Moncadistas y expedicionarios del Granma visitan Camagüey

Arribaron para conmemorar un aniversario más del Día de la Rebeldía Nacional, llenos de júbilo y recibidos por un joven relevo

Autor:

Juventud Rebelde

Moncadistas y expedicionarios del Granma a su llegada a Camagüey. Foto: Joaquín Hernández Mena Camagüey.— Los vimos arribar en la mañana. Traían sus corazones a galope; el paso lento y corvo por la lluvia de los años; las voces roncas, profundas... pero no gastadas.

Llegaron los moncadistas y expedicionarios al dilatado Camagüey, vestido ahora de rojo y negro, y casi antes de la flor de bienvenida el primero de ellos gritó sin protocolos: «¡Viva la juventud, viva el relevo!».

Era una referencia a los pioneros que los abrazaban como nietos en el aeropuerto, a los trabajadores sociales que en reciprocidad les contestaban: «¡Vivan ustedes, los combatientes!».

Vinieron a la ciudad que se apura y aviva, como ninguna otra en Cuba, por una fecha cumbre. Y este viaje en julio sin silencios se les antojó, en la emoción, un regreso de victoria a los muros de dos cuarteles, o al manglar endiablado de Niquero que se glorificó en la historia.

Llegaron a remover, sin presunción, evocaciones. A recordar en bromas que algunos tienen ya 87 años y que el más nuevo anda «apenas» por los 73. O que, entre el grupo de unos 30, Calixto García Martínez, Emilio Albentosa Chacón y Enrique Cámara Pérez sobrevivieron las dos «aventuras»: la del 26 y la del Granma.

Vinieron a cantar, con Camagüey y la nación, la Marcha que compuso, con el alma, uno de ellos: Agustín Díaz Cartaya. Vinieron a latir por la epopeya, junto a Martí y Fidel, en una plaza. A palpitar por la misma estrella que los condujo, hace 54 años, a besar anchurosa la frente de Cuba.

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