Un habitante de la ciudad cubana de Las Tunas fue el primer editor de José Martí

El investigador y poeta Carlos Tamayo afirma que el tunero Manuel Nápoles Fajardo fue el primer editor de José Martí

Autor:

Juan Morales Agüero

Manuel Nápoles Fajardo.

LAS TUNAS.— En la historia del periodismo y la literatura cubanos existe un hecho que vincula a esta provincia con José Martí. A pesar de que sus detalles no son lo suficientemente conocidos, entraña per se un extraordinario significado, pues establece nexos nada menos que con el debut del autor de La Edad de Oro en el universo de la letra de molde.

Los tuneros trabamos conocimiento con esa buena nueva a través de un material periodístico que el periódico 26 insertó en sus páginas el día 27 de agosto de 1981 bajo la firma del investigador y poeta Carlos Tamayo. Dice así el trabajo en su parte de mayor impacto: «todo parece indicar que Manuel Nápoles Fajardo fue el primer editor de José Martí».

A muchos lectores este nombre tal vez no les sugiera nada. Por eso se hace necesario decir que Manuel Nápoles Fajardo era el hermano mayor de Juan Cristóbal (El Cucalambé), considerado por la crítica especializada como el más eximio poeta bucólico cubano del siglo XIX. Manuel fue autor del primer libro tunero, Flores del alma, publicado en el año 1860 en una imprenta local, y solía firmar sus producciones literarias con el seudónimo de Sanlope, anagrama de su apellido Nápoles.

En el artículo de referencia, Carlos Tamayo se remite al testimonio del investigador habanero Camilo Domenech, quien al revisar el número correspondiente al domingo 26 de abril de 1868 del periódico El Álbum, publicado por entonces en la capitalina Guanabacoa, se llevó una gran sorpresa, pues en el ejemplar aparece, según afirma el mismo Domenech en una reseña posterior al hallazgo, «lo que sin dudas constituye el primer trabajo de Martí en letra impresa».

Domenech precisa que El Álbum era por aquella época un semanario de literatura, ciencia y anuncios, fundado y dirigido Manuel Nápoles Fajardo, quien lo editaba en una imprenta de la calle Nazaret no. 16, en la llamada Villa de Pepe Antonio, donde residía a la sazón el bardo tunero. Y dice sobre el texto fundacional rubricado por Martí con solo 15 años de edad: «(...) Se trata de un poema dedicado a Micaela Nin, la dama guanabacoense esposa de Mendive, con motivo del fallecimiento del primogénito de ambos, ocurrido en febrero de ese año».

No es de extrañar que la primera incursión del más universal de todos los cubanos por los predios de la literatura impresa haya tenido como tema a la familia de José María Mendive, su maestro en el colegio San Pablo, de quien recibió siempre aprecio y apoyo para continuar sus estudios, interrumpidos por apuros económicos. El deceso del pequeño Miguel Ángel le inspiró el ya citado poema, estructurado en cuatro partes, y que el joven Martí tituló A Micaela. Su primeros versos dicen:

«Cuando en la noche del duelo / Llora el alma sus pesares, / Y lamenta su desgracia, / Y conduele sus afanes, / Tristes lágrimas se escapan / Como perlas de los mares; / Y por eso, Micaela, / Triste lloras, sin que nadie / Tu dolor consolar pueda / Y tus sollozos acalle; / Y por eso, Micaela, / Triste en tu dolor de madre, / Lloras siempre, siempre gimes / La muerte de Miguel Ángel».

Martí concluye su poema a la atribulada madre de la siguiente manera: «Pero, ¿no ves, Micaela, / Esa nube y esos ángeles? / ¡Mira! ¿No ves cómo suben? / ¿Los ves? ¿Los ves? ¡Triste madre, / Ya se llevan a tu hijo, / De tus delirios la imagen, / El alma de tus amores, / La noche de tus afanes, / Pura gota de rocío / Linda perla de los mares!... / ¡Llora, llora, Micaela, / Porque se fue Miguel Ángel!»

Carlos Tamayo ha comentado el hallazgo así: «mientras no exista prueba en contra, el tunero Manuel Nápoles Fajardo fue el primer editor que tuvo José Martí». Y hace alusión a otro hecho que nos llena de legítimo orgullo. Dice: «No queremos pasar por alto la coincidencia de los primeros versos impresos de José Martí en el mismo número donde aparecen unos de Manuel Nápoles Fajardo». En efecto, en el ejemplar de marras de El Álbum aparecen dos sonetos firmados por el tunero Sanlope.

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