Los jóvenes se apropian del rigor y la disciplina militar - Cuba

Los jóvenes se apropian del rigor y la disciplina militar

La etapa de iniciación en la vida militar va dejando de ser el período «temido» de antaño para convertirse en reto para el futuro soldado

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La preparación física es imprescindible en la formación integral del futuro soldado. Descrita siempre por los abuelos, padres, vecinos, como una de las «pruebas» más fuertes que debe pasar cada joven al cumplir los 18 años, la «preparación básica del soldado», ese primer acercamiento a la vida militar, comienza a borrar aquellas anécdotas tristes, momentos difíciles, o situaciones extremas que dejaron sabores amargos en generaciones pasadas.

Esta «historia de verde» que define esa primera etapa de los nuevos soldados en el Servicio Militar Activo, si bien constituye para los muchachos un período peliagudo, ya no será más el momento escabroso al que tanto se temía.

«Aunque cuesta trabajo acostumbrarse —como aseguró a JR Jaime Torres, de 17 años de edad—, la llamada “previa” es una experiencia única, aunque rigurosa, muy diferente a lo que imaginaba, es un período necesario, asombroso, donde nos enfrentamos a lo que es la vida militar y sobre todo, al aprendizaje de la técnica y el armamento que emplearemos en caso de una agresión a nuestro país».

El joven, que en medio de este caluroso verano cumplió la preparación básica para el soldado, en una gran unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la periferia de la capital, cuenta que desde pequeño algunos de sus familiares y vecinos le representaban «la previa» como una etapa de mucho rigor y extrema disciplina. Sin embargo, confiesa, «aquí el resto de los muchachos y yo no nos sentimos tan alejados del hogar, tenemos buenas condiciones de vida, un tratamiento respetuoso y comprensivo de los oficiales y sargentos instructores. Hay horarios para el entrenamiento militar duro, pero también para la recreación, el deporte y el descanso».

Así opina también Leonel Rodríguez, otro estudiante graduado de duodécimo grado, trabajador social, quien refiere la influencia psicológica que tuvo su familia: «Pero la realidad ya no es así. Llegamos a una unidad donde no aparecen actitudes intolerantes de los instructores ni un ambiente deteriorado, y el tiempo de estancia es menor».

Según explicó a JR Yorlangis Pasin García, sargento instructor de la gran unidad Rescate de Sanguily, Orden Antonio Maceo, a veces resulta complejo lograr un buen aprendizaje de los muchachos, si se tiene en cuenta que la vida militar se distingue por la disciplina y reglamentos estrictos.

«La preparación física, de infantería, de tiro, táctica y político-ideológica a las que son sometidos estos jóvenes, que a veces es muy exigente, les permitirá en el futuro, si fuera necesario, estar en condiciones de defender su país victoriosamente», afirmó.

En esa interacción, aclara, los jefes deben mantener el respeto, y lograr que los nuevos soldados interactúen como sus amigos, como una gran familia.

«Hay que entender que estos jóvenes, que en ocasiones son de otras provincias y están lejos de sus familiares, conviven por primera vez con normas rigurosas de conducta. Donde no está mamá o papá para tenderles la cama en la mañana, prepararles el baño o la comida, y son entonces ellos los que deben asumir esas tareas».

Para el jefe del batallón, el mayor Ernesto Abreu Elias, los jóvenes cuando llegan al Servicio Militar Activo sufren un cambio muy brusco que requiere de ellos un aprendizaje forzoso, pues aquí desarrollan nuevos conocimientos, hábitos y habilidades sobre la vida militar.

Desde el punto de vista de la disciplina y de los reglamentos militares, es un cambio fuerte, que los obliga a saber cómo comportarse en cada momento, cómo dirigirse a sus superiores.

Por ejemplo, en el campo de tiro ellos aprenden el manejo del fusil, los procedimientos para el tiro, las normas de tiempo y esa es una experiencia que les quedará para toda la vida.

Cuando suena la campana

El desplazamiento sobre el terreno y las técnicas de trabajo con el fusil conforman la rutina de entrenamiento militar durante la «previa». Como rutina diaria cada mañana el joven se levanta a las 6:00 a.m., comienza entonces la jornada. Primero, la gimnasia matutina, el aseo personal, la inspección en el dormitorio, el desayuno, la formación de toda la tropa; y luego, durante el día, vendrán los diversos entrenamientos militares, que incluyen el estudio de los reglamentos militares, las clases de infantería, de táctica y de tiro, entre otras.

En las noches llega el merecido descanso. Después del Noticiero de Televisión, el joven tiene un tiempo de descanso donde comparte con sus amigos, oye música, o se recrea con juegos de dominó, ajedrez; y a las diez de la noche, llega la hora de dormir.

En esta etapa la vida diaria es más intensa, y por tanto, el tiempo de recreación es menor. No obstante, cada domingo los muchachos pueden recibir la visita de los familiares, así como participar en actividades deportivas, culturales y recreativas que se organizan en la unidad los fines de semana.

Es así que con una duración de cinco semanas, la etapa de preparación básica del soldado dentro del Servicio Militar Activo es una prioridad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, como escaño principal en el futuro relevo del cuerpo de defensa de la nación.

Para ello se decidió que este primer acercamiento de los jóvenes a la vida militar se hiciera en concentrados, en aquellas unidades con las mejores condiciones de vida, donde los jefes, oficiales y sargentos instructores tengan experiencia suficiente para brindar la instrucción más adecuada.

Según el coronel Jorge Luis López, de la jefatura de la Gran Unidad, los jóvenes en este período tienen creado un ambiente de buenas condiciones durante su estancia. El primer domingo se hace una reunión con los padres, incluso los de otras provincias.

Durante este encuentro los jefes interactúan con los familiares, y se les explica el proceso por el que el joven va a transitar en esas cinco primeras semanas.

No obstante, aclara, «ese intercambio de la unidad con la familia comienza desde antes, durante el proceso de reclutamiento, donde se les explican las tareas que van a cumplir, cuáles son las características de la unidad; y los padres ya saben cómo será la vida del joven en el Servicio Militar».

De recluta a soldado

Desde su instauración, el Servicio Militar Activo tiene una duración de hasta dos años, y para los estudiantes que han recibido carreras universitarias, es de solo 14 meses. Luego pasan a la reserva de las FAR.

Es en esta etapa inicial de cinco semanas, en que los jóvenes se denominan reclutas, y solo tras cumplirla y hacer el juramento militar pasan a ser soldados.

Para Ileana Pozo, madre de uno de los nuevos soldados, este período es un deber de cada joven, y a pesar de las dificultades que puedan tener inicialmente en su adaptación, deben cumplirlo.

«Es una etapa que implica un esfuerzo y una disciplina a los que no están acostumbrados, pero que los entrena para la vida», asintió.

Yisel Cardevila, hermana de otro joven, confiesa que a pesar de los rigores propios de la vida militar a los cuales la mayoría de los jóvenes no están adaptados, este proceso es imprescindible, pues contribuye a formarlos como hombres de bien, preparados para la defensa de su país: «entonces el sacrificio bien vale la pena».

Desde fuera muchos veían esta etapa de preparación básica del soldado como algo muy difícil de vencer. Sin embargo, después de cinco semanas de arduo esfuerzo, se toman unos días de asueto, para luego completar la tarea del Servicio Militar Activo, en su mayoría, convencidos de que esa es una etapa necesaria que no solo los prepara en el plano físico, militar y político, sino que se convierte en una segunda escuela, donde las letras y los números se transforman mágicamente en fusiles, reglamentos y una enorme aula verde olivo.

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