Recuerdan los 50 años de grabación clandestina del Himno del 26 de Julio

La obra fue pedida por Fidel y compuesta por el asaltante al cuartel Moncada Agustín Díaz Cartaya

Autor:

Juventud Rebelde

De izquierda a derecha Gilberto Aldanás, Carlos Faxas, Sonia de Aragón y Francisco Vilalta, protagonistas del suceso.

En audaz acción secreta, once cubanos grabaron en disco el Himno del 26 de Julio, a solo unos metros de la policía. Lo narra ahora uno de los que intervinieron en el cumplimiento de aquella tarea clandestina, Gilberto Aldanás Gutiérrez.

«Participamos cuatro cantantes: Manón de Asper, Sonia de Aragón, Enrique Herrera y yo. Como instrumentistas Carlos Faxas (al piano), José Orovio (trombón de varas), José Ramón Urbay —Chemón— (trompetista), Eddy Martínez (trompetista) y José Suárez Castellanos (trompetista que tocó el bombo).

«Los técnicos de radio fueron Antonio García y Paquito Vilalta».

Esta fue la primera vez que el himno pedido por Fidel y compuesto por el asaltante del Moncada Agustín Díaz Cartaya, se grababa en la radio, y se logró a puro coraje.

«Cartaya primero lo tituló Marcha de la Libertad, pero luego de la gesta de Santiago de Cuba y de Bayamo, le puso Himno del 26 de Julio».

MISIÓN SECRETA

«Carlos Faxas, un músico muy famoso ya en aquella época, pianista, compositor, arreglista, director de orquesta, director de nuestro popular cuarteto Faxas, donde yo cantaba, se le ocurrió componer un himno para la Revolución, y le pidió permiso a Faustino Pérez, en ese momento jefe del 26 de Julio en La Habana.

«Faustino le dijo que ese himno existía, y lo que faltaba era grabarlo en disco para que el pueblo lo conociera bien y lo cantara. Faustino, con quien me había vinculado en ciertas actividades revolucionarias, me mandó a decir con dos compañeros que viera con Carlos Faxas la tarea que debía cumplir con él. ¡Y era precisamente la de grabar el himno!

«Enrique Herrera, también integrante de nuestro cuarteto, estuvo de acuerdo en ser una de las voces y ya éramos tres los enrolados en esta hermosa tarea. Después Faxas habló con una compañera de la Ortodoxia y ella sugirió utilizar como cantante a su sobrina, Sonia de Aragón, que era su nombre artístico en clubes de La Habana y se integró para cantar una cuarta persona también muy valiosa: Manón de Asper».

Es curioso cómo ensayaron el número. Unas veces encerrados en un auto parqueado o durante una travesía corta y hasta en los predios de la Ermita de los Catalanes. Nunca hicieron un ensayo general. Ni músicos, ni cantantes, ni técnicos, hasta el día en que decidieron hacerlo definitivamente.

«Antonio García logró que grabáramos el himno en una de las cabinas de Radio Cadena Habana, que entonces estaba en Prado y San José, en La Habana Vieja, a un costado del Capitolio, un sitio a donde el cuarteto Carlos Faxas no había ido en ninguna otra ocasión.

«Allí nos citamos el 15 de febrero de 1957».

GOLPEAN A FAXAS

Comenta Aldanás que hace solo unas horas él y Carlos Faxas participaron en el antiguo Presidio Modelo, invitados a estar en el 50 aniversario del chasco que Batista se llevó cuando imaginó que en su visita de entonces a la cárcel los presos lo recibían con alguna canción colectiva, pero era en verdad el Himno del 26 de Julio.

«Grabamos un disco de 75 revoluciones. Recuerdo que Manón de Asper escribió la letra del himno en papel de cebolla para todos, por si se aparecía la policía o el SIM, podernos tragar aquel texto comprometedor, sin mayores problemas. Al día siguiente empezamos a vender los discos en cinco pesos cada uno, con dos objetivos: que el pueblo lo conociera y pudiera aprendérselo y recaudar fondos para la lucha.

«No puedo dejar de mencionar que Carlos Faxas cayó preso y fue muy golpeado. Me orientaron ir a la prensa y denunciar su apresamiento, para que no lo mataran. No era por el himno, sino porque le hallaron fósforo vivo que yo le había dado para una acción en la Feria de Boyeros, adonde iría el dictador.

«Carlos tuvo que irse para Estados Unidos. Hasta allá le mandamos dos discos del himno. Uno de estos, a través de Rodríguez Curbelo, se envió a Venezuela y de allí a la Sierra, que un día escuché en Radio Rebelde, con enorme emoción. Por cierto, en una gira artística en Indonesia, al principio de la Revolución, un coro japonés cantó el Himno del 26 de Julio. Por la directora supe que lo llevaron porque —según dijo— era en ese momento el número musical más importante del mundo».

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