Continúa en la capital XV Fórum de Ciencia y Técnica

Se debatió con profundidad este miércoles el tema de la  vinculación entre el ahorrod e energía y la eficiencia energética, así como la necesidad de integración en el sistema de la ciencia

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Calixto N. Llanes Aunque mucho se ha hablado y hecho por el ahorro y la eficiencia en nuestro país desde fecha tan temprana como los primeros años del triunfo revolucionario, todavía es insuficiente.

Ahorro y eficiencia todavía no forman la alianza necesaria y estratégica que demanda el país para su desarrollo integral. Siguen siendo una pareja imperfecta que deben continuar en la mesa de diálogo para alcanzar la convivencia, máxime cuando no son excluyentes, aunque a no pocos les parezca así.

Se confirmó este miércoles tras escuchar las numerosas intervenciones que tuvieron lugar durante la sesión de trabajo de la Comisión Especial «Ahorro de Energía y Eficiencia Energética», la segunda de las tres que organizaron los responsables del XV Fórum Nacional de Ciencia y Técnica con el propósito esencial de examinar temas priorizados por el movimiento, en sintonía con las demandas de la nación.

Habría que recordar que como resultado de la necesidad que nos impuso el bloqueo económico, la condición de país subdesarrollado con pocos recursos naturales, la caída del campo socialista, el período especial, los altos precios del combustible en el mercado mundial y el agotamiento de las reservas mundiales de combustible y agua, entre otros fenómenos, ahorro y eficiencia, así sin apellidos, forman parte de la filosofía de supervivencia de nuestra economía.

Y aún así nos falta mucho por hablar y mucho por hacer para acompañar desde el puesto de trabajo, el taller, la fábrica, la industria, el ministerio y la sociedad en general, un proceso tan revolucionario y transformador como el de la Revolución Energética, el movimiento más abarcador e integral que asumimos hoy en lo referente a ahorro y eficiencia en sus acepciones más amplias. Porque, si no sabemos qué cantidad de petróleo o de gasolina, si no sabemos qué cantidad de electricidad o de agua consumimos de la que tenemos, o cómo emplearlos mejor, sin que ello vaya en detrimento de la calidad y la cantidad de lo que se produce... ¿de qué estamos hablando?

Esas respuestas no las da el empleo de lo más novedoso de la ciencia y la técnica, sino la voluntad, el sentido de pertenencia, la responsabilidad, el espíritu cooperativo. La ciencia y la técnica, como lo han venido haciendo hasta ahora, nos dan el conocimiento, las herramientas para hacer las cosas mejor; en pocas palabras, para cumplir la máxima antiquísima de lo que es ahorro y eficiencia: hacer más con menos. Y ejemplos de que es posible fueron mostrados en los campos de la cogeneración de energía, la climatización, la refrigeración, el magnetismo, el uso de las fuentes renovables, a los que inevitablemente deben sumarse una mejor organización de los flujos productivos, la identificación de los puestos clave, la realización de cambios tecnológicos pertinentes y la elevación del conocimiento y la cultura energética de todos.

No por gusto el ahorro, la eficiencia energética y la energía renovable constituyen el plato fuerte de esta edición del evento, que no debe conformarse con la obra realizada, porque camino falta por andar para que con su ejemplo, con su estímulo, con su experiencia lleguemos al convencimiento real de que el ahorro y la eficiencia dejaron de ser hace rato vocablos económicos para convertirse en las principales fuentes de energía con que cuenta nuestro país.

Ambas son como pozos de petróleo con grandes reservas por explotar, en las que la integración y la cooperación que promueve el sistema de ciencia, técnica e innovación del patio, y el rol del movimiento del Fórum, por su carácter masivo, mucho tienen que aportar, poniendo a su servicio esa otra gran reserva de energía, la humana, la del compromiso del talento y la sabiduría de este pueblo con sus destinos.

No basta tampoco, por supuesto, con que en más de cuatro décadas de Revolución el nivel de electrificación del país haya pasado de un 56 por ciento en 1959 a un 95,5 en 2006. Tampoco que como resultado inmediato de la Revolución Energética se hayan instalado ya 4 300 grupos generadores. Es necesario utilizar con eficiencia esta capacidad instalada, no solo en la industria y los servicios, sino también en el hogar.

Y a la vez, lograr, como se discutiera en la Comisión Especial «La Integración en el Sistema de Ciencia, Técnica e Innovación del país. Rol del movimiento del Fórum», que cada idea sea aplicada, que no se engaveten investigaciones que ahorran divisas, pero también tiempo de intelecto, que no se reinvente algo que ya está descubierto en otra parte.

Quizá en esto radique la mayor fuerza del Fórum como evento, y paradójicamente su debilidad como movimiento. Lograr la integración, el trabajo en equipo, no ya de especialistas, sino de instituciones, es la mejor forma de hacer avanzar la ciencia y la técnica.

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