio de Marcos y Medina, de igual edad, nacido el 7 de marzo de ese mismo año 1851; Juan Pascual Rodríguez y Pérez, el mayor de todos, nacido el 24 de junio de 1850, y Ángel José Eduardo Laborde y Perera, de 17 años, nacido el 5 de diciembre de 1853 en la barriada del Cerro. Todos eran de La Habana.

Los anteriores cuatro jóvenes resultaron ejecutados por el increíble delito de aprovechar la ausencia en ese horario de uno de los profesores para jugar con el carro fúnebre.

Los restantes fueron Eladio Francisco González y Toledo, de 20 años, nacido en Quivicán, La Habana, y Carlos Augusto de la Torre y Madrigal, igualmente de 20 años, nacido el 29 de julio de 1851, en Puerto Príncipe (Camagüey).

También Carlos de Jesús Verdugo y Martínez, de 17 años, nacido el 29 de julio de 1854, en Matanzas, quien no había asistido ese día a clases y se encontraba en su provincia con la familia.

¡Estos tres últimos fueron escogidos mediante sorteo para ser fusilados!

Es curioso que José Ramón Emilio de Marcos y Medina era hijo de una venezolana y de un asturiano, mientras que Ángel José Eduardo Laborde y Perera, lo era de Eduardo Laborde y Sotomayor, natural de Charleston, y de Francisca Perera Boves, de Nueva Orleans, ambos ciudadanos de Estados Unidos.

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