Las reuniones no son una mera cuestión de cumplimiento

La política no es debate que se hace en una reunión sobre el tema del mes,  son las acciones que se realizan cada día en el entorno

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CAMAGÜEY.— La interrogante llegó a los 150 delegados desde la presidencia: «¿Cuál es la imagen que muestra un grupo de jóvenes aquí en la provincia...?». No faltaron expresiones de extrañeza ante la preocupación. Varias intervenciones la habían antecedido, pero fue esta la que situó a la reunión juvenil en un contexto interesante, porque cabe cuestionarse: ¿Quiénes son los responsables de que esa imagen permanezca?

Las preguntas, inesperadas para los asistentes, y vistas como ajenas al debate, devinieron después plato fuerte del intercambio, y además las que le dieron un giro de 180 grados, pues de estas germinó un cambio en la concepción que hasta entonces se tenía del papel que le corresponde al comité de base en la comunidad.

Y es que otro es el momento en que se desenvuelven las estructuras de la Organización. Finalizó el monótono encasillamiento dentro de cuatro paredes, las discusiones en abstracto, la toma de acuerdos alejados de los problemas del radio de acción y su traslado a cuantas oficinas haya en el camino, desde el centro hasta las superiores, o guardándolos en una «mochila» muy pesada, que se queda solita en un rincón hasta la reunión ordinaria del próximo mes.

«El accionar de la estructura de base debe acabar de salir de la cotidianidad en que se encierra. Todos los jóvenes, militantes o no, tienen que verse representados en sus discusiones. Si no logramos que esto caracterice a las estructuras de cada centro de trabajo y estudiantil, no estaremos a la altura de lo que hoy nos exige la Revolución», comentó Jorge Sutil Sarabia, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas en el territorio agramontino.

¿Quién no ha visto un escenario parecido al que se describe?: A las cinco de la tarde muchos militantes partiendo hacia sus hogares, porque el trabajo continuado asusta a muchos.

Para nadie es un secreto que una «tertulia» después de la jornada de trabajo, le pone los pelos de punta a cualquiera. Sin embargo, no podemos ver las reuniones como una mera cuestión de cumplimiento, donde solo se quiere «matar el gallo» del mes.

Así lo valoró Dixamy Rodríguez Gómez, secretaria general de la organización de base en la secundaria básica Javier de la Vega: «Existe en la mentalidad de los militantes un mal concepto del trabajo político-ideológico. Política no es el debate que se hace en una reunión sobre el tema del mes, sino las acciones que realizamos cada día en nuestro entorno. Hay que trabajar, pero de verdad, tocándole las fibras del corazón a la gente, porque esta responde cuando se le convence con argumentos, y esos se nos sobran», afirmó.

Por eso no es casual que en la escuela de esta joven haya disminuido el éxodo de maestros, que llegó a tener a 15 aspirantes.

Cuando se interactúe con el medio social, se dejen atrás el paternalismo, el falso compañerismo, el plan de tres meses elaborado burocráticamente para cubrir las formas, como ocurre en algunas organizaciones de base, será otra la influencia de la Juventud Comunista, y otra también la reunión del mes.

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