El Che en el recuerdo de los jóvenes comunistas cubanos

JR regala a los lectores esta anécdota de la historia de la Unión de Jóvenes Comunistas, cuya fundación, hace 45 años, celebramos en abril próximo

Autor:

Juventud Rebelde

El Che durante la reunión. Junto a él, el Comandante Joel Iglesias, quien primero dirigiera la UJC (izquierda), y Aldo Álvarez Abalo (derecha). Foto: Cortesía del autor «Tengo una sorpresa para ustedes», fue el saludo del Che, con una sonrisa pícara, aquella noche del 4 de abril en que se celebraba uno de los primeros aniversarios de la integración del movimiento juvenil cubano con un acto en el teatro Karl Marx.

Las diversas actividades en que estábamos enfrascados entonces y que en ocasiones nos imponía el enemigo no nos permitían a los dirigentes juveniles de aquella época disponer de tiempo libre, pero nos llamó la atención aquel saludo. A la mente nos vino la idea de que tomando en cuenta la hora en que debía concluir el acto, podía ser que nos tuviera preparado un brindis o algo parecido.

Los trabajos voluntarios con el Che los hacíamos generalmente los domingos en el corte de caña en centrales azucareros de la provincia de La Habana. Cuando esto sucedía

—que era con bastante frecuencia—, él nos avisaba los sábados y nos señalaba el lugar donde nos encontraríamos. Generalmente este trabajo se hacía desde las siete de la mañana hasta las doce del día.

Esa experiencia nos llevó a la incertidumbre de cuál sería la «sorpresa» anunciada en el saludo. Si no era un brindis, quizá sería algún planteamiento en su discurso, alguna nueva tarea para la juventud.

Las ideas del Che aquella noche estuvieron relacionadas con la importancia que había tenido la integración del movimiento juvenil en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) y el surgimiento de la Unión de Jóvenes Comunistas al poco tiempo. Ambas fueron la avanzada en la integración, en una sola fuerza política, de las organizaciones revolucionarias existentes y la UJC fue la primera organización que llevó el nombre de comunista.

Insistió, entre otros temas, en el papel de la juventud en el desarrollo futuro de la Revolución y en que la riqueza fundamental de nuestro proceso sería —y es hoy una realidad— el capital humano, que a través de estos años se ha venido creando y consolidando.

El internacionalismo y el papel de la Revolución Cubana en el contexto de América Latina y de otras partes de nuestro planeta fueron ampliamente desarrollados en su intervención, subrayando cómo formamos parte de un proceso emancipador que trasciende nuestras fronteras.

Pasadas las once de la noche concluyó su magnífica intervención y no hubo ningún planteamiento que aludiera a la «sorpresa» que nos había anunciado.

Al dejar los micrófonos y concluir el acto con La Internacional, se dirigió a quienes lo acompañaron en la presidencia y nos dijo: «Síganme».

Algunos nos miramos y vino de nuevo a nuestras mentes el dilema sobre lo que sucedería.

Lo seguimos en nuestros medios de transporte. La noche era clara, cargada de estrellas y con clima fresco. Salimos de los contornos de la ciudad y llegamos al destino después de unos treinta minutos.

Nos estaban esperando algunos funcionarios, técnicos y trabajadores de la fábrica. Después de darnos las orientaciones de cómo desarrollar el trabajo, comenzamos a laborar. Como sucedía casi siempre en los trabajos voluntarios con el Che, no se detenía a hacer ninguna necesidad fisiológica. De vez en cuando, sin detener su trabajo, nos observaba para medir nuestro aprovechamiento.

A las seis de la mañana dejó de trabajar, nos dio la mano a cada uno, y con la misma sonrisa pícara del saludo al llegar al teatro Karl Marx nos preguntó: «¿Qué les pareció la sorpresa?», y se marchó.

*Fundador de la AJR y la UJC.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.