Festejan 45 aniversario de la Unidad de Ceremonias de las FAR

Fundada tras el triunfo de la Revolución, el 15 de diciembre de 1961, incluye al colectivo de la Banda de Música del Estado Mayor General

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Roberto Suárez La Unidad de Ceremonias del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, con sede en el antiquísimo Castillo del Príncipe, una elevación muy conocida del municipio capitalino de Plaza de la Revolución, en Ciudad de La Habana, festeja hoy 45 años.

Fundada tras el triunfo de la Revolución, el 15 de diciembre de 1961, ha desempeñado un rol significativo en cientos de ceremonias encomendadas por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Entre sus jóvenes efectivos, incluye al colectivo de la Banda de Música del Estado Mayor General.

Por una orden directa del entonces Comandante Sergio del Valle Jiménez, quien era jefe del citado Estado Mayor General, esta unidad se convirtió en una institución oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y hoy es símbolo de marcialidad, porte y aspecto, corrección, disciplina, rectitud y patriotismo para miles de hombres y mujeres que visten el verde olivo en nuestro archipiélago.

Este miércoles compartimos un rato agradable con la tropa que actualmente dirige el coronel Juan Antonio López Delgado, de 43 años, que mantiene allí el rigor que implica el ejercicio constante de la infantería, signo distintivo de esta aguerrida juventud.

EL HOMBRE DE LAS CEREMONIAS

«Aquí lo saben todos sus combatientes y trabajadores civiles: el hombre de estas ceremonias representa con dignidad los emblemas de la Revolución y la profesión militar, tanto con el fusil en la mano, como portando la bandera de la Patria», comentó uno de los jefes.

¿Cuáles son esas ceremonias? Recibimientos a jefes de Estado y de Gobierno; colocación de ofrendas florales, entrega de cartas credenciales, develación de bustos y tarjas, abanderamientos, condecoraciones, ascensos, honras y tributos fúnebres, actos políticos, graduación de centros de enseñanza militar y conciertos de la Banda de Música, entre otras.

Conversamos con un oficial cargado de historia y a la vez de modestia, que encarna lo dicho un día por el General de Ejército Raúl Castro, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuando afirmó que «ser oficial de las FAR no es un modo de vida, sino un sentido de la vida». Es el coronel Elio Guerrero Ramos.

«Pero más que un fusil, un bello vestuario, unos botines, un sable o los pantalones azul claro de la DAAFAR, azul oscuro de la Marina de Guerra Revolucionaria o verde olivo de las tropas terrestres

—según sea el caso, explicó— los jóvenes de esta Unidad de Ceremonias, originarios de casi todas las provincias del país, portan la ideología revolucionaria y el espíritu combativo de una institución armada, heredera de los mambises y del Ejército Rebelde, que acaba de cumplir victoriosamente medio siglo de historia, a las órdenes de Fidel y Raúl», reflexionó el coronel Guerrero Ramos.

«Decenas de jóvenes —de 19 a 23 años como promedio, entre ellos 16 muchachas— componen esta unidad, quienes portan diariamente con firmeza el fusil de ceremonias SKS, de fabricación soviética, con relumbrante bayoneta calada, calzan botines negros lustrosos o esgrimen el plateado sable curvo que rompe en rayos al sol de nuestras mañanas y tardes caribeñas», comentó el coronel Juan Antonio López Delgado, jefe de la Unidad.

PALABRAs DE LOS JÓVENES

Uno de los integrantes del Destacamento de la Bandera, comentó que los miembros de las FAR son hombres y mujeres de porte y aspecto, pero que en esta unidad en par-ticular, eso es algo relevante.

«Todas las tropas de las FAR ejercitan en mayor o menor grado la infantería, pero la nuestra la cultiva como el Che dijo que lo hacía con su voluntad: con delectación de artista», nos dijo el joven teniente Yoanny Matías Fuman, jefe del primer destacamento de ceremonias.

«Aquí las muchachas son bonitas por fuera y bellas en sus ideas por dentro», dijo la sargento de tercera Yulia Ávila Ortiz, integrante de este colectivo desde hace dos años. (L.H.S.)

Antecedentes de la sede

En esta instalación— recordó uno de los jóvenes soldados— nació el 19 de noviembre de 1888, el genio ajedrecístico cubano José Raúl Capablanca.

El Castillo del Príncipe se comenzó a construir en 1767 en la elevación de Aróstegui, según el proyecto de Silvestre Abarca, y lleva el nombre por el Príncipe Carlos, hijo del Rey Carlos III. Se terminó de construir por el brigadier Luis Huet, en 1779.

Un hecho histórico relevante relacionado con este lugar, es que aquí fueron traídos en calidad de detenidos los moncadistas Abel Santamaría, Raúl Gómez García y otros combatientes. Al día siguiente Fidel, con Melba Hernández y Haydée Santamaría, visitó el lugar.

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