De cómo EE.UU. no creyó ni en los taínos - Cuba

De cómo EE.UU. no creyó ni en los taínos

La compañía General Cigar, amparada por el bloqueo norteamericano, se apropió ilegalmente de la marca Cohíba. Un prestigioso especialista cubano detalla el caso

Autor:

Luis Luque Álvarez

Según la compañía norteamericana General Cigar: «Durante su segundo viaje al Nuevo Mundo, en 1496, Cristóbal Colón visitó el oeste de La Española, hoy conocida como República Dominicana. Para su sorpresa, descubrió que los indios taínos fumaban hojas de tabaco curado, a las que llamaban “cohíba”. Hoy, Cohíba es parte de la historia dominicana».

Algo falta en este fantástico relato, originalmente escrito en inglés en el sitio web de esa empresa: «Y General Cigar le robó la marca a Cuba ¡gracias al bloqueo!».

Pero el doctor Adargelio Garrido, director jurídico de Habanos S.A., se sabe bien la historia, algo distinta de la que refieren estos tramposos, y sobre ella conversa con JR.

«Cohíba fue una de las primeras marcas creadas durante la Revolución, pues surge en 1966. La idea de denominar así el tabaco que venía fumando Fidel hacía unos años, y que aún no tenía nombre, fue de Celia Sánchez. Lo merecía, pues ya iba siendo conocido en Cuba y en el mundo. Celia fue a la historia, y vio que esa fue la primera palabra que escucharon en Cuba los españoles, tras la llegada de Colón: “cohíba, cohoba”. Por eso denominó el producto de esta forma.

«Ya una vez con el nombre, se crea su diseño. Se comienza a proteger en los años 60, y en los 70 se inicia su comercialización. Su demanda era tal que se decide llevarlo al mercado interno cubano, a los entonces diplomercados. El segundo diseño, con la efigie del indio, se lanza en 1975, durante el Primer Congreso del PCC. En 1979 se incrementan las ventas durante la Cumbre de los No Alineados».

—¿Cómo fue el proceso de «robo legal» de la marca?

—Sucedió que, en una de las delegaciones norteamericanas que vinieron en tiempos del presidente Carter, llegó una persona, familiar de alguien que trabajaba para General Cigar (GC), y le comentó a su regreso sobre un famoso tabaco que Fidel fumaba y regalaba. Al hombre se le ocurre proponerles a los dueños de GC registrar el nombre Cohíba.

«La compañía solicitó el registro, pero se demoró su concesión. Cuando Cubatabaco se enteró, en los 80, se empezó a investigar, pues ya había una declaración de uso, inscrita junto con la solicitud de registro de la marca. Cabe señalar que en el sistema de protección de marcas de EE.UU. prima el uso sobre el registro. Es decir, el primero que demuestre haber colocado el producto en el mercado, es el que tiene el derecho.

«En virtud de esa información, no se inició ninguna acción legal, pero después se investigó, ya en los 90, y se determinó que realmente GC no tenía un uso real y estable en los mercados, que es lo exigido por la ley. Se buscaron pruebas para presentar la demanda, lo que se hizo en enero de 1997: se solicitó el registro de la palabra Cohíba, porque el diseño sí lo teníamos ya registrado, y la cancelación del registro a nombre de General Cigar.

«Esta, teniendo en cuenta que uno de nuestros principales argumentos era que no existía un uso real y estable, y por ello no era válido el registro, anunció un “relanzamiento” —que no era más que un lanzamiento de la marca— en septiembre de 1997, en Miami y Nueva York. Ante este hecho, tuvimos que iniciar una acción en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, para contrarrestar ese uso.

«Vino el pleito en los tribunales, y el fallo fue positivo para nosotros en primera instancia, al reconocer la notoriedad de Cohíba en EE.UU., aun cuando nunca había sido comercializada. Pero GC recurrió a la Corte de Apelaciones, y tanto allí como en la Corte Suprema se emitió un fallo negativo para Cubatabaco, debido a decisiones puramente administrativas y políticas. En esencia, que no se podía reconocer la notoriedad de la marca Cohíba, porque iba contra las restricciones del bloqueo. Ahí ya se politizó el caso».

—¿Ha habido otras acciones contra ese latrocinio?

—Cuba no se ha quedado de brazos cruzados. Seguiremos batallando hasta que no nos queden más mecanismos. El proceso no está cerrado. No hablo solo del judicial, sino del iniciado ante el tribunal de la Oficina de Marcas y Patentes de EE.UU., que congeló el proceso de cancelación del registro de GC.

«Solo te puedo decir, desde el punto de vista legal, que si al momento de levantarse el bloqueo la marca Cohíba no ha retornado aún a manos de su legítima propietaria —Cubatabaco—, no se podrá vender Cohíba en EE.UU., siendo la marca de puros más famosa del mundo. Si mañana se acaba el bloqueo, y aún GC la retiene, no podremos vender allí. Tan sencillo como eso».

—¿Solo ha ocurrido esta ilegalidad con Cohíba?

—Hay un litigio que está comenzando, a nivel de oficinas de marcas, por Guantanamera, una marca lanzada al mercado en 2002. Una empresa de EE.UU. radicada en Miami solicitó su registro, y tuvimos que iniciar una acción en contra.

«Es otra muestra más. Son muchas las marcas cubanas registradas en EE.UU. por terceros. El problema es que, aunque las disposiciones del bloqueo —si bien con limitaciones— te permiten registrar y renovar marcas, el hecho de no estar presente en el mercado es un escollo más, porque tienes que estar ahí para defenderte. Si no, hay que pagar abogados para que investiguen e inicien acciones. Nada mejor que estar uno en el mercado para defender sus derechos, pero por razones obvias no podemos».

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