Entrega Ministerio de Medio Ambiente Premio Nacional en la categoría de estudiantes

El CITMA hizo merecedora de este galardón a Iriadna Marín de León por un software de sistema de estadísticas económicas

Autor:

Zenia Regalado

Foto: Daniel Mitjans PINAR DEL RÍO.— Terminó su carrera con 5,86. Por ello fue Título de Oro en la Universidad Hermanos Saíz, graduada más destacada en las investigaciones y segundo expediente de la especialidad de Economía.

Por si fuera poco, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente le entregó el Premio Nacional CITMA de Ciencias Sociales en la categoría estudiantil. Pero a Iriadna Marín de León no se le ha subido la fama para la cabeza, y conjuga ese raro binomio de talento y sencillez.

«¿Si solo soy una adiestrada por qué quieren entrevistarme a mí, si hay tantos especialistas en esta Universidad?», nos preguntó, defendiéndose así de esta entrevista, pero al ver que no cejaríamos permitió la conversación.

—¿Cómo fue la entrega del Premio CITMA?

—Fue triste y feliz a la vez. Mi abuela Mirtha Díaz había muerto hacía pocos días. Aquí en la Universidad la gente estaba más contenta que yo con el premio.

«Mi abuela, maestra normalista, siempre fue mi luz. Vivió conmigo las tensiones en la confección del expediente. Siempre la tuve a mi lado. No me vio graduarme, ni supo lo del premio, pero en todo está lo que ella me enseñó, al igual que mi mamá».

—Pero... ¿qué te dio ese premio tan relevante?

—En segundo año de la carrera Yamilé Madera y yo confeccionamos un software, un sistema de estadísticas económicas, que presentamos en varios eventos nacionales.

—¿En qué consiste el programa?

—El software sustituye el trabajo manual de cálculo que tenían que hacer antes los alumnos en la asignatura Estadística Económica.

«En ella hay que calcular índices macroeconómicos como Producto Interno Bruto (PIB), producción total de bienes y servicios, índices del comercio exterior, tasa de ahorro, de consumo. El ingeniero Maikel Menéndez nos ayudó con las nuevas tecnologías.

«Buscábamos una investigación que pudiera usarse como herramienta. El software, nuestro primer hijo científico, lo emplean actualmente los estudiantes de Economía.

—¿Cómo se vinculan los alumnos con las nuevas tecnologías?

—A través de la intranet que existe en la Universidad se puede acceder a bases de datos internacionales que se actualizan diariamente. También mediante la intranet del Ministerio de Educación Superior podemos contactar con facultades homólogas a la nuestra en todo el país.

—¿Qué encuentras de atractivo en la Economía?

—No era lo que quería estudiar inicialmente, pero ahora estoy enamorada de ella. Enseña cómo administrar los recursos, qué mueve a las personas a partir de la economía de su casa, cómo conducen el ahorro.

—En un país como Cuba, con escasos recursos y bloqueado económicamente por la mayor potencia del orbe, ¿ser economista no es un dolor de cabeza?

—Puede que a veces sí. Es interesante estudiar cómo las personas asumen las condiciones concretas en las que viven. Por ejemplo, el incremento del costo de la energía en el mundo y consecuentemente de las tarifas eléctricas, ha provocado que las familias se propongan metas de ahorro; un hecho que provoca tensiones domésticas, pero batallan...»

—¿Cómo marcha tu trabajo en el Centro de Estudios de Desarrollo Cooperativo y Comunitario?

—Desde cuarto año me interesé en las líneas de investigación del centro. Ahora me estoy preparando con mi tutor Alberto Rivera, Doctor en Ciencias Económicas y director del centro. La también Doctora Odalys Labrador me ha ayudado mucho.

«El cooperativismo es la satisfacción de las necesidades económicas y sociales. En América Latina resulta una alternativa a la globalización neoliberal. En Cuba tiene otras características y se ha desarrollado en la rama agropecuaria».

Rostros y mentes nuevas como los de esta muchacha, rejuvenecen las universidades y áreas investigativas en las que encuentran espacio para el desarrollo de sus capacidades.

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