Declararán Monumento Nacional al Acueducto de Albear

Autor:

Yailin Orta Rivera

Es una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana, el próximo 11 de enero será proclamada como  Monumento Nacional

El Acueducto de Albear, una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana, será declarado Monumento Nacional el próximo 11 de enero, día del natalicio del artífice de la obra, Francisco de Albear y Fernández de Lara, y se inaugurará igualmente un pedestal con una tarja dedicada a la memoria de este trascendental ingeniero.

«Cuando la Comisión Nacional de Monumentos, la que me honro en presidir, realice oficialmente esta declaración no estará haciendo más que lo que podríamos llamar una redundancia, porque esta obra nació monumental, independientemente de cualquier reconocimiento», consideró este martes Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, cuando se cumplieron 120 años del deceso de su creador.

Lo anterior se dio a conocer durante un acto de recordación a quien concibió esta maravilla ingenieril durante el siglo XIX y que solucionó el dilema del agua en la ciudad. Todavía, a más de un siglo de su creación, el Acueducto presta servicios, aportando alrededor de un 15 por ciento del suministro en la capital.

Esta obra, considerada por Leal Spengler como la más importante de la ingeniería en la Cuba colonial, fue reconocida en la Exposición Universal de Filadelfia, en 1876, así como en la Exposición Universal de París, en 1878, donde se calificó como una de las construcciones más relevantes del siglo XIX a nivel mundial.

El proyecto en cuestión consistió en captar las aguas de un gran número de manantiales que brotaban en las cercanías de un lugar conocido como Vento, siendo así el primer sistema en la Isla que tomó sus aguas del manto freático por medio de pozos, y que por ello garantizó un mínimo de higiene a los vecinos de La Habana.

Para lograrlo, Albear recorrió paso a paso la cuenca hidrográfica, hizo un perfecto levantamiento topográfico e ideó este sistema que funciona solo por la fuerza de gravedad.

A la realización de su acueducto, Francisco de Albear dedicó 37 años. Cuentan también que el ingeniero trabajaba hasta el agotamiento, y a pie de obra contrajo el paludismo que le causó la muerte y le impidió ver terminada su obra más trascendental.

Fue en 1897 cuando se concluyó el ansiado Acueducto, que como muestra de agradecimiento es llamado de Albear, en lugar de Isabel II, como fuera nombrado inicialmente.

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