Libro sobre mayor humedal del Caribe

«La Ciénaga de Zapata. Historia y naturaleza», texto que describe esa región cubana, reconocida como el mayor y mejor conservado humedal del Caribe insular 

Autor:

Juventud Rebelde

MATANZAS.—El libro La Ciénaga de Zapata. Historia y naturaleza constituye un excelente texto con exhaustivos estudios sobre esa región cubana, reconocida como el mayor y mejor conservado humedal del Caribe insular.

Elaborado por un colectivo de cinco especialistas, el volumen expone valores de la rica fauna y flora de ese territorio que ostenta las categorías de Sitio Ramsar y Reserva de la Biosfera.

Con 158 páginas y abundante material gráfico esta guía tiene como propósito, según el criterio de los autores, el enfoque histórico y naturalista diseñado como un producto para el disfrute sano y respetuoso del ecoturismo.

La Ciénaga de Zapata posee 4 230 kilómetros cuadrados donde viven más de 9 000 personas.

La región, catalogada como la municipalidad de Cuba de mayor extensión y la vez la menos poblada, debe su nombre al señor Francisco Zapata, quien en 1636 recibió de la Corona española esas tierras.

Resulta llamativa la existencia de más de mil especies de plantas, de ellas 130 endémicas de la isla y cinco locales; 17 variedades en peligro de extinción y 192 son consideradas notables por sus valores económicos, científicos y medicinales.

La fauna no se queda atrás: de los 354 grupos de aves reportados en la Mayor de las Antillas, 230 se hallan en esta zona geográfica, el 65 por ciento de la avifauna cubana.

Para la ciencia esta porción de la ínsula representa el hábitat de dos especies de aves consideradas endémicas: la gallinuela de Santo Tomás y la Ferminia y de la subespecie Cabrerito de la Ciénaga.

Otro animal de interés es el cocodrilo cubano, que motiva la visita de numerosos turistas nacionales y foráneos a un criadero donde se preserva el temible animal.

En las aguas de la Ciénaga de Zapata también puede localizarse al manjuarí, catalogado por los investigadores como un fósil viviente por el primitivismo de su estructura corporal.

No menos atractiva es la presencia de apreciadas plantas maderables como el júcaro, roble blanco, ocuje y algunas palmas como la cana y el guano prieto, entre otras.

Desde finales del mes de noviembre y hasta marzo, en el sitio denominado Las Salinas pueden observarse no menos de 65 especies de aves migratorias, las cuales, procedentes de Estados Unidos y Canadá, huyen de las frías temperaturas. (PL)

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