¡Cuidarse! para que siga al frente de este pueblo magnífico

Un deseo expresado por Ricardo Alarcón y ovacionado por los participantes en ese abrazo de Guayasamín (y el mundo) para Fidel

Autor:

Juana Carrasco Martín

Foto: Juan Moreno Se trataba del panel Igualdad y derechos sociales y políticos, y en este, como intervención especial, habló el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón de Quesada.

El tema fueron los planes y acciones de los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba, recogidos incluso en documentos que datan de antes del triunfo de la Revolución, y fundamentalmente la agresión que cínicamente llaman «embargo», pero que constituye un genocidio y responde como nombre verdadero al de bloqueo.

En la lectura que hiciera de varios de esos documentos, en los que con insistencia el presidente Eisenhower advertía con reiteración que «no se viera la mano de Estados Unidos», se puntualizaba que como «la mayoría de los cubanos apoyan a Castro», la única forma de combatirlo era «desencantar» a este pueblo y por todos los medios posibles «provocarle hambre y desesperación» y así lograr el derrocamiento del gobierno revolucionario.

Y han seguido en ese propósito de castigar al pueblo; han endurecido una y otra vez las medidas del bloqueo con leyes como la Torricelli y la Helms-Burton, y las dacronianas instauradas por la administración de George W. Bush, junto a viejos planes de la CIA de fabricar una oposición dentro de Cuba, y alimentarla con asistencia externa, para hostigar al pueblo y hacerlo sufrir.

Sin embargo, puntualizó Alarcón, y en justicia para nuestro pueblo magnífico, este ha sido capaz de encarar ese desafío y al mismo tiempo defender la dignidad recuperada y la obra alcanzada en condiciones extremadamente difíciles, de hostilidad muy grande, y ahí se encierra el valor de la obra económica y de la edificación del país.

HOMENAJE A FIDEL

La enjundiosa explicación a los amigos solidarios que le escucharon con atención se complementó con el homenaje que hizo a quien es el artífice de esa lucha y resistencia, al compañero Fidel.

Una anécdota dio la dimensión de la personalidad del líder de la Revolución cubana. Relató Alarcón que en la madrugada del 23 de junio del año 2001 él salía para Nueva York y Fidel debía hablar a las siete de la mañana en una tribuna en el pueblo del Cotorro, donde ocurrió el desmayo que sí divulgó toda la prensa internacional. Acudió a verlo de madrugada, cuando estaba trabajando con otros compañeros, se reunió con él (Alarcón) y luego siguió con la reunión.

Me preguntó de todo sobre el viaje, como él acostumbra, y me dio un consejo: descansa. Y yo le digo, Comandante, el que tiene que descansar es usted. Me confesó: Estoy cansado, francamente cansado.

Entre las rarezas de Cuba, enfatiza Alarcón, «es que tenemos un Presidente que trabaja y lo hace con ese sentido de misión, de entrega, de servicio». Los aplausos de reconocimiento a esa verdad, interrumpen por un momento al Presidente del Parlamento cubano, quien continúa su exposición: «y se preocupa por los otros, no por él. Es difícil encontrar un compañero tan preocupado y tan interesado por los demás».

Una anécdota en la que podía entenderse a este pueblo que le sigue y que le permitió decir a Ricardo Alarcón en el cierre de su exposición: «Por eso, todos coincidimos en que tiene que cuidarse. Para que esté donde tiene que estar, al frente de esta batalla, al frente de esta lucha, hasta la victoria siempre», y le acompañaron en una ovación de pie una sala del Palacio de Convenciones llena de amistad y solidaridad.

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