Rememoran aniversario 50 de la expedición del Corynthia

Fue recordada la actitud solidaria y digna del naciente Ejército Rebelde con los expedicionarios de ese yate

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Elder Leyva CABONICO, Mayarí, Holguín.— Como homenaje a todos los patriotas, pertenecientes a diferentes tendencias políticas, pero que, al precio de sus vidas, contribuyeron a cimentar la obra de la Revolución, se realizó ayer el acto conmemorativo por el Aniversario 50 de la masacre de los expedicionarios del yate Corynthia.

«Rendirles tributo será siempre un acto decente y de elevado patriotismo», afirmó el miembro del Buró Político Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al reflexionar sobre el acontecimiento, ante un millar de mayariceros congregados frente al obelisco que recuerda el crimen, perpetrado el 28 de mayo de 1957, con 16 jóvenes cubanos.

«El análisis de aquellos hechos enseña que nada puede detener el deber con la patria, ni siquiera la traición, pero también, que no se puede defender una causa justa, comprometidos con la politiquería, la manipulación y la cobardía, porque entonces la traición mutila a la Revolución», señaló el primer secretario del Partido en la provincia.

La expedición tuvo antecedente en la petición a Carlos Prío, por estudiantes universitarios, de armas para combatir contra el golpe de estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, pero la solicitud resultó ignorada por este politiquero.

A fines de 1956, el defenestrado presidente aprovechó las diferencias entre Batista y el también tirano de la República Dominicana, Leónidas Trujillo, para que un grupo de jóvenes se preparara militarmente en esa nación.

La expedición del yate Corynthia partió de Miami, Estados Unidos, el 19 de mayo de 1957, en lo que sería una travesía signada por contracciones ideológicas, y de otros tipos, entre los 27 integrantes.

Emprendieron así la ruta de una traición anunciada y hacia un fracaso militar y político. La noticia de los preparativos la conoció de antemano Batista, por delaciones de los propios politiqueros del partido Auténtico.

Arribaron a Cayo Saetía en la tarde del 23, y el 24, emprendían la marcha hacia la Sierra Cristal. El 28, fueron sorprendidos y se entregaron sin combatir.

Golpeados, humillados, y atados con alambres de púa, los condujeron. En el trayecto la orden del mando militar no se hizo esperar: ni heridos, ni presos. La desfachatez fue tal que los expedicionarios escucharon a través de la radio la noticia de sus propias muertes.

En el acto fue recordada la actitud solidaria y digna del naciente Ejército Rebelde con los expedicionarios, al atacar el cuartel del Uvero, el propio día 28, y el trato que dio al oponente, al respetar la vida de prisioneros y heridos. 

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.