La juventud busca su yo

Juventud Rebelde dibuja a la juventud cubana que en el 2004 descubrió la III Encuesta Nacional de Juventud (ENJ)

Autor:

Yailin Orta Rivera

Foto: Franklin Reyes Una importante investigación desarrolló en 2004 el Centro de Estudios Sobre la Juventud (CESJ), no solo para conocer con mayor profundidad a los jóvenes, sino para despertar reflexiones, cuestionamientos y consideraciones que estimulen nuevos estudios.

La III Encuesta Nacional de Juventud (ENJ), un verdadero diagnóstico de la población juvenil cubana, se aplicó a más de 3 000 jóvenes entre 15 y 29 años, residentes en las zonas urbanas de todas las provincias de la Isla, indagó sobre las características sociodemográficas, condiciones de la vivienda, situación económica, educación, empleo y tiempo libre, entre otros aspectos.

JR dibuja a la juventud cubana que descubrió esa indagación, para que haga sus propias lecturas.

MIRARSE POR DENTRO

Para el escritor francés Honoré de Balzac, el matrimonio era «un combate a ultranza, antes del cual los esposos piden la bendición de Dios, porque amarse para siempre es la más temeraria de las empresas». Quizá por ello nuestros jóvenes padecen de gamofobia (miedo al casamiento). Lo revela la encuesta: la gran mayoría aún milita en las filas de la soltería.

Otra de las preguntas de la investigación apuntó hacia el sensible tema de la vivienda, una fuerte problemática que afronta la sociedad cubana y de la cual no está ajena el universo juvenil. Más de la mitad de las casas en las que residen, tienen afectaciones constructivas.

Los encuestados se lamentan de las condiciones espaciales y estructurales de los domicilios, y los consideran insuficientes para su desarrollo. Las afectaciones constructivas, la dependencia familiar y la relativa privacidad constituyen los principales problemas.

Aun así, es significativo que el 72,3 por ciento disfruta de una habitación propia o mínimamente compartida. Y el hacinamiento tiende a ser más frecuente en las viviendas más vulnerables.

ECONOMÍA DEL BOLSILLO

Aunque la economía cubana avanza y supera la extrema recesión de los 90, los bolsillos no parecen reanimarse con tal prontitud. La contabilidad doméstica del cubano tiene que ajustarse todavía a las limitaciones.

La mayoría de los jóvenes encuestados dependen económicamente de otras personas. Entre ellos se encuentran mayoritariamente los residentes en la zona oriental, las mujeres y los que se encuentran entre los 15 y 19 años de edad.

Entre los que reciben ingresos provenientes de su trabajo, figuran con mayor énfasis los hombres, los habitantes de las provincias centrales, y los comprendidos en las edades de 25 a 29 años.

La encuesta demostró que los jóvenes distribuyen sus ingresos de manera semejante al resto de la población: alimentos, vestuario, calzado y gastos de la casa. Las mujeres y los de mayor edad erogan sus entradas en función de otras personas o de la vida doméstica.

SE BUSCA LA MEDIA NARANJA

Una parte de los jóvenes consultan horóscopos para adivinar su suerte en el amor, y buscan secretos afrodisíacos o cualquier otro tipo de artilugios para tener más acierto en las conquistas. Si les preguntas por una de sus metas principales, no lo dudes, apenas sin tiempo a pestañear saltará la respuesta: encontrar pareja.

Lo mismo les ocurrió a los investigadores, sobre todo con las mujeres. Ellas consideraron esta meta como la principal. Mientras que los mayores de 25 años fueron defensores a ultranza de la posibilidad de vivir de forma independiente.

Para lograr el éxito de una relación de pareja, los jóvenes identificaron al amor o al gusto como lo fundamental. En esta consideración no intervinieron el sexo ni la edad. Todos coincidieron.

Con respecto al estudio anterior (II Encuesta Nacional de Juventud) algunos planes de los jóvenes han variado en su relevancia. En particular la tenencia de hijos fue desvalorizándose hasta descender del tercer lugar al séptimo, señal de alarma frente al creciente envejecimiento que sufre la sociedad cubana.

Los temas que resultaron de mayor interés para este sector de la población fueron los relacionados con el empleo del tiempo libre, los problemas personales y los planes futuros.

EMPLEO EN LA MIRA

El estudio demostró que más del 36 por ciento de la juventud se encuentra estudiando y el nivel medio educacional es el más vencido, con un índice superior al 50 por ciento, y el medio superior con 35,5 por ciento.

El mayor segmento de la población juvenil son trabajadores (37,7 por ciento). Este grupo está compuesto fundamentalmente por obreros, técnicos y trabajadores de servicios; la mayoría (78,7 por ciento) está vinculada al sector estatal.

Para el momento en que se aplicó el estudio los desvinculados se dedicaban en gran medida a quehaceres del hogar y el resto se dividía en dos grupos: los que no estudian ni trabajan y los que están buscando donde laborar.

Al igual que en la II Encuesta Na-cional, el sector estatal y los emergentes (turismo, empresas mixtas y corporaciones) continúan siendo los sectores más escogidos por la juventud para trabajar.

Los encuestados apuntan que sus preferencias por los sectores ocupacionales están estrechamente relacionadas con la situación económica del país, la búsqueda de mejores condiciones de trabajo y las garantías laborales que ofrecen.

PREJUICIOS Y ESTEREOTIPOS

Aunque adolescentes y jóvenes aseguraron no haber experimentado algún tipo de rechazo o marginación, señalaron ciertos prejuicios y estereotipos que atentan contra los principios de nuestro proyecto social.

Un pequeño sector experimentó rechazo en la sociedad, en cuanto a las diferencias de opinión, la situación económica, el sexo y el color de la piel.

Los estereotipos raciales han provocado entre adolescentes y jóvenes conductas discriminatorias, sobre todo en el ámbito de la familia y la pareja.

La disponibilidad y utilización del tiempo libre también se destacó como una problemática. La mayoría percibió tener escasez de opciones para el esparcimiento. Asimismo, se observa una propensión a satisfacer esas necesidades por vías personales y no las proporcionadas institucionalmente.

Las aspiraciones de primer orden de los adolescentes y jóvenes en cuanto a la familia, el estudio y el empleo, están en correspondencia con los principios de la sociedad cubana. Sus principales anhelos son encontrar pareja, solidificar por diferentes vías su relación actual, superarse hasta alcanzar el nivel superior, y trabajar en un sector de la economía que le permita satisfacer sus necesidades espirituales y materiales.

Los jóvenes se debaten entre realidad y anhelos, entre dilemas y el sueño de resolverlos. La juventud cubana, con sus contradicciones y desafíos, construye los destinos del país, anunciando al ser humano como la mañana al día.

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