Aplican valiosas investigaciones energéticas - Cuba

Aplican valiosas investigaciones energéticas

El Centro de Estudios de Tecnologías Energéticas Renovables participa activamente en la transformación nacional en ese campo Inventan ventanas que ahorran energía del aire acondicionado

Autor:

Juventud Rebelde

Conrado Moreno Figueredo, profesor titular del CETER.

Fotos: Franklin Reyes

Los profesionales que integran hoy el Centro de Estudios de Tecnologías Energéticas Renovables (CETER) vieron los cielos abiertos, cuando hace apenas dos años el país presentó una Revolución Energética a lo cubano, que no solo vino a cambiar los conceptos de eficiencia y ahorro en el campo de la generación de electricidad, sino también en el desarrollo de las energías renovables.

De tal suerte, este centro perteneciente al Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), más conocido como CUJAE, sintió que había llegado la hora de compartir, mostrar, contribuir, asesorar y participar en la implementación de diferentes acciones que conforman este gran programa en el campo del uso y ahorro de la energía en Cuba.

Ahora mismo trabajan con el Ministerio de la Agricultura en el desarrollo de los molinos de viento para el bombeo de agua. Con el objetivo de introducir esta alternativa, impartieron un seminario en todo el país. Y a ello se suma lo que vienen haciendo de manera conjunta en el campo de la producción y el uso del biogás.

Pero hay más. Con el Ministerio de la Industria Azucarera experimentan en el uso del combustible alternativo para los motores. Tienen un banco de motores de última generación, con los cuales están ensayando el uso del hidrógeno.

Sus integrantes, ahora una treintena, en los inicios una docena, forman parte de ese ejército de técnicos y profesionales nuestros que desde las universidades vienen, como obra de hormiguitas, investigando por aquí, probando por allá, tecnologías, sistemas y equipos que permitan al país una mejor utilización de sus fuentes de energía.

Cuánto ha hecho y los muchos compromisos que tiene por delante, quedaron evidenciados durante la V Conferencia Internacional de Energía Renovable, Ahorro de Energía y Educación Energética (CIER), que del 22 al 25 de mayo sesionó en el Palacio de Convenciones de la capital, evento que organizó la Universidad Técnica de Energía Renovable (UTER), cuya rectoría corre a cargo del mismo ISPJAE.

Interesados en conocer la contribución de ambas instituciones al desarrollo de las energías renovables en Cuba, dialogamos con el doctor Conrado Moreno Figueredo, profesor titular del CETER y uno de sus más activos fundadores.

«El CETER abarca las dos vertientes de investigación y desarrollo en el campo de la energía: el ahorro, la eficiencia energética y el uso racional de la energía, y la introducción de tecnologías de las energías renovables.

«La célula fundamental de este centro surge a finales de los 80, cuando éramos un grupito interesado en el tema de las energías renovables. En 1992, en el entonces Fórum de Piezas de Repuesto, y por iniciativa del propio movimiento, con el apoyo del rector del ISPJAE en aquel momento, Antonio Romillo, se propuso crear el centro. Fue inaugurado por Pedro Miret y Eugenio Maynegra, el 13 de diciembre de 1992.

«En este momento el colectivo de profesionales lo integran 30 especialistas, con cuatro investigadores; el resto son docentes. Del total, 15 son doctores en Ciencias en todas las ramas de la energía, lo cual constituye una de las mayores fortalezas de la institución.

«Desde sus comienzos el CETER tuvo la misión de formar recursos humanos en el tema de la energía, porque procedíamos de un departamento docente, y estábamos insertados en una universidad. Como segunda misión estaba la investigación y desarrollo en el campo de la energía en general».

ENTRE TODOS PODEMOS

Jóvenes trabajadores sociales siguieron con atención las sesiones de la V Conferencia Internacional de Energía Renovable. —¿Cómo se asumen en la práctica la investigación y el desarrollo?

—El Centro está organizado por grupos de investigación. Tenemos uno de energía renovable, que abarca la energía solar, tanto térmica como fotovoltaica, y la energía eólica; un grupo de biomasa, solo, por la importancia que tiene esta fuente de energía renovable; otro que se dedica en lo fundamental al uso de combustibles alternativos en los motores de combustión interna; y uno de eficiencia energética, que hace especial énfasis en la climatización y la refrigeración; además del de emulsión y tensoactivos, que fue el núcleo inicial del centro y que hoy se concentra en la rama química.

—¿Qué resultados del CETER podemos constatar ahora mismo?

—Si hablamos de cosas hechas, en Ciudad de La Habana, se pueden apreciar los sistemas de calentamiento de agua instalados en el Hotel Bello Caribe y en la Villa Panamericana. Fueron desarrollados por nuestros especialistas y constan de un colector solar para el calentamiento de agua sanitaria, lo cual facilita una eficiente utilización de la radiación solar con esos fines.

«El mayor introductor de este equipo es el Ministerio del Turismo; en sus hoteles, el 35 por ciento de las habitaciones ya tiene calentadores solares. Y muchos de esos proyectos los hacemos nosotros».

—Se cumple el principio de la multisectorialidad y la integración...

—Tenemos una vinculación muy fuerte con los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE), en lo fundamental, con los ministerios de la Industria Básica, de la Agricultura, del Azúcar, y con el Movimiento del Fórum de Ciencia y Técnica.

«Es muy estrecha la relación con todos los grupos de trabajo que a nivel gubernamental se crearon para impulsar el desarrollo de las energías renovables en nuestro país —la solar, la eólica y la fotovoltaica—. Incluso, somos los máximos responsables del grupo de celdas combustibles e hidrógeno».

—¿La energía eólica estuvo siempre en la agenda del CETER?

—Desde el principio tuvimos un grupo de energía eólica. Algunos no creyeron en nosotros, pero mantuvimos la bandera de que debíamos estudiar el tema, y el tiempo nos ha dado la razón. Ahora estamos vinculados al Grupo Nacional de Energía Eólica, desde que fue creado por la dirección del país. Además de lo expuesto anteriormente, trabajamos con ese grupo en el desarrollo del Mapa Eólico. Y hemos escrito un libro, que va a salir en estos días, sobre la energía eólica, donde la mayoría de los autores son de esta institución.

«También trabajamos en el montaje de torres anemométricas para las mediciones del viento, vinculados al Grupo Nacional para el Impulso del Desarrollo de la Energía Eólica.

«Se añade el proyecto de introducción de los molinos de viento para el bombeo de agua, una alternativa que en Cuba se usó y ahora se trata de recuperar».

—¿Mantienen vínculos con instituciones internacionales?

—Desde nuestra fundación nos basamos mucho en los contactos con Europa, en particular con Alemania, España, Dinamarca, Francia, Inglaterra y Bélgica. En general mantenemos relaciones muy fuertes con el Primer Mundo.

«En estos momentos son varios los proyectos conjuntos de investigación y desarrollo. Por ejemplo, con Alemania están muy dirigidos a las edificaciones, o sea, al ahorro de energía en instalaciones. Con especialistas belgas trabajamos en el campo de los combustibles alternativos; con Dinamarca, en energía eólica, y con España, en biomasa.

«Últimamente nos hemos vinculado muy fuertemente con Venezuela, a través del ALBA. En esa hermana nación impartimos una Maestría en Energía Renovable, como resultado de un diplomado inicial que se impartió el año pasado. También mantenemos relaciones de trabajo con México y Argentina».

LLENOS DE ENERGÍA

—¿Se habla de una red de universidades «energéticas»?

—Un objetivo del CETER desde sus inicios fue precisamente buscar la vinculación con otros centros, y así lo ha hecho. Digamos que es la cara más pública, pero no la única, sobre lo que se está haciendo desde las universidades.

«La recién concluida V Conferencia Internacional de Energía Renovable fue organizada por la UTER, que es una universidad virtual, porque no existe un edificio ni hay una oficina del rector. Se trata de una red de universidades —hasta sumar 12 en estos momentos— que se dedican al tema de las energías renovables, y está liderada por el ISPJAE. Entre los centros de educación superior que forman parte de la UTER se encuentran, entre otros, las universidades de Cienfuegos, La Habana, Guantánamo, Oriente, Pinar del Río, Las Villas y el Centro Universitario de Sancti Spíritus. El rector es el mismo del ISPJAE, el doctor Gustavo Cobreiro Suárez, y el CETER, por pertenecer al ISPJAE, está estrechamente vinculado a esta red.

«Por ello, CIER 2007 la organizaron 12 universidades de nuestro país. Ahora mismo, por ejemplo, estamos haciendo un Doctorado en Energía, en el que participan representantes de muchas de estas instituciones».

—¿Cómo se vinculan los estudiantes a la investigación y a los proyectos de desarrollo?

—Parte de nuestra misión es también realizar trabajos extracurriculares con estudiantes, vinculados a proyectos energéticos, de carácter práctico. Debido a las relaciones normales que se establecen por los vínculos docentes, ellos nos hacen saber sus inquietudes sobre determinados temas.

«A ello se suma la celebración de la Jornada Científica Estudiantil todos los años; un momento en que los muchachos presentan ponencias e investigaciones, muchas de las cuales cuentan con el seguimiento del CETER, y en otros casos les orientamos el replanteo del tema. No pocos de esos trabajos se convierten en tesis de grado».

—Podría citar algún ejemplo...

—Hay varios proyectos. Por ejemplo, el trabajo que venimos haciendo con los colectores solares, que consiste en un levantamiento del estado actual de estos equipos instalados en Ciudad de La Habana, lo hicimos casi todo con estudiantes. Actualmente estamos desarrollando el proyecto de una finca ecológica.

«No podemos vivir sin pensar en las energías renovables. Son parte de nosotros, y de las vidas de los fundadores, de los que llegaron después, de los estudiantes y del mismo ISPJAE».

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