La enfermedad de La Peyronie

La desviación de la curvatura del pene es un problema de salud cuando hace dolorosa la erección o dificulta las relaciones sexuales

Autor:

Juventud Rebelde

Santiago De Cuba.— En 1743, el doctor Francoise Gigot de La Peyronie describió un caso singular: se trataba de un sujeto que eyaculaba en retroceso, hacia su propia vejiga. El médico también advirtió en el paciente la presencia de una especie de nódulos en el pene, lo que lo llevaba a adoptar una posición curva durante la erección.

Aunque desde 1267 ya existían referencias sobre estos casos, e incluso hoy se le conoce también por otras denominaciones, la enfermedad adoptó el nombre de ese médico francés, por cierto, cirujano del monarca Luis XIV.

Según se estima, la enfermedad de La Peyronie incide en 388 casos por cada 100 000 varones en todo el mundo, apunta el doctor Luis H. Candebat Montero, especialista de I grado en Urología.

En Cuba es mucho menos, pero las cifras son muy inexactas, porque no siempre los varones acuden a una consulta por diversas razones, entre ellas el machismo arraigado, el desconocimiento y la baja autoestima.

—¿Cuáles son los signos y síntomas de la enfermedad?

—Generalmente durante la erección el pene presenta una curvatura hacia arriba, abajo o los lados; en una primera fase de la enfermedad puede haber dolor y, en los casos más severos, se imposibilita el acto sexual.

«También es frecuente la presencia de una o varias placas fibrosas, como un nódulo, a nivel de los cuerpos cavernosos».

—Entonces, es decisivo el examen clínico.

—La palpación del pene y el ultrasonido son los principales métodos diagnósticos.

—¿Se han establecido las causas de la enfermedad?

—Existen varias teorías, incluyendo los casos congénitos (de nacimiento) pero últimamente la más invocada se refiere a traumas a que está expuesto el pene durante la penetración vaginal, mucho más si es brusca.

—¿Tiene preferencia por alguna edad o color de la piel específicos?

—En Cuba, la enfermedad se presenta en varones de cualquier color y entre la cuarta y sexta décadas de vida.

A TIEMPO, TIENE REMEDIO

El doctor Candebat Montero, radicado en el Hospital Provincial Universitario Saturnino Lora, es el investigador principal de un proyecto nacional de ensayo clínico que busca validar la eficacia del interferón alfa 2b recombinante, un producto de la biotecnología cubana, en el tratamiento de la enfermedad de La Peyronie.

Esta afección se trata con vitamina E, propóleos en cápsulas e inyecciones en el pene, bien con Verapamilo —un inyectable surgido en la década de 1990— bien con interferón.

«Cuando la placa fibrosa se ha calcificado, entonces se aconseja la cirugía, que corrige la desviación peneana en el 80 por ciento de los pacientes, según la experiencia santiaguera», explica el doctor Candebat, autor de modificaciones a la técnica quirúrgica.

—¿Existen otros criterios de cirugía?

—Sí, cuando el paciente no responde positivamente al tratamiento médico o cuando es severa la disfunción sexual y es preciso implantar una prótesis.

—¿Están muy asociadas la enfermedad de La Peyronie y la disfunción sexual?

—El problema es que, por tabúes o pudor, muchos pacientes acuden a consulta cuando la enfermedad ha avanzado y casi la única posibilidad terapéutica es la intervención quirúrgica que, por cierto, solo corrige la curvatura del pene, no la disfunción sexual.

—¿La sola desviación del pene es signo de la enfermedad?

—No, si es congénita no. Pero si es adquirida, entonces en el 90 por ciento de los casos estamos en presencia de la enfermedad de La Peyronie.

—Es importante, como en casi todas las enfermedades, la detección precoz, ¿incluso con autoexamen?

—En efecto, los varones pueden, con la palpación de su pene, detectar cualquier nódulo o abultamiento, aumento de volumen o deformidad; y también alguna curvatura.

«Deben acudir al especialista en caso de dolor durante la erección o algún síntoma anormal. También es esencial sobreponerse a prejuicios, temores o excesivo pudor. Como en otras enfermedades, la detección y tratamiento oportunos son la mayor garantía de éxito».

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