Asegura Carlos Lage que el país puede salir adelante

El secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros hizo una intervención especial en el 80 Pleno del Consejo Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba

Autor:

Juventud Rebelde

La necesidad de producir con calidad y hacerlo, además, ahorrando energía, ha de incorporarse a la cultura económica de cada trabajador, subrayó Lage. Hemos aprendido que la Revolución tiene fuerza, que nuestro pueblo tiene la fuerza necesaria para enfrentarse a las dificultades y a las adversidades, expresó Carlos Lage Dávila, miembro del Buró Político del Partido y secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, a los asistentes al 80 Pleno del Consejo Nacional de la CTC efectuado en la mañana de este sábado en la capital.

«Nosotros vivimos en las condiciones de un país enfrentado a una guerra económica. Realidades que debemos conocer, no para justificar nuestras deficiencias, no para desalentarnos, sino para saber que tenemos que combatir con más fuerza. Y para saber que el país tiene la fuerza, las condiciones y las posibilidades de salir adelante aún en estas circunstancias», enfatizó.

Lage manifestó que tenemos ante nosotros la lección del período especial. «No hemos salido de él, pero ya dejamos atrás sus momentos más difíciles. Con la unidad, con la dirección del Partido y de Fidel el país salió victorioso de un reto tan extraordinario y tan duro como fue la desaparición del campo socialista y de la URSS y habernos quedado prácticamente solos».

Resaltó que hoy sin duda, aún en medio de muchos problemas objetivos y subjetivos, el país tiene las posibilidades de avanzar aceleradamente: «Avizoramos un futuro que nadie nos regaló, que lo conquistó este pueblo con su sacrificio y que podemos alcanzar».

El Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, estimulado por los aportes del pleno, en el que se analizó lo discutido en los centros laborales sobre el discurso del Segundo Secretario del Partido y Ministro de las FAR, General de Ejército Raúl, el 26 de Julio en Camagüey y el Plan de la Economía, sugirió ocho ideas que pudieran ser útiles para los debates que faltan.

«1. El ahorro es hoy nuestra mayor fuente de recursos. Aquí mismo se han puesto varios ejemplos: los ómnibus que hacen un recorrido innecesario, los recursos que se malgastan, el combustible que no se controla, la electricidad que se gasta en exceso.

«Se ha avanzado. Si nos comparamos con el año 2005, hoy consumimos menos diesel, menos gasolina, menos kerosina y otros combustibles, aunque hay una actividad económica y social mayor que hace dos años. Pero hay mucho más por ahorrar todavía. No se han hecho los mayores ahorros.

«Si reduces el combustible, no alcanza. Si lo inspeccionas, está sobrante. Es una batalla que hay que dar abajo. Las administraciones, con exigencia, con organización, con medidas; el sindicato, exigiendo. Sabemos que hay mucho combustible por ahorrar. Esto es muy importante porque el precio del combustible se ha elevado mucho. Y si ahorramos un barril, ahorramos 83 dólares.

«2. Lo que no tiene calidad, no se debe producir. Tan sencillo como eso. Sé de la producción de unos tanques para el agua que a los seis meses tienen huecos. ¿Para qué los vamos a producir? Es mejor no tener esos tanques. Supimos de unas linternas que se compraron para la campaña contra el mosquito y se echaban a perder en poco tiempo. Tenemos que convertir esto en una cultura, en una exigencia permanente. Porque estamos también afectando a la población a la que le vamos a vender un producto que no tiene calidad. Nosotros sabemos que hay mucho por hacer también en este campo.

«3. El tiempo es un recurso económico. El dinero tiene un valor en el tiempo. No es lo mismo en enero que en marzo. Si se hace una inversión en la refinería, porque va a lograr producir a más bajo costo, no es lo mismo terminarla en abril que en junio. El tiempo es importante para permitir que las obras se concluyan lo antes posible, para que las inversiones maduren en el término previsto, que las importaciones se hagan en el momento en que deben realizarse. No es lo mismo importar un producto en diciembre que en mayo. Todo lo que tiene que ver con lo oportuno en el funcionamiento de la economía es muy importante.

«4. No todo es posible, pero hay recursos que no deben faltar. No podemos hacernos la ilusión de que vamos a disponer de todos los recursos, pero hay recursos mínimos imprescindibles que para empeñarnos en una batalla tienen que existir. Hacen falta muchos recursos y no todos se podrán tener. Habrá que ir resolviéndolos gradualmente, pero hay recursos que resultan clave. Cuando usted va a hacer una planificación, o discutir un plan o empeñarse en algún propósito, hay que saber cuáles son los recursos imprescindibles que garantizan el éxito de un empeño.

«5. Hay que saber para exigir. Los dirigentes sindicales y administrativos tenemos que saber, hay que informarse, hay que leer, hay que analizar, no es solamente saberse los datos. Hay que conocer qué quieren decir esos datos. La sección sindical tiene que conocer el significado de los datos en los análisis que se realizan. Las cifras muchas veces pueden aparentar un esfuerzo y un resultado irreales.

«6. No debemos hacer lo que no seamos capaces de sostener. Esto es una de las cosas que más critica, con razón, nuestro pueblo. Y para sostener las cosas se requieren determinados recursos. Si reparamos un hospital, hay que ser capaces de sostener la reparación que se hizo. Aunque a lo mejor hay cinco hospitales más que reparar y haya que atrasar un poco la reparación de esos otros hospitales. Debemos avanzar en la dirección de hacer todo lo que seamos capaces de sostener, no solo desde el punto de vista material, sino también desde el punto de vista organizativo y de funcionamiento de las instituciones, de los centros de trabajo.

«7. La combatividad tiene que distinguir a los revolucionarios. No es solo conciencia revolucionaria. Aquí se habló del que le tira piedras a los ómnibus, del que no deja cerrar la puerta dentro de él, de la empresa de servicios que está sobredimensionada, gastando recursos. Esas cosas se dicen aquí en este pleno, y está bien, pero allá abajo hay que decirlo con nombre y apellidos. Hay que decir: “Tal empresa está sobredimensionada, tiene más carros de los que debe tener”. Y allá abajo ante un problema hay que plantearlo y si hay una situación equis en el ómnibus hay que enfrentarla y exigir. Es verdad que tenemos que logar una disciplina social mucho mayor, y que la Policía debe exigir más, pero ante los revolucionarios no deben ocurrir hechos incorrectos sin que haya una reacción, sin que haya una acción, un combate.

«8. Sin la participación de los trabajadores y sin una organización sindical fuerte, nada es posible. En una sociedad capitalista el sindicato es necesario para defender los intereses de los trabajadores, para que no sean atropellados, para que no sean violados sus derechos. Y en una sociedad socialista los derechos, los intereses de los trabajadores no son solo un interés de la organización sindical, es también de toda la sociedad, del Gobierno y del Partido. Claro, la organización sindical tiene la responsabilidad de defender los derechos de los trabajadores. Pero no es su única responsabilidad. Tiene una responsabilidad igual o mayor en defender los intereses de toda la sociedad, de la Revolución, de la economía. En una sociedad capitalista la economía puede funcionar porque funciona por leyes ciegas con toda su secuela de injusticia y de desigualdad. En una sociedad socialista se necesita la participación de los trabajadores. No hay otros mecanismos. Y aunque existan regulaciones y la responsabilidad fundamental sea de la administración es imprescindible la participación de los trabajadores».

Lage consideró además que en los meses que han transcurrido desde la celebración del Congreso sindical se ha estado trabajando conjuntamente los ministerios con los sindicatos y el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros con el Secretariado de la CTC, en el análisis de los planteamientos del Congreso y se seguirá haciendo.

«El esfuerzo que hoy realizamos tiene lugar en medio de complejas circunstancias. Y sabemos que no vivimos en el mejor de los mundos. Cuba es un país importador de petróleo, hace unos años el barril valía 15 dólares y hoy 83. Somos importadores de alimentos, que hace unos años muchos valían tres o cuatro veces menos que ahora», sostuvo.

La miembro del Buró Político Yadira García Vera, ministra de la Industria Básica, explicó la necesidad de que los sindicatos apoyen el propósito ineludible del país de ahorrar electricidad y combustible, y sobre todo en el control más riguroso de este último.

Por su parte, la miembro del secretariado del Comité Central del Partido Lina Peraza comentó las tareas principales que debe acometer el movimiento obrero, entre ellas la revitalización de la emulación y el aumento de la producción y la productividad.

El ministro de Economía y Planificación José Luis Rodríguez abordó las prioridades del desarrollo económico del país, y Salvador Valdés Mesa, secretario general de la CTC, abogó por considerar en la emulación obrera al cumplidor como la categoría más importante.

En el encuentro, donde participó además el ministro de Trabajo y Seguridad Social Alfredo Morales, unos 150 integrantes del Pleno del Consejo Nacional de la CTC, aprobaron el Informe presentado por el Secretariado Nacional de la organización.

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