Sondeo arroja que el amor no es tan ciego ni veleidoso

Casi unánimemente los lectores rechazaron la hipocresía, el maltrato, el interés material y a quien se rinde ante las desilusiones

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CUANDO nos encontramos en ese gran puente de indecisiones que es la juventud, solemos preguntarnos: ¿Quién será mi pareja ideal?, y nos perdemos en un laberinto de idealizaciones, imaginando cuál será nuestro hilo de Ariadna.

«Cariñoso, inteligente, comprensible, que me quiera por lo que soy y sea honesto conmigo... así es el hombre de mis sueños —afirma la camagüeyana Dailys, de 20 años—. ¿Será que siempre ha estado cerca o tendré que seguir esperándolo?»

De forma similar ocurre con gran cantidad de personas a cualquier edad, según demuestran las respuestas recibidas por Sexo Sentido a partir de un sondeo que circuló entre sus colaboradores electrónicos sobre este tema.

A juzgar por los más de 60 mensajes recibidos, el amor del nuevo siglo no es tan ciego ni veleidoso como solían pintarlo otras generaciones. Casi unánimemente los lectores rechazaron la hipocresía, el maltrato, el interés material y a quien se rinde ante las desilusiones.

La mayoría también coincidió en un alto número de dones que la pareja ideal debe reunir, sobre todo en valores humanos, casi tantos que se le somete a un proceso de perfección, sin faltar quienes añaden a esa sazón varios ingredientes estéticos, como el color de los ojos, el tamaño o la edad.

Entre las cualidades más cotizadas por la nueva generación están el romanticismo, la sinceridad, el carisma, la sensualidad, la integridad, el buen humor, el optimismo, la fidelidad, el culto a los detalles y la diversión.

También mencionaron la capacidad de dar y recibir sin restricciones, sobre todo en materia de sentimientos y demostración de afectos, de ser felices con solo un beso y disfrutar con una conversación inteligente.

Sin embargo, no pocos lectores se mostraron partidarios de soñar menos con ideales y valorar más a quienes nos rodean. O sea, de buscar una persona «real», con virtudes y defectos tolerables según la escala personal de cada quien.

Este grupo entiende que como «nadie es perfecto, no se debe aspirar a que la otra persona lo sea». No abogan por un molde preestablecido, sino por estar preparados para descubrir la mejor compañía, y sin «sentarse a esperar», al menos mostrar cautela y decoro.

Reproducir todas las respuestas, anécdotas, poemas y hasta chistes que nos resultaron simpáticos, conmovedores o hasta chocantes sería imposible. Aquí van solo algunos, para reflexionar en familia sobre el tema.

SE BUSCAN PRÍNCIPES...

Entre los dones más ponderados por quienes respondieron a nuestro sondeo resalta la independencia: para la nueva generación, amar no es poseerse uno al otro, así que no es bien vista aquella persona que cela y coarta a su pareja.

Además de amantes, muchos aspiran a encontrar un alma afín, un complemento para sus aficiones y anhelos. Agniel, un espirituano de 30 años, dice que de construir a su mujer ideal sería una escultura con sentimientos, pero lo que vale en verdad es cuánto se está dispuesto a ceder para saldar las diferencias: «Lo importante es el amor: que se desborde, que nos calme, que nos sueñe, que nos llene de luz entre las sombras».

Así es el hombre que sueña Yohena, instructora de arte holguinera, quien reconoce no haber encontrado aún su otra mitad: «Espero que me quiera como soy...Êque sea fuerte de carácter, pero me haga reír... joven, educado,Êque se exprese bien y le guste leer. Un intelectual con toque de farandulero que se parezca un poco a mí».

El capitalino Ricardo define como ideal, lo normal, lo cercano: «Lo otro es buscar lo que no existeÊy por tanto nunca se encuentra», afirma. Para él es esencial que la pareja sea capaz de estar a su lado en todo momento, aunque no estén completamente de acuerdo, y compartir la vida sin exagerar: ambiciones y frustraciones, ideas buenas y malas.

La comunicación es el lazo más importante en una pareja, dice Rafael Vidal, opinión compartida por Irma, de 39 años, a la luz de su experiencia. Para el primero es esencial abrirse a todo el campo de posibilidades que proporciona nuestra psicología, apreciar todas y cada una de las virtudes de la mujer o el hombre que queremos conquistar. Para ella lo más valioso en la pareja es no dejarse vencer por los problemas y darse aliento y consejos mutuamente.

Con elocuencia describe Diana, estudiante camagüeyana de Periodismo, las metas que impone al candidato «que no he encontrado aún, mas estoy segura de que está en algún lugar», afirma. Ella sueña con un hombre capaz de cometer errores y luego jurar queÊjamás volverá a incurrir en ellos, «aun sabiendo que lo volverá a hacer de nuevo», y con la suficiente honestidad para decir «cuando no le gusta lo que escribo, que mi cantante preferido es cursi o que el libro que estoy leyendo es una olímpica calabacita».

Coincidiendo con estudiantes de varias universidades del país, ella habla de un ser capaz de hacerla reír «cuando coja un dos en gramática, y estudie Filosofía junto a mí diciéndome que es su asignatura preferida».

No menos sorprendente es el análisis de otra joven que se refiere a los trabajos que pasa quien busca un ideal, porque no es algo «que se reconoce a simple vista, ni en cinco minutos». Por eso es partidaria de construir cada relación por el método ensayo-error, «adaptándonos mutuamente a

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