Pacifistas marchan contra el terror

Foto: Marcelino Vázquez, AIN A pocos kilómetros de la cárcel en la ilegal Base Naval estadounidense de Guantánamo, y en muchas ciudades de Estados Unidos y del mundo, miles exigieron cesar la infamia Exigen pacifistas punto final a la guerra  

Autor:

Marina Menéndez Quintero

GUANTÁNAMO.— «Bush, escucha, para la tortura» y «Cierren la prisión de Guantánamo» corearon la veintena de manifestantes que marcharon este jueves hasta las inmediaciones de la Base Naval, en territorio cubano usurpado por Estados Unidos, para exigir también juicio justo y el cese de los abusos contra los reos de la falsa guerra “contra el terrorismo” de Bush.

La primera parada durante el recorrido de una veintena de kilómetros fue en la plazoleta que recuerda al Che en el centro de la ciudad de Guantánamo, donde los pacifistas enarbolaron sus telas y lanzaron sus demandas, repetidas después a lo largo del recorrido, a pie, desde el poblado de Glorieta hasta la altura de la llamada Posta Ocho, que da acceso a la Base a la entrada de Boquerón.

La protesta tuvo lugar el día en que se cumplieron cinco años de la apertura de la ilegal prisión (11 de enero de 2002) y cuando W. Bush, ajeno a los reclamos de cada vez más ciudadanos estadounidenses, solicita nuevos fondos y el envío de más soldados a Iraq.

Junto a las sentidas intervenciones realizadas en la alambrada que rodea a la Base, se escucharon los mensajes de tres ex reos, quienes denunciaron la ilegal captura por EE.UU. de «combatientes terroristas» en terceros países, así como el dolor que la cruel práctica de la administración Bush causa en cientos de familias inocentes. «Con mi captura empecé a conocer la impunidad con que actúa el gobierno estadounidense», narró uno de ellos.

Denuncias contra la violación por Washington de la Convención de Ginebra y la instauración de los llamados tribunales militares se escucharon reiteradamente en los lemas o canciones con que los activistas acompañaron su paso, a pocos kilómetros de la instalación militar.

Con ruegos a favor de la paz y la fraternidad en el mundo, el reverendo Raúl Suárez, del Centro Memorial Martin Luther King Jr., y otros pastores cubanos, acompañaron a los manifestantes en el breve acto con que concluyó la marcha. Luego el grupo ató flores a la alambrada como símbolo de amor.

Entretanto, en otras partes del mundo ocurrían protestas y vigilias similares, casi todas frente a embajadas estadounidenses. En Madrid, Asunción, Roma, Londres, Melbourne, Budapest, París, Oslo, Copenhague, Tel Aviv, Tokio... se multiplicaba el clamor: Cierren la prisión de la Base Naval en Guantánamo.

También en la sede de la ONU en Nueva York, el secretario general Ban Ki-moon repitió un llamado de su predecesor en el cargo, Kofi Annan, para que George W. Bush clausurara la cárcel.

En Washington, la capital estadounidense, entre 75 y un centenar de manifestantes fueron arrestados tras ingresar a la Corte Suprema, mientras un grupo mayor protestaba en un parque cercano. Allí, como en casi todos los actos pacifistas, algunos vistieron ropa anaranjada y capuchas negras, en alusión a los uniformes de los prisioneros de Camp Delta.

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