Habrá más Mesas Redondas con Fidel

El Comandante en Jefe ratificó en su diálogo radiotelevisado de la noche de este martes que tiene material suficiente para escribir Video de la conversación con el Comandante en Jefe Fidel Castro 

Autor:

Ricardo Ronquillo Bello

El comentario en la redacción y en la calle fue el mismo: es el Fidel de siempre. Apareció a las 6 y 30 de la tarde en varios canales televisivos en el espacio de la Mesa Redonda Informativa. Vestía mono deportivo. Estaba sentado en un sillón, con el semblante tranquilo; y mantuvo con el conductor de ese espacio —Randy Alonso Falcón— un diálogo ameno y agradable, con su tono de voz inconfundible, sus pausas, sus acentos y sus características profundidad y agudeza.

Denominó la conversación como una «mesita redonda», en alusión al espacio televisivo en el que ha intervenido en numerosas ocasiones con largas y profundas reflexiones.

Al hablar sobre su encuentro con el líder vietnamita, Nong Duc Manh, que duró alrededor de tres horas, Fidel explicó que no era la primera vez que lo veía, pero que ahora tuvo un matiz diferente, pues se han producido nuevos cambios, con un acelerado proceso de desarrollo en esa hermana nación.

Foto: Estudios Revolución «Es una persona muy inteligente, de una sólida experiencia, mucha energía. Vino a trabajar, a visitar lugares de interés. Es un hombre que tiene un gran amor por su pueblo, y también por los cubanos», ratificó.

Explicó que el dirigente del Partido Comunista de Vietnam estuvo en Cuba en diferentes lugares, entre ellos algunos hospitales y en la oriental provincia de Santiago de Cuba. También sostuvo encuentros con los máximos dirigentes del país, entre ellos, Raúl.

HISTORIA DE UN PUEBLO HEROICO

En su intervención, el también Primer Secretario del Partido recordó el heroísmo demostrado por el pueblo vietnamita en su guerra de liberación contra el imperialismo norteamericano. «Allí se vio la inteligencia y el patriotismo de ese país asiático», expresó.

«No me gusta hablar de la solidaridad nuestra con ellos —reveló— al contrario, prefiero hablar de lo que ellos han hecho por nosotros».

El líder de la Revolución rememoró cuando visitó el país asiático, donde había un gran calor, solo comparable con el de Tanzania.

«Recuerdo —dijo— que pasé por aire, la única manera de viajar era en avión. Iba viendo los puentes, los cráteres de las bombas, todo lleno de huecos. En los arrozales se apreciaban los efectos de las bombas de racimo lanzadas por los norteamericanos.

«Más tarde, veníamos por la carretera y auxiliamos a unos campesinos que habían sido heridos por aquellas bombas de racimo. Nosotros hicimos algunos esfuerzos, modestos, comparados con la grandeza de ese pueblo».

Narró una conversación sostenida con el líder vietnamita Phan Van Dong, a fines de 1973, en la que este lloró, pensando en todos los que habían muerto en aquella guerra.

«Era un hombre fuerte —reveló—, todo un símbolo».

También describió la diferencia entre el Ejército de Liberación Vietnamita y el invasor estadounidense.

«Del otro lado había medio millón de soldados entrenados. Vi fortalezas de acero, que las tomaron, y conversamos con los combatientes. ¡Qué gente experimentada, qué valor! Con quien único no pude hablar fue con Ho Chi Minh. Fue doloroso, pero sí visité el lugar donde vivía. ¡Qué dignidad la de todos los que luchaban por el socialismo!».

PUEBLO QUE AVANZA

El Jefe de la Revolución Cubana realizó una detallada narración sobre la actualidad de la nación vietnamita en los aspectos económicos y sociales.

«Vietnam tiene ahora una tasa de analfabetismo por debajo del diez por ciento, y sigue avanzando para disminuir esa cifra. Cuenta con 58 médicos por cada 100 000 habitantes, casi tres veces más de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

«Es importante recordar que ahora allí la esperanza de vida es de 71,3 años, el 58 por ciento de la población rural dispone de agua potable y el 45 por ciento, de instalaciones sanitarias modernas. Para el año 2010 aspiran a que el 85 por ciento de la población acceda a las instalaciones sanitarias y el 70 al agua potable», añadió.

Fidel explicó también que ese país presentaba un 12 por ciento de índice de pobreza en el año 2006, y valoró de asombrosos los avances alcanzados por ese pueblo en el sector educacional.

«En el curso 2006-2007 existían 10 900 jardines de la infancia, más de 14 000 escuelas primarias, 10 300 secundarias y 2 300 millones de nivel superior. Existen también siete millones de estudiantes de la enseñanza Primaria, 6,2 millones de Secundaria, 3,1 millones en el Preuniversitario, 349 400 maestros de la enseñanza Primaria y más de 300 000 de la Secundaria».

Valoró de muy importante el hecho de que el 90 por ciento de los núcleos familiares de ese país cuentan con electricidad, que el promedio de miembros por núcleo sea de seis a siete personas, y que cada año hay un millón de nuevos vietnamitas.

ARROZ VIETNAMITA PARA CUBA

El compromiso del gobierno vietnamita de garantizar anualmente a Cuba 400 000 toneladas de arroz fue revelado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en el diálogo televisivo.

Durante la visita del Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam, este conversó con Fidel acerca de la producción agrícola en el país asiático.

El Comandante en Jefe reconoció que entre las proezas productivas de esa nación estaba la del café Robusta. «Están entre los mayores productores mundiales», dijo, y agregó que ese nivel lo habían alcanzado en pocos años, con grandes esfuerzos. «Ellos producen 35 millones de toneladas de café».

Al hacer este comentario el líder cubano recordó que el cafetín nuestro —café que se distribuye cada mes por la libreta de abastecimiento— está elaborado a partir del café Arábico y Robusta.

En otro momento de la conversación calificó de impresionante la cosecha de arroz vietnamita. «Ellos van matica a matica». Igualmente comentó de los grandes esfuerzos que hacen por desarrollar el cultivo del maíz y la soya.

ESTARÉ EN OTRAS MESAS REDONDAS

«Tengo muchos temas que abordar, lo haré en mis próximas reflexiones. Tampoco esta será la única Mesa Redonda en la que estaré», puntualizó el Comandante en Jefe al conductor del espacio televisivo, Randy Alonso, quien observó su buen estado de ánimo y de salud.

Fidel explicó que se sentía muy bien: «Ya no hay secretos sobre mi salud. Les digo, compatriotas, que estoy haciendo lo que debo hacer».

Bromeó con que ahora estaba vestido de deportista, «de futbolista, y no prometo nada, pues no sé si seré escalador de montaña o futbolista», manifestó riendo.

Con buen humor, Fidel jaraneó con el hecho de que por ahora no pensaba romper el récord del anciano japonés que subió el Everest, el hombre de mayor edad en hacerlo hasta el momento.

«Es un maestro retirado —dijo—, que subió a los 71 años, dos meses y dos días, y le ganó al otro que tiene 70 años, siete meses y siete días».

Seguidamente reflexionó sobre el hecho de que sería muy útil preguntarle cómo fue su vida, qué hizo durante ella, de qué se alimentó, y expresó su convicción de que el estilo de vida influye mucho en la salud.

«Realmente —subrayó—, es algo muy útil, porque además, en la medida que la gente sabe el valor de los alimentos, crece la conciencia de resistir la tiranía mundial, esa que defiende la verdaderamente horrible idea de convertir alimentos en combustibles».

Al asegurar que estaba consciente de que esa intervención era seguida en varios lugares del mundo, en distintos idiomas, dependiendo de la hora y las traducciones, Fidel ratificó que tiene material suficiente para escribir y para hacer otras presentaciones sobre diversos problemas de la humanidad. Entre ellos, la carrera armamentista o el cambio climático.

Aclaró que esas futuras comparecencias dependerán de su salud, pues si bien se recupera satisfactoriamente, siempre hay amenazas a la salud del ser humano y los peligros acechan.

También comentó las últimas noticias sobre el medio ambiente y la Cumbre del Grupo de los Ocho que se desarrollará en Alemania, en la cual se tratará ese tema.

Subrayó la presencia allá del presidente estadounidense George W. Bush y de las protestas que se presentan como antesala de la cita. «Fíjense si ha crecido la conciencia en el mundo sobre la temática. De esto también habrá que escribir una reflexión», expresó.

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