Sexo sentido enero 2001 - Cuba

Sexo sentido enero 2001

Las operaciones ginecológicas mitos y realidades (6 de enero 2001) Medicamentos y sexualidad (13/01/01) Amor con dolor (20 de enero 2001) Otro reto de la vida (27 de enero 2001)

Autor:

Juventud Rebelde

Las operaciones ginecológicas mitos y realidades

Por Aracelys Bedevia Santoyo y René Tamayo León "Hace un año sufrí una hemorragia en el parto y me hicieron una histerectomía abdominal. Desde entonces, mis relaciones con mi esposo son un desastre. Apenas deseo tener contacto sexual y cuando lo hago, aunque las caricias son prolongadas, me duele la penetración y me excito poco. Eso me tiene muy mal, porque antes yo era muy activa sexualmente y como ahora he cambiado, mi esposo cree que lo he dejado de querer (...) Por favor, ayúdenme. Necesito que me expliquen todo lo referente a la operación que me hicieron. Espero con ansias su respuesta. Yo amo a mi esposo y no quiero perderlo.". Este fragmento, tomado de una carta enviada a JR por una joven de 19 años, refleja la agonía que sufren algunas de las mujeres que, al extirpárseles parcial o totalmente el útero por vía abdominal o vaginal sienten que su apetito sexual ha disminuido o que al hacer el coito les resulta doloroso.

Sin embargo, esta sintomatología, a diferencia de lo que muchos piensan, es más de índole psicológica que orgánica, porque el útero, aunque forma parte del aparato reproductor femenino, no produce hormonas; por tanto, su papel en la respuesta sexual de la mujer no es tan determinante como el de los ovarios. Según explican expertos en el tema, la operación ginecológica que más afecta la vida sexual de la pareja no es la histerectomía, donde se quita solamente el útero, sino la que incluye también la extirpación de las trompas y los ovarios, o sea, de todo el aparato reproductor, porque al retirarse estos órganos la función ovárica cesa y con ello la producción de hormonas por esta vía.

En esos casos, al carecerse de este sistema, encargado de mantener los caracteres sexuales femeninos, el nivel de estrógenos en el organismo baja, lo que origina que disminuya el deseo y las secreciones normales.

No obstante, esto no significa que la mujer después de operada deje de sentir, porque si bien es cierto que la cantidad de hormonas decrece abruptamente, el organismo seguirá produciendo pequeñas cantidades de estrógeno en sus tejidos y otras glándulas endocrinas. CAUSAS Y TRATAMIENTO Los cambios físicos, psicológicos y fisiológicos que sufren las mujeres a las que se les extirpa total o parcialmente su aparato reproductor son los determinantes primarios de la capacidad y comportamiento de estas en su función sexual. A ello se suman los tabúes que todavía existen acerca de estas operaciones y la falsa creencia de que el apetito sexual y la femineidad cambian después de la operación, lo que en buena parte es incierto.

En cuanto a esto último, muchos ginecólogos y sexólogos aseguran que la mujer no deja de sentir ni de ser femenina al carecer de estos órganos; al contrario, esto puede significar un despertar sexual diferente, porque al no tener que preocuparse por el uso de métodos anticonceptivos, en algunos casos, hasta llegan a experimentar un mayor apetito sexual en comparación con el que sentían antes de ser operadas. De hecho, muchas han declarado que después de liberarse de los trastornos psicológicos que origina esta intervención quirúrgica, su deseo de hacer el coito ha aumentado.

Por otra parte, aunque no todas las mujeres que se someten a estas operaciones experimentan una marcada pérdida de la libido, la mayoría necesita de un adecuado tratamiento médico que les permita volver a su estado preoperatorio. Para lograrlo, es importante que ambos miembros de la pareja se sometan a terapias que incluyan apoyo psicológico, utilización de recursos en el acto sexual y reposición hormonal. Sólo así podrán librarse de las consecuencias negativas que traen estas operaciones y de los prejuicios que impiden disfrutar plenamente de la sexualidad.

APOYO PSICOLÓGICO Debe estar dirigido a ambos miembros de la pareja. Es importante brindarles toda la información referente a las consecuencias que pueden traer las intervenciones ginecológicas y ayudarles a romper todos los trastornos psicológicos que causan estas operaciones. UTILIZACIÓN DE RECURSOS EN EL ACTO SEXUAL

Para vencer las barreras existentes, el hombre debe ser muy comprensivo y paciente con la mujer, ayudarla, expresarle todo su cariño y ofrecerle seguridad emocional. En los casos en que la lubricación sea insuficiente, es recomendable no intentar la penetración completa, sino gradualmente en dependencia de la aceptación.

REPOSICIÓN HORMONAL

Consiste en suministrar a la mujer las hormonas necesarias para llevar el organismo y principalmente los órganos sexuales a su estado preoperatorio. Se utilizan estrógenos a bajas dosis.

¿Sabías que...? La vitamina del sexo es la E

Por Aracelys Bedevia Santoyo y  René Tamayo León

Entre sus múltiples beneficios, la vitamina E es popularmente considerada como la vitamina sexual, debido a su acción en nuestro organismo. Por ejemplo, en los hombres, cuando se excitan, la corriente sanguínea transporta oxígeno e inunda sus órganos sexuales, lo que causa un crecimiento de ellos, provoca la erección y los hace más sensitivos. Casi igual sucede en la mujer, cuya irrigación sanguínea en la zona genital aumenta durante la excitación. En ambos casos, la vitamina E ayuda a transportar la sangre hasta esos tejidos e impide que el oxígeno produzca un efecto oxidante en los mismos. 

Sus propiedades hacen de este medicamento un poderoso antioxidante, además de un potencial anticancerígeno, debido a que previene que las células del cuerpo entren en contacto directo con el oxígeno, vital para nosotros pero destructivo para ellas. 

Por otra parte, la vitamina E ayuda a las mujeres menopáusicas y a las que han tenido una gran pérdida de estrógeno como consecuencia de una histerectomía, a suavizar síntomas tales como calores súbitos, resequedad, adelgazamiento de las paredes vaginales y pérdida de la libido. 

Otra razón para mantener fuertes los niveles de vitamina E es su beneficio sobre la glándula pituitaria, conocida como la glándula maestra del cuerpo, sobre todo por su influencia en las funciones de los órganos sexuales. 

Algunos especialistas recomiendan dosis de vitamina E para aliviar la inflamación e irritación del tejido vaginal, prevenir la prostatitis y aumentar la libido.  Entre los productos naturales que deben ser incorporados a la dieta están el trigo, el arroz, la avena, el maíz, las semillas de soya, el maní, la espinaca y las semillas de girasol. 

Medicamentos y sexualidad  ¿Sabías que...?Medicamentos y sexualidad"Los medicamentos están diseñados para cumplir con una función, pero aun así, son capaces de desarrollar una enorme cantidad de efectos colaterales o reacciones adversas", explica el doctor Carlos Baratti, profesor titular de la Cátedra de Farmacología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.  Según señala el especialista, los efectos que ejercen los fármacos sobre la sexualidad pueden manifestarse en las tres primeras fases del acto sexual: deseo, excitación y orgasmo. En la primera, conocida como la antesala del coito, muchos medicamentos pueden atenuar o anular el interés sexual tanto del hombre como de la mujer. Durante la segunda, la del juego amoroso, los efectos no deseados de un gran número de drogas están relacionados con la disfunción eréctil (impotencia)en el hombre y con una insuficiente lubricación vaginal en la mujer, que dificultan o imposibilitan el coito. En la fase del orgasmo, la eyaculación precoz y la eyaculación retrógada son los problemas masculinos más comunes relacionados con el consumo de medicamentos, mientras que el retardo y la ausencia de orgasmo (anorgasmia)pueden afectar a ambos sexos.  ANTIDEPRESIVOS, ANTIPSICÓTICOS Y ANTIHIPERTENSIVOS  A la cabeza de la lista de medicamentos que dañan la sexualidad se encuentran varios grupos utilizados para tratar la depresión y los trastornos psicóticos.  En opinión del doctor Eduardo Giacomantone, consultor en psicología médica y psiquiatría del Sanatorio Mater Dei, "los medicamentos antipsicóticos se dividen en dos grandes grupos: los de acción débil (clorpromazina, tioridazina)y los de alta potencia (haloperidol).Los primeros actúan sobre el sistema nervioso autónomo y pueden ocasionar eyaculación retrógrada o inhibir la eyaculación, mientras que los segundos generan desequilibrios hormonales que provocan impotencia y disminución de la libido en ambos sexos".  En cuanto al arsenal farmacológico que se usa para tratar la depresión, se agrupan en tres: los tricíclicos, los inhibidores de la monoamino-oxidasa (IMAO)y los inhibidores de la recaptación de la serotonina (IRS).  "Los tricíclicos y los IMAO afectan el equilibrio del sistema nervioso autónomo; los primeros causan impotencia, mientras que los segundos eyaculación retardada en el hombre y pérdida del deseo sexual y anorgasmia en la mujer. Sin embargo, son los IRS los que refieren una mayor frecuencia de disfunciones sexuales: anorgasmia u orgasmo retardado en mujeres, impotencia y retardo en la eyaculación en hombres y disminución del deseo sexual en los dos sexos."  Dentro de los medicamentos que prescriben los cardiólogos se encuentra una familia de fármacos de reconocidos efectos sobre la sexualidad. Señala el doctor Guido Bergman, cardiólogo del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, que "entre un 15 y un 20 por ciento de los pacientes que toman fármacos betabloqueantes como el atenolol padecen disfunción sexual (impotencia y pérdida del deseo sexual)". En caso de que surja alguno de estos problemas, esta droga ampliamente utilizada en hipertensos, que sufren isquemia cardíaca o que han padecido un infarto agudo de miocardio, puede ser reemplazada por los llamados bloqueantes cálcicos (amlodipina), que afectan en menor grado la sexualidad.  Otros tipos de fármacos que comúnmente son utilizados como antihipertensivos son los diuréticos. "Dentro de este grupo, el que ocasiona más casos de impotencia es la clortalidona y, en menor grado, la espironolactona", concluye Bergman, y propone reemplazarlos por la furosemida, que no tiene efectos sobre la sexualidad.  CUATRO CAMINOS POSIBLES  "Cuando se sospecha que la disfunción sexual está relacionada con algún medicamento, es importante conocer cuál era el estado del paciente antes de recibir el tratamiento farmacológico", indica el doctor Baratti. En muchos casos, la disfunción sexual es anterior y el paciente no lo recuerda o lo niega. Si se determina que el verdadero culpable es el fármaco, es importante suprimir la medicación, siempre que ello no represente ningún peligro para el paciente y si este acepta los problemas que implica no tratarse para que no se vea afectada su sexualidad. También podría disminuirse la dosis, lo que a veces es suficiente para que la droga no influya de forma negativa sobre la vida sexual.  Otra vía a seguir sería la de reemplazar la medicación, considerando que en algunos casos es posible recurrir a otro fármaco de efectos terapéuticos similares pero que no ocasione disfunción.  De estar en juego la vida del paciente, es necesario continuar con el tratamiento. A veces, con el tiempo, la persona desarrolla cierto grado de tolerancia, con lo que se revierten (en parte o totalmente)estas consecuencias.  Sin embargo, ninguno de estos caminos debe ser emprendido sin consultar con el médico, que es a quien corresponde evaluar la relación costo-beneficio que implica continuar con un tratamiento, suspenderlo, disminuir la dosis de un medicamento o reemplazarlo por otro. (Tomado de Salutia. CNN en español).

¿Sabías que...?Nuevos estudios revelan que combatir la obesidad ayuda a revertir la disfunción eréctil.

El sobrepeso no sólo aumenta el riesgo de diabetes, hipertensión o afecciones cardíacas.

También puede desencadenar situaciones engorrosas en la vida sexual. Un trabajo presentado en la última reunión anual de la Asociación Urológica de Estados Unidos confirmó que aquellos hombres cuya cintura excede el metro de diámetro son dos veces más propensos a sufrir una disfunción eréctil, en comparación con quienes no superan los 74 centímetros. 

El estudio, financiado por tres institutos nacionales de salud en Estados Unidos, examinó la relación entre el diámetro abdominal y la impotencia en un grupo de 1 981 hombres de 51 a 68 años.  Tanto la obesidad como la impotencia son muy frecuentes en la población masculina, y por encima de los 50 años afecta de un tercio al 50 por ciento de los hombres. Lo que ahora se sabe es que el primer problema puede disparar el otro. "Intentar bajar de peso puede ser una medida inicial para recuperar la potencia", sugiere el médico argentino Adrián Sapetti, especialista en sexología y autor del libro Los varones que saben amar. 

Durante el último congreso de la Asociación Americana de Psiquiatría, realizado en California en mayo último, Sapetti presentó los resultados de un estudio sobre 98 pacientes.  "Comprobamos que a medida que disminuyen los factores de riesgo cardiovascular, como el sobrepeso o la hipertensión, la eficacia del Viagra aumenta del 60 al 90 por ciento", dice entusiasmado.  Sapetti explica que una de las consecuencias posibles del sobrepeso, la hipertensión, se suele tratar con diuréticos o betabloqueantes, dos grupos de fármacos cuyo efecto colateral más conspicuo es la disfunción eréctil. 

Otro efecto indeseable de los abdómenes prominentes es que el exceso de peso puede terminar tapando el órgano sexual, lo que psicológicamente repercute sobre la calidad de las relaciones de pareja. 

Amor con dolor

Por Aracelys Bedevia Santoyo

Del mismo modo que se contraen los párpados cuando se intenta tocar el globo ocular, hace la musculatura vaginal de las mujeres con vaginismo, que no logran disfrutar del coito, debido a que en el momento de realizarlo, la vagina se les cierra de forma refleja e impide la penetración. 

Este trastorno, reconocido como una de las disfunciones sexuales más frecuentes en las féminas, trae como consecuencia el rechazo al acto sexual por parte de las afectadas, quienes no lo consuman por dolor, o lo realizan de forma dolorosa. Esto provoca que desarrollen una alteración afectiva y una ansiedad generalizada que las inclina a moverse dentro de un círculo vicioso, sin poder divisar la solución de su problema. 

Según explican los especialistas, el vaginismo suele aparecer de forma leve, moderada o severa. En los dos primeros casos, llega a realizarse el coito, pero con dolor y sin orgasmo; y en el tercero, no se logra de ningún modo la penetración, ni la aceptación de espéculos y tactos vaginales. 

CÓMO DETECTARLO

Antes de pensar en vaginismo es importante, primero, descartar la presencia de tumores, inflamación o estrechez de la vagina, atrofia de este órgano por la edad, desgarros ocurridos en el parto y constriccióndel himen, problemas orgánicos que también ocasionan dolor. 

Sólo después de comprobar la inexistencia de estas causas podrá hablarse de vaginismo, que tiene un origen funcional y surge a causa de problemas psíquicos, entre ellos, los que aparecen como consecuencia de infundados temores sobre el sexo y la ruptura del himen; por la poca habilidad de algunos esposos que hacen el amor a su pareja de forma torpe y rápida; o por falta de atracción. 

También podría surgir debido al miedo excesivo a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, o después de un intento de violación.  Pese a ello, estas mujeres aunque limitan su capacidad de respuesta y se muestran muy temerosas, presentan muy pocos problemas de excitación sexual.

Tienen una lubricación vaginal normal y disfrutan de la actividad sexual sin penetración. 

EL VAGINISMO LLEVA TRATAMIENTO

Para vencer esta disfunción es necesario que ambos miembros de la pareja se interesen y colaboren con el tratamiento, que incluye psicoterapia, ejercicios y técnicas de relajación muscular progresiva.  Su efectividad, probada en la mayoría de los que acuden al médico, depende de la participación activa de la mujer y su compañero sexual, que ayudará mucho después que conozca la génesis del problema. 

El tratamiento psicológico puede ser realizado por cualquier médico de consultorio, quien además de descubrir la causa, debe comunicar a la pareja la importancia de realizar una fase de excitación prolongada con caricias, besos, y fantasías sexuales.  Los ejercicios y las técnicas de relajación muscular progresiva ayudan a la mujer a superar esta disfunción. 

Para conseguir el control voluntario sobre los músculos, los especialistas recomiendan la realización de contracciones y la relajación de los músculos abdominales, perineales y vaginales, lo que en algunos casos devuelve la confianza y el placer de hacer el coito sin dolor. 

¿Sabías qué...? Los sexólogos se reunirán en abril

Por AracelysBedevia Santoyo

La Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES)convoca a todos los profesionales de Latinoamérica y del mundo, a participar en el III Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, el III Taller Iberoamericano de Educación Sexual y Orientación para la Vida y el I Simposio Latinoamericano para el estudio de la Impotencia, eventos que se celebrarán en el Palacio de las Convenciones de La Habana del diez al 13 de abril de este año. 

Organizado por el Centro Nacional de Educación Sexual en coordinación con prestigiosas instituciones y organizaciones vinculadas a esta esfera, el encuentro incluye entre sus temáticas: educación sexual; disfunciones y terapias; salud reproductiva; violencia y sexualidad; género; trabajo comunitario; infecciones de transmisión sexual y VIH-SIDA; religión; estrés y sexualidad; farmacología y otras. 

El programa científico contará con conferencias, mesas redondas, trabajos libres, presentación de posters, vídeos y cursos precongreso.  Los interesados deben enviar sus resúmenes antes del 31 de enero al Centro Nacional de Educación Sexual, sito en calle 10 # 460 esquina a 21, Vedado, CP 10400. Ciudad de La Habana, Cuba. Fax (537)55 2528, 55 2529, 3 5464, 3 4844. E-mail: cenesex@infomed.sld.cu

Otro reto de la vida

Por  AracelysBedevia Santoyo

Abrumados por la rutina cotidiana o por la pérdida de la ilusión inicial, a la mayoría de las parejas les ha pasado alguna vez por la mente la idea de separarse. 

Esta posibilidad, de cualquier forma difícil, es valorada a partir del momento en que comienza a experimentarse un sentimiento de insatisfacción, debido a la falta de comunicación e intercambios agradables, o a la ausencia de habilidades para pactar y solucionar problemas, que pueden surgir por expectativas irreales o ante la aparición de diversos intereses. 

Pese a ello, la determinación de separarse no se materializa hasta que uno de los cónyuges se convence de que la ruptura le traerá más beneficios que pérdida, bien porque inicie otra relación, gane tranquilidad o disminuya la responsabilidad actual. 

La imposibilidad de mantener la relación debido a la intensidad y frecuencia de las discusiones, la existencia de un tercero -casi siempre como consecuencia de la fragilidad de la relación matrimonial- son las situaciones más frecuentes que originan una ruptura. En tales casos, el otro miembro de la pareja deja de ser la persona más importante del mundo y la unión comienza a tambalearse ante la ausencia de fibras que la sustenten. 

ROLES DIFERENTES

Este acontecimiento, mucho más difícil para el que no tiene alternativas inmediatas, implica siempre un cambio de estilo de vida en todos los órdenes, porque los separados deben acostumbrarse a prescindir de sus habituales rutinas. 

Aunque en ocasiones se tiene el suficiente autocontrol para aceptarlo e intentar realizar una separación de mutuo acuerdo, la mayoría de las personas "abandonadas" reaccionan de forma agresiva, niegan la evidencia y empiezan una desesperada lucha por recuperar lo perdido. 

A ese sentimiento le acompañan otros como la frustración, sorpresa, rabia, celos, apatía, desesperanzas, y una mezcla de amenazas, súplicas, rabietas y enfados, con promesas y perdón. Esta reacción emocional forma parte de la primera fase de adaptación al proceso de la separación no esperada, que afecta también al que toma la iniciativa, pues en lo adelante deberá enfrentar el temor a equivocarse, el remordimiento por el dolor que ocasiona, y la crítica social. 

En los casos en que la decisión es de común acuerdo, el efecto negativo es menos intenso, pero la adaptación será igualmente difícil. 

ETAPAS DEL DIVORCIO

Durante el proceso de adaptación el individuo transita por diversas etapas emocionales en las que, en un primer período recuerda todo lo desagradable, duro, triste o feo de la relación, y critica duramente al otro y a la institución matrimonial en sí. Posteriormente, selecciona subjetivamente todos los recuerdos cariñosos, amables, tiernos o divertidos, añora profundamente al otro y tiende a culparse por lo sucedido. Después llega la inseguridad, empieza a olvidar un poco la relación matrimonial y busca resituarse. 

Superado este período, decide poner en marcha una serie de actividades que le permitan rehacer su vida, da un nuevo ímpetu a su profesión, busca nuevas formas de realización y sustituye la tristeza y la sensación de fracaso por un orgullo personal al haber sabido hacerle frente a la situación. Asimismo, recupera la seguridad y encuentra alguien con quien compartir nuevamente la vida. 

EL PEOR DE LOS ESTRÉS

Investigaciones realizadas aseguran que las situaciones de estrés que más alteran la vida de una persona son las que afectan el ámbito afectivo. 

La pérdida de la estabilidad psicológica, que no se recupera hasta pasado un tiempo mínimo de un año tras la separación, origina la aparición de diversas enfermedades. Según las estadísticas, de cada diez personas con matrimonios rotos, seis manifiestan enfermedades físicas y psíquicas. 

De igual modo, otros estudios destacan la curiosa relación entre estrés marital y riesgo de enfermar. "Los separados y divorciados sufren más que los solteros, los casados e incluso los viudos", señalan. 

ACTITUDES ANTE EL SEXO

Después de la separación o el divorcio, muchos asumen diversas actitudes sexuales, encaminadas todas a recuperar la confianza en sí mismo o a resarcir el tiempo perdido. 

Los comportamientos más comunes suelen ser la pérdida del deseo, la formación rápida de una nueva relación sexual íntima, y múltiples contactos con distintas parejas sexuales. 

La pérdida del deseo sexual, es una postura probablemente defensiva, por temor a un nuevo desengaño y como consecuencia de la frustración, e incluso, la depresión que produce la separación. Esta situación, crea en algunos un estado de apartamiento y retraimiento social en el que se rechazan invitaciones y se rehúye. 

Otra de las reacciones, la formación rápida de una nueva relación sexual íntima, tampoco es saludable, debido a que la mayoría de las veces se trata de vínculos temporales como respuesta a la necesidad de reafirmar su rol femenino o masculino y demostrarse a sí mismo que los problemas sexuales no fueron la causa de la ruptura. 

En cuanto a establecer múltiples vínculos con diversas parejas sexuales, los especialistas consideran que se trata de una manera de enfrentar la depresión y al mismo tiempo expresar agresividad y rechazo hacia la persona que abandona. En tales casos la impulsividad y la actividad sexual indiscriminada, podría originar efectos no deseados, como infecciones sexuales y una sensación de vacío interior que complica la etapa de recuperación psicológica. 

Ninguna de estas actitudes es beneficiosa para el separado, que muchas veces busca desenfrenadamente cualquier solución, sin tener en cuenta que sus heridas sanarán sólo cuando logre comprender el conflicto, incorporar lo positivo y rehacer su vida. Porque, aunque pueda parecerles demasiado romántico, a la vuelta de cualquier esquina es posible encontrar otra oportunidad. 

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