Discurso pronunciado por Raúl Castro en la apertura de la IV Cumbre de Petrocaribe

El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba afirmó que Petrocaribe es un paso decisivo en la integración y la cooperación

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Franklin Reyes Estimados Presidentes, Primeros Ministros y Jefes de Delegación:

Permítanme, ante todo, darles la bienvenida a Cienfuegos, ciudad del centro de Cuba destacada no solo por su historia y espíritu de lucha, sino también por sus avances en los últimos 45 años, que la ubican entre los territorios de mayor desarrollo y con más perspectivas del país.

Hoy celebramos una reunión significativa para las naciones que formamos parte de la Cuenca del Caribe.

Cuando los precios del petróleo rebasan todos los récords, creando una situación extremadamente compleja para la mayoría de las naciones del Tercer Mundo importadoras netas de energía, los países integrantes de Petrocaribe se encuentran en una posición privilegiada.

Disfrutan un mecanismo que les permite acceder, de forma preferencial y a precios justos, a los recursos energéticos que garantizan el desarrollo perspectivo y la vida diaria de nuestros pueblos.

Es necesario, por tanto, que esta iniciativa, fruto del espíritu solidario de la República Bolivariana de Venezuela y de su Presidente, el compañero Hugo Chávez Frías, se siga consolidando y desarrollando en todos sus componentes.

La situación mundial actual y los efectos de las políticas que han seguido las grandes potencias industrializadas, nos llevan inevitablemente a una reflexión y a hacer comparaciones.

No cabe dudas de que el consumismo creciente en los países industrializados ha tenido, tiene y tendrá, si no se le pone coto, un efecto devastador sobre el planeta.

Ese consumo, derrochador y contaminante, ha provocado en pocos años el agotamiento de muchas de las fuentes de hidrocarburos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en acumular; ha traído consigo el cambio climático, hoy fuente de tanta preocupación y que puede hacer desaparecer de la faz de la tierra a naciones enteras; ha engendrado guerras, pues quién duda que el control del petróleo ha sido la causa de invasiones y de la ocupación de territorios foráneos, peligros que aún están vigentes.

Pero tan preocupantes como las consecuencias actuales de esos patrones de consumo, son los intentos de los países industrializados de exportarlos a nuestras naciones, de convertirnos a todos en sociedades tan derrochadoras y contaminantes como aquellas, en depredadores de la naturaleza a escala planetaria.

Lo sucedido recientemente en Bali, en la Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto, es una demostración clara de que hay gobiernos —especialmente el del país más derrochador y el que más contamina— que no están dispuestos, ni siquiera para salvar a la humanidad, a renunciar a los privilegios que se han arrogado por siglos mediante la fuerza y el saqueo de los recursos naturales de los países del Sur.

Ante ese estado de cosas, adquieren particular relevancia los esquemas que, como Petrocaribe, no solo están diseñados y operan para garantizar la seguridad energética de sus integrantes, sino también para promover su desarrollo sostenible.

Para Cuba, al componente de la seguridad energética se añade un elemento central: el ahorro. Durante los últimos años hemos trabajado con éxito en el diseño y puesta en práctica de una política de ahorro de energía que nos ha permitido potenciar el uso racional y cada vez más eficiente de los hidrocarburos.

Hemos llevado adelante una verdadera Revolución Energética, cuyas experiencias han sido aplicadas con éxito en varios países hermanos y puestas a disposición de Petrocaribe, gracias a la agudeza, ingenio y perseverancia del compañero Fidel.

Como algunos de nuestros invitados conocen, hemos ampliado la capacidad de generación con gas acompañante que antes se quemaba y contribuido a mitigar la contaminación ambiental en una importante zona del país.

Otro elemento clave de la concepción es el desarrollo de un programa de generación de electricidad distribuida, con niveles de consumo de combustible inferiores a los utilizados anteriormente por las centrales termoeléctricas.

A la par hemos instalado más de 4 000 grupos electrógenos de emergencia en centros vitales que ahora pueden funcionar fuera del sistema eléctrico nacional, si fuera necesario.

Simultáneamente, hemos ejecutado proyectos a escala nacional generadores de ahorro entre la población, mediante la sustitución masiva de equipos electrodomésticos y bombillos altos consumidores de energía por otros más eficientes.

Se sigue trabajando, además, en el desarrollo de las fuentes renovables de energía, entre otras la eólica, la biomasa, la hidroenergía y la solar, con aplicación creciente en nuestro país.

La energía solar ha sido de particular utilidad en la electrificación de zonas muy apartadas y para el funcionamiento de escuelas, viviendas y otras instalaciones.

Hasta finales de noviembre del presente año, se habían ejecutado o estaban en ejecución, 31 proyectos de sustitución de bombillos incandescentes por ahorradores en 13 países miembros de Petrocaribe, con lo que se han evitado importantes erogaciones que hubiera sido necesario destinar al incremento de la capacidad de generación y la adquisición de combustible.

Asimismo, en países aquí representados también se desarrollan proyectos para la construcción, montaje y puesta en explotación de más de mil megawatts de nueva generación utilizando grupos electrógenos diesel y fuel oil, para la rehabilitación de redes eléctricas, la formación de técnicos y especialistas, la organización de la operación y mantenimiento de centrales eléctricas, la evaluación del uso de fuentes renovables de energía y del potencial energético, entre tantos otros.

Confiamos en que esta Reunión Cumbre contribuya a consolidar aún más este acuerdo altamente beneficioso para los intereses de nuestras naciones.

Petrocaribe es mucho más que la solución justa, en la actual coyuntura internacional, al grave problema energético de países pequeños y carentes de fuentes propias de hidrocarburos, gracias a la actitud solidaria de la Venezuela Bolivariana. Vemos en este acuerdo, sobre todo, un paso decisivo en el camino para continuar desarrollando los esfuerzos integracionistas y de cooperación en nuestra región.

Cuba, en consecuencia, continuará brindando de forma modesta y desinteresada, toda la contribución a su alcance a este noble y estratégico empeño. Creemos firmemente en la solidaridad, la cooperación y en la capacidad conjunta de desarrollarnos para el bien de nuestros pueblos.

Muchas gracias.

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