Intervención de Hugo Chávez en la inauguración de Petrocaribe

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela dijo este 21 de diciembre en Cienfuegos que Petrocaribe es parte del cambio de época que estamos viviendo

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Franklin Reyes Excelencias;

Queridos hermanos, presidentes, primeros ministros, ministros, cancilleres, embajadores;

Querido hermano Raúl;

Fidel, allá donde estás viéndonos;

Al pueblo todo de Cuba, especialmente al pueblo de Cienfuegos, y a todos los pueblos del Caribe, del gran Caribe, de nuestro gran Caribe, un saludo muy especial a todos:

Estamos muy felices. Muchas gracias, Raúl, por esta iniciativa, por esta convocatoria a reunirnos de nuevo ahora aquí, en esta bella ciudad, en esta bella región de Cuba, en Cienfuegos. A mí se me ha ocurrido llamarla, más bien, milfuegos, ¡milfuegos!, Cienfuegos, todos los fuegos. Cienfuegos, IV Cumbre de Petrocaribe.

El Caribe no ha dejado de ser, desde hace siglos, un lugar estratégico desde el punto de vista geopolítico. Recordemos que fue por estos mares que se extendió el dominio de los caribes. Fue en estas islas que se inició el afinque del colonialismo europeo y la implantación de los primeros esclavos de origen africano a nuestra América.

El Caribe no solo fue el lugar del primer encuentro entre los conquistadores y los pueblos originarios de América fue, y continúa siéndolo, una región con una vasta historia de lucha contra el imperialismo y por la igualdad entre los pueblos. Dos de las más importantes revoluciones de la historia han ocurrido en el territorio insular del Caribe: la Revolución Haitiana, 1791-1804, y la Revolución Cubana, desde 1959 y para siempre. Es decir, toda esa tradición rebelde encontró dos de sus más significativos puntos de inflexión en esos acontecimientos políticos. Hay, por tanto, una tradición rebelde que va, al menos, desde Toussaint Louverture hasta Fidel Castro, y con la cual nos identificaremos plenamente y para siempre.

Compañeros presidentes, primeros ministros, toda esta vasta historia rebelde, toda esta convergencia de luchas incesantes de los pueblos caribeños contra las más diversas formas de dominación, produjo uno de los símbolos insurgentes más poderosos hoy por hoy, para expresar la identidad de nuestra América, nos referimos a Calibán, ese personaje de la última obra de Shakespeare; un esclavo rebelde —sabemos—, recreado luego del triunfo de la Revolución Cubana por Roberto Fernández Retamar.

Partiendo de la pieza teatral de Shakespeare, La tempestad —como todos sabemos—, Fernández Retamar, el más importante ensayista cubano vivo, propone que los personajes de dicha obra pueden funcionar como metáforas, para explicar las dinámicas brutales del colonialismo y el imperialismo en el Caribe, y, por extensión, en el resto de nuestra América.

Mucho antes que Retamar, a fines del siglo XIX, Rubén Darío, en El triunfo de Calibán había utilizado dicho personaje para cuestionar el creciente poder del imperialismo norteamericano; luego de Darío, el uruguayo Rodó se apropió de toda esa simbología en su Ariel. Partiendo de estos antecedentes para luego distanciarse de ellos, Retamar plantea que nuestra identidad, en tanto caribeños, se expresa de manera más precisa a través del personaje de Calibán.

Recordemos que en la obra de Shakespeare interactúan, dentro de una isla colonizada por europeos, tres personajes relevantes, para el argumento de Retamar: Próspero y sus dos esclavos, Ariel y Calibán; pero mientras Ariel es absolutamente sumiso ante Próspero, esperando que este le regale la libertad, Calibán —descrito de una manera grotesca por Shakespeare— es el esclavo rebelde, que resiste y jamás se doblega, a pesar de los más violentos castigos. Retamar sostiene que Shakespeare extrajo el nombre de Calibán de una deformación de la palabra caníbal, significante, que a su vez proviene del vocablo Caribe.

Excelencias; queridos compañeros, hermanos, hermanas:

El Caribe es, por tanto, el lugar por excelencia de Calibán. Somos calibanes, seamos cada día más calibanes y calibanas, nuestras mujeres, nuestras compañeras, símbolo rebelde.

Es en esta región de calibanes, navegada y recorrida a lo largo de los siglos por conquistadores, piratas, pescadores, navegantes y cimarrones, es en este Caribe nuestro, este mare nostrum, donde finalmente, hoy por hoy, comienza a consolidarse una nueva geopolítica petrolera al servicio de los pueblos y no de los intereses del imperialismo y del gran capital. El petróleo, por negro, también es Calibán.

Solo dentro de esta historia de rebeldía contra los poderosos, solo dentro de esta tradición que recoge, de manera tan expresiva, el Calibán de Retamar, es que podemos entender toda la trascendencia de Petrocaribe.

Este acuerdo de cooperación energética propuesto por la Revolución Bolivariana y con el apoyo de todos ustedes, que agradecemos tanto, nace justamente del análisis que hemos hecho de las tremendas desigualdades de la región, esas asimetrías —de las que tanto se habla— que son, tanto la herencia maldita del viejo colonialismo y de la esclavitud como el resultado de un orden global capitalista, cada vez más inhumano, cada vez más injusto.

Petrocaribe es, por tanto, una de nuestras propuestas contra ese orden que estamos empeñados en superar. Se trata de una propuesta que tiene la finalidad de resolver las asimetrías. Yo quiero subrayar esta expresión —ya lo decía nuestro compañero Raúl—, Petrocaribe trasciende un simple mecanismo de comercio de hidrocarburos; es un mecanismo, un mecanismo integrador, y, más allá, unificador, y, más allá, liberador, ¡liberador! Finalidad: resolver asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo, y subrayo de nuevo, permítanme, esta palabra: justo. Porque se habla mucho todavía, desde el Norte desarrollado que pretende seguirnos —como dicen— vendiendo la fórmula, del libre comercio. El libre comercio no existe. Lo que existe, y le oí al compañero Daniel Ortega en la Cumbre Iberoamericana, en Santiago de Chile, hacer una reflexión profunda, muy profunda, Daniel, la que te oíamos —bueno, sabemos de tus profundidades—; pero en aquella cumbre, en aquel contexto, Daniel señala al imperio, a la dictadura del capitalismo mundial.

No hay libre comercio, no existe el libre comercio. Si alguien lo sabe, nosotros en el Caribe; si alguien lo sabe, nosotros en América Latina; si alguien lo sabe, nosotros en el Tercer Mundo, por eso quiero subrayar esta palabra: intercambio favorable, equitativo y justo, entre los países de la región caribeña.

Hemos concebido Petrocaribe como un organismo multilateral que articule las políticas energéticas de la región, incluyendo todo lo que tiene que ver con el petróleo y sus derivados, el gas, la electricidad, la cooperación tecnológica, la capacitación y desarrollo de infraestructura energética, así como también el aprovechamiento de fuentes alternas, como la energía eólica y solar —ya lo decía Raúl— y los diversos mecanismos del revolucionario ahorro energético, en el cual Cuba ha dado y está dando un ejemplo extraordinario no solo para el Caribe, sino para el mundo entero. La revolución energética, el ahorro energético, porque hay un despilfarro brutal, producto, entre otras cosas, de la falta de conciencia acerca del drama energético, del problema energético y del futuro de la humanidad, del futuro de nuestros pueblos.

Queridos hermanos, como sabemos, muy pronto, dentro de un año, en enero del 2009, celebraremos el 50 aniversario —celebraremos y debemos celebrarlo todos, sobre todo en el Caribe, y más allá, en América Latina— de la Revolución Cubana. ¿Cuánto nos ha dado Cuba? ¿Cuánto? No soy yo de los más canosos aquí, pero los que tienen más canas, los que tienen más años, pueden responder mucho mejor que yo esta pregunta.

Mañana iremos a Santiago de Cuba y me han invitado a conocer el Cuartel Moncada. Tendré el honor mañana, Dios mediante, de conocer el Cuartel Moncada. Cuando ustedes asaltaron el Cuartel Moncada, yo no había nacido. Un día me dijo Fidel, cuando me preguntó por mi edad, ya hace más de 10 años: “¿Cuántos años tienes tú?” Le dije: “Tantos”, creo que tenía 40 entonces; sí, tenía cerca de 40, 41. Me dijo: “Cuando tú naciste, ya yo estaba preso.”

La Revolución Cubana. Cuánto nos ha dado Cuba a los pueblos del Sur, del mundo, de todo el mundo, no solo de América Latina, en todos estos años, ¡medio siglo! La primera derrota militar del imperialismo norteamericano en Playa Girón; el ejemplo increíble de dignidad de todo un pueblo durante la crisis de los misiles en 1962; la épica del Che Guevara en el Congo, en Bolivia; las misiones de los médicos internacionalistas; las hazañas, casi sobrehumanas, de sus deportistas; el apoyo incondicional al Vietnam durante su guerra de liberación contra el imperialismo norteamericano; la solidaridad y la entrega de sus soldados en la lucha contra el régimen racista de Sudáfrica. Todo eso y mucho más nos ha dado este faro de la dignidad de todos, que es la Cuba de Fidel Castro. A ella quiero rendir tributo y pido que rindamos tributo (Aplausos). Y a su líder, Fidel; Fidel, nuestro hermano. Para mí, mucho más que hermano, lo he dicho. Repito, parafraseando a Neruda cuando le cantó a Bolívar, yo le quito prestado a Neruda para decir: Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire y a todo lo largo de esta inmensa latitud silenciosa, decía Neruda. Fidel.

Al evocar todo esto, no podemos olvidar al autor intelectual de la Revolución Cubana, como lo llamara Fidel, José Martí. Nuestro querido Apóstol de la libertad y la igualdad; un puente de luz que comunica de manera directa a la generación de los libertadores, con Bolívar a la cabeza, con la generación de los revolucionarios de los sesenta, con Fidel y con el Che al frente, con Raúl, con ustedes.

“Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz”, escribió Martí en uno de los momentos clave de su lucha por libertar a Cuba. Y él mismo estaba hecho de la luz más pura de este Caribe nuestro; preso del colonialismo español siendo casi un niño, posteriormente exiliado, iniciando una larga errancia que lo va a llevar a Caracas, a Nueva York, donde va a escribir, por cierto, en medio de todos los desgarramientos del exilio, “Nuestra América”.

Es en el país del Norte donde se profundiza su conciencia antimperialista y donde se va a convertir en el escritor prodigioso, en el poeta, el ensayista, el cronista de las luchas sociales dentro de Estados Unidos; testigo privilegiado de una época en la que en ese país se experimentaban tremendas convulsiones sociales producto de toda la violenta explotación que sufrían sus trabajadores. Y como decíamos, es en las entrañas del monstruo, en Estados Unidos, donde se acrisola su posición antimperialista. Martí en “Nuestra América”, recordemos, llamó al imperialismo norteamericano el gigante de la siete leguas.

Esta es pues la genealogía rebelde de la cual nos sentimos parte los revolucionarios venezolanos, caribeños, cubanos. Una genealogía que nace con los indígenas caribes, con el negro Miguel, con Túpac Amaru y Túpac Katari; un linaje que continúa con Toussaint Louverture y nuestro Padre Libertador Bolívar; sigue en el pensamiento y en la acción de José Martí; renace, con todo su noble período, con el Che y Fidel, y se hace, hoy por hoy, multitud de rebeldes por todos los rincones de esta patria grande.

En este momento decisivo de la lucha por nuestra segunda independencia, en esta nueva hora de los hornos, esta genealogía rebelde, compañeros, queridos amigos, hermanos, es la que ha hecho posible tanto la Revolución Cubana como la Revolución Bolivariana, y con ellas, nuestra propuesta de la Alternativa Bolivariana para las Américas, el ALBA; propuesta que, ustedes saben, está en la mesa, para quien quiera verla. Como dice la Biblia: El que tenga ojos, vea; el que tenga oídos, oiga. La verdad, la realidad.

Foto: Franklin Reyes El ALBA, propuestas como Petrocaribe. Ambas enlazadas por la misma conciencia, por la misma intención estratégica, por el mismo espíritu de hermandad, de compromiso, de solidaridad. Solo dentro de un horizonte revolucionario, un horizonte que busca de manera inclaudicable la igualdad entre los seres humanos y entre las naciones, solo dentro de ese horizonte luminoso, son viables propuestas como esta que nos convoca hoy a Cienfuegos.

ALBA y Petrocaribe son manifestación de la concepción revolucionaria de la construcción de la unión entre nuestros pueblos, concepción legada por Simón Bolívar y el resto de nuestros libertadores; concepción practicada por los libertadores de Haití, gracias a cuya cooperación fue posible iniciar, continuar y sellar victoriosamente la revolución independentista de Venezuela y de Suramérica.

¿Qué hubiese sido del proyecto de Miranda, el precursor, sin la ayuda haitiana? ¿Dónde hubiese ido a parar Bolívar, en medio de las terribles dificultades de la guerra revolucionaria, sin el apoyo solidario, desinteresado, militante de Haití? En gran medida, gracias a la cooperación haitiana con nuestros libertadores, los venezolanos somos libres, los suramericanos somos libres.

La conciencia caribe del pueblo venezolano, la certeza de que sin hermanarnos con los pueblos del Caribe siempre estaremos en peligro, nuestra lealtad a las enseñanzas de Bolívar, de Miranda, nuestros padres libertadores, nos ha traído aquí como promotores de Petrocaribe, como impulsores junto a ustedes de Petrocaribe, a esta relación mutuamente beneficiosa, sin la rapacidad del lucro desmesurado ni el aprovecharse de la fragilidad económica de los países más pequeños o de los países más necesitados. En verdad, Petrocaribe es una propuesta nacida de la más profunda conciencia bolivariana, de la más profunda conciencia martiana.

Hemos estado revisando las tablas, hemos estado revisando los avances de Petrocaribe, hemos estado revisando las cosas pendientes de Petrocaribe, y estamos muy optimistas, muy optimistas, por el avance en tan poco tiempo.

Recordemos que Petrocaribe nació gracias a la comprensión de ustedes, a la confianza y al trabajo coordinado de los ministros de energía, de los presidentes, los primeros ministros. En junio del año 2005 fue nuestra primera cumbre, en Puerto La Cruz. En junio de 2005 nació Petrocaribe, como dice nuestra acta fundacional, quiero recordarlo, como “Órgano habilitador de políticas y planes energéticos.” Así nació, con sus principios doctrinales, con sus principios políticos sobre una plataforma institucional, creando, además, el fondo ALBA-CARIBE, para el desarrollo económico y social.

Luego, nuestra II Cumbre fue en Montego Bay, allá en nuestra querida Jamaica, en el mes de septiembre de 2005, el día de aniversario de la Carta de Jamaica, allí se aprobaron los estatutos de la Secretaría Ejecutiva y se adquiere el compromiso de proceder con la realización de dos estudios: el primero, la caracterización energética de los países miembros, y otro sobre la evaluación de las potencialidades en energías renovables en la región caribeña; y se firman, además, de manera bilateral, los primeros acuerdos de cooperación energética entre Venezuela y el resto de los países miembros.

Luego, hicimos la III Cumbre en Caracas, en agosto de 2007; allí se presentaron los resultados de los acuerdos de la cumbre anterior, se rindió cuenta sobre la gestión de PDV-Caribe en cada uno de los países miembros, se suscribió el Tratado de Seguridad Energética, un concepto más avanzado —como ustedes bien lo recuerdan—, con nueve países miembros: Belice, Cuba, Dominica, Haití, Jamaica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Suriname.

Petrocaribe fue conformado inicialmente por 14 países: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, República Dominicana, Granada, Guyana, Jamaica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Kitts y Nevis, Suriname y Venezuela; firmantes del Acuerdo de Cooperación Energética, Petrocaribe, allá en Puerto la Cruz, en la I Cumbre de junio 2005.

Actualmente, con la adhesión de Haití y Nicaragua, efectuada el 11 de agosto de 2007, en el marco de la III Cumbre de Petrocaribe, esta iniciativa de cooperación se encuentra ahora integrada por 16 países, y estamos seguros de que va a seguir creciendo.

Luego, esta IV Cumbre. Sabemos que ayer los ministros hicieron muy buen trabajo, revisaron el informe de gestión, los resultados de la Secretaría Ejecutiva; señor secretario y ministro, Rafael Ramírez. Luego se tomaron una serie de decisiones, que ya veremos más adelante en la reunión de trabajo.

En el día de hoy nosotros, pensando siempre en Petrocaribe como una dinámica en marcha, pensando siempre cómo conseguir, cómo crear las estrategias para trascender, el mero objetivo del intercambio, del suministro energético, pues traemos un conjunto de objetivos para debatirlos en el día de hoy y continuar avanzando en esta dinámica enriquecedora.

El primero de ellos es —ya discutidos por los ministros en el día de ayer estos objetivos— establecer la refinería “Camilo Cienfuegos”, aquí en Cuba, aquí en Cienfuegos, que inauguraremos esta tarde, como otro centro de procesamiento. Este es un paso muy importante, que agradecemos a Cuba revolucionaria y al esfuerzo conjunto que hemos hecho; porque hasta ahora los centros de procesamiento han estado solo en Venezuela. A partir de hoy —vean ustedes, este es un salto importante— Cienfuegos se suma como polo de procesamiento y acopio de petróleo, en el cual se manufacturarán combustibles para su distribución entre los países miembros de Petrocaribe.

Yo quiero hacer un reconocimiento especial a los trabajadores cubanos y venezolanos, que han logrado, en tiempo récord, relanzar la gran refinería de Cienfuegos, un monumental trabajo, que ya veremos en el día de hoy (Aplausos). Esto es muy importante desde el punto de vista de la estrategia, a largo plazo, de Petrocaribe, y, más allá, de la seguridad energética y el desarrollo integral del Caribe, de nuestro gran Caribe. Ese es el primer objetivo, que estamos prácticamente cumpliendo, o comenzando a cumplir.

La refinería está ya activándose, hemos traído cerca de medio millón de barriles de crudo de Venezuela, ya llegó ese crudo y la refinería está comenzando a activarse, y pronto estará refinando ese primer cargamento. Estará refinando 65 000 barriles diario y tenemos ya el plan listo para llevarlo hasta 100 000 ó 150 000 barriles diario, la refinería de Cienfuegos.

Segundo objetivo, que quiero someter a consideración brevemente, es el de destacar, con base en los estudios realizados —ya se concluyó el estudio y se distribuyó a los señores presidentes, primeros ministros. En base a ese estudio realizado por el secretariado de Petrocaribe, acerca del potencial de nuestros países del Caribe en las fuentes de energía solar, geotérmica y eólica; asimismo anunciar, como una de las líneas estratégicas, la realización de ingenierías conceptuales de proyectos seleccionados de desarrollo de estas energías alternativas en la región; así como la creación de un fondo para financiar estos proyectos a través de préstamos a las empresas mixtas constituidas en el marco de Petrocaribe. Esto también es un avance sumamente importante, el desarrollo de energías alternativas; pero que no se queden solo en el papel, no, debemos comenzar pronto a desarrollar los primeros proyectos. Ya algunos países tienen adelantos importantes, Cuba ha estado desarrollando la energía eólica, incluso Fidel me habló de algo que él inventó, son unos molinos que apenas huelen el huracán ellos se agachan automáticamente; tecnología fidelista. Sí, se agachan, se acuestan (Risas). Tecnología de Fidel, cuando viene el huracán, a no sé qué distancia, se acuesta el molino, le dice: good by al huracán y luego se levanta de nuevo con más fuerza, se alimenta del huracán. Ese es Fidel que está inventando siempre tecnologías modernas. Ese es el segundo objetivo.

El tercero, también tiene una gran importancia estratégica, y puede dar nacimiento a algo, que anoche estábamos comentando con Fidel, luego con Raúl, con los ministros; anoche surgió como idea. De este tercer objetivo de hoy, que se trata de ampliar el esquema de intercambio con base en la porción financiada de la factura energética, esa factura que se deriva de los acuerdos de suministro de combustibles en el marco de Petrocaribe; en base a esa factura energética, a la porción financiada, que está en el orden del 40%, en base a eso, que ya algunos países han pasado el período de gracia, y entonces ya va a comenzar a moverse esa factura, la cancelación de ese porcentaje financiado. Pero nosotros proponemos que en base a ello comencemos a incluir una cesta de productos y servicios, de producción local de los países miembros. Se plantea proponer acciones para concretar, para implementar un mecanismo de compensación de pago de factura petrolera con el suministro de bienes y servicios.

Nosotros sugerimos comenzar con los países, como ya dije, que van a cumplir, se les va a vencer en el 2008 el período de gracia, así llamado; es una deuda para esos países acumulada, que ya sobrepasa 1 000 millones de dólares. Aquí hay un potencial muy grande para dar un salto adelante —permítanme esa frase— y crear, Leonel, hemos estado pensando, y con la ayuda de ustedes y sus expertos, y su experiencia de todo, creo que de esa deuda acumulada, en vez de ser para nosotros un peso, como casi toda deuda es, creo que se va a convertir la deuda en otro mecanismo de liberación, en otro mecanismo para batallar contra las asimetrías, y, bueno, para impulsar nuestros modelos de desarrollo, respetándonos al nivel casi sagrado nuestras soberanías; porque ustedes saben que es así, aquí no hay ninguna imposición, ninguna exigencia grosera que pueda lesionar la soberanía de cada uno de los países hermanos de Petrocaribe. Ustedes saben que no hay ninguna.

Pues bien, ya tenemos para diseñar este mecanismo nuevo la experiencia que hemos estado acumulando en el manejo de la factura de Cuba. Desde hace varios años hemos estado nosotros a la vanguardia, manejando, y ya tenemos una dinámica extraordinaria. Así que tenemos una experiencia que nos va a ayudar muchísimo a generar este mecanismo al que me estoy refiriendo. Incluso con Argentina, país no miembro de Petrocaribe, tenemos un mecanismo parecido. Argentina, Uruguay, con ellos hemos estado manejando desde hace ya dos, tres, cuatro años mecanismos parecidos a este; pero aquí lo planteamos ya no de manera bilateral, sino de manera global en el Caribe.

Entre los próximos pasos para acordar, está acordar productos, volúmenes, precios, fechas de entrega, medios de transporte y he ahí una de nuestras grandes vulnerabilidades. En este renglón, en el transporte, es preciso contar con las empresas Transalba y Albanave, son empresas que hemos estado creando entre Cuba y Venezuela y otros países, y que ya están en fase de construcción, para tener una flota nuestra, una flota caribeña, una flota del ALBA como suministradora de las embarcaciones que hoy no tenemos para el intercambio comercial entre nuestros países.

De allí, de estas fórmulas que proponemos elaborar, pudiera salir un nuevo espacio económico, un espacio, un mercado caribeño nuevo; no el libre mercado, no son los Tratados de Libre Comercio. No existe el libre comercio en nuestro criterio, más bien tratados para el comercio justo en el Caribe; pudiéramos ser vanguardia y modesto ejemplo para el mundo entero de cómo en una región van surgiendo iniciativas políticas, geopolíticas, económicas, de integración verdadera para solucionar, para vencer las asimetrías y lograr el desarrollo armónico y homogéneo de toda la región.

Así que pudiera estar naciendo un espacio económico caribeño nuevo, respetando los que ya existen, respetando los tratados, los acuerdos bilaterales, multilaterales que ya existen en CARICOM, o los bilaterales de países del Caribe con otros países del norte o del sur. Lo que creo, lo que veo sobre el mapa y en la realidad es que pudiera estar naciendo un nuevo espacio superpuesto a los espacios que ya existen, a los ámbitos de intercambio económico; pero con otro perfil, con otros valores que trascienden el llamado libre comercio o los antivalores del capitalismo: comercio justo.

Pudieran nacer tratados para el comercio justo en el Caribe, de manera multilateral o de manera bilateral entre nosotros, utilizando como semillas, como motores de arranque la factura que se va acumulando, y que —de paso, es bueno decirlo— esta factura —lo voy a decir— solo con el fin de que veamos el potencial que hay aquí para generar ese espacio y esos tratados de comercio justo, esa dinámica entre nosotros.

En el año 2007, la factura acumulada ya —la deuda, o sea, el porcentaje financiado— llega a 1 166 millones de dólares, a pesar de que la dinámica de Petrocaribe comenzó, realmente, hace un año, por cuanto teníamos... Ustedes saben que hemos estado solucionando conjuntamente grandes dificultades logísticas, legales, jurídicas y de otro tipo, algunas conspiraciones también y presiones de trasnacionales de países muy poderosos que no quisieron o trataron de impedir el nacimiento de Petrocaribe; pero aquí hay un buen ejemplo de que cuando hay voluntad política, hermandad y confianza entre nosotros, todo es posible (Aplausos), por encima de todas las dificultades históricas, geográficas, económicas, culturales, de idiomas, las presiones de países poderosos, de empresas muy poderosas, trasnacionales, etcétera.

Ahora, fíjate, Raúl, Daniel, comandantes. ¿Quién es más antiguo, Raúl, no?, el más antiguo, claro. Cuando asaltaron el Moncada, ¿tú habías nacido ya? (Daniel dice que sí.) Ya habías nacido, ¿no?, eres intermedio, pues (Risas).

Fíjense, Leonel, Roosevelt, Spencer, compañeros:

En el año 2010, para que tengamos una idea, la factura acumulada de la deuda —pero que no queremos que pese sobre nadie, todo lo contrario, un peso liberador, una fuerza liberadora— en vez de ser una carga que los preocupe a ustedes, que no consigan como cancelar, no; desde ahora hay que empezar a trabajar —propongo—, para lograr este objetivo. En el 2010 esa factura llegará a 4 566 millones de dólares, es la proyección; 4 566 millones de dólares la factura, por supuesto, para ser cancelada a largo plazo.

Aquí tengo yo la proyección de pagos reales que habrá que hacer año tras años: en el 2010 estaremos ya llegando a casi 100 millones de dólares al año. Es un capital importante para empezar a dinamizar esta fórmula.

Ya en el 2013 la fórmula estará... Y eso contando con unos precios casi fijos, precios de 70 dólares el barril; esto pudiera estar por encima. En el 2013 tendremos un capital ya de pago para ese año de 222 millones de dólares, cada año, ¡cada año!, eso se va renovando cada año; al 2018 ya casi 500 millones de dólares.

Estos son datos para con nuestros técnicos, nuestros ministros, nuestros gobiernos, nuestra secretaría de Petrocaribe ir elaborando esta fórmula rumbo a este espacio, a este mercado nuevo, justo y nuevo, nuevo y justo.

Ese sería el tercer objetivo de esta Cumbre, hacer esta propuesta, debatirla, salir con el compromiso de trabajarla.

En cuarto lugar, proponer otros mecanismos de fideicomiso para el manejo. Es el mismo tema anterior, prácticamente.

En quinto lugar, proponemos constituir dos comités para el manejo de solicitudes de proyectos a ser ejecutados con fondos derivados del uso de la porción financiada: un comité asesor y un comité gubernamental, con distintos objetivos. Esto es para facilitar, sobre todo, la planificación y el seguimiento.

En sexto lugar, consolidar el secretariado de Petrocaribe. Creo que se está consolidando, creo que se ha consolidado; pero ampliar sus mecanismos de planificación, de operacionalización y de seguimiento de Petrocaribe.

En fin, luego hay otro conjunto de materiales que los veremos más adelante en las jornadas de trabajo, sobre todo, quería hacer una revisión ya concreta, aprovechando el discurso de inauguración, de estos objetivos en los que hemos estado trabajando.

Quiero saludar la presencia de Honduras, en la persona de su señor Ministro de Defensa, y país hermano que ha solicitado su incorporación a Petrocaribe, así que tenemos un nuevo miembro. Bienvenido señor Ministro (Aplausos). Estuvimos reunidos, aprovechando la toma de posesión de la Presidenta argentina, estuvimos conversando con el presidente Zelaya y él nos hizo esa solicitud, y con gusto la transmitimos al país sede, a Cuba, a Cuba hermana, revolucionaria.

Un día como ayer invadieron a Panamá, quería recordar eso también. Un día como ayer el gobierno de Estados Unidos lanzó 26 000 marines contra Panamá hermana y querida. Del Caribe, frontera imperial, Juan Bosch, nuestro maestro, Juan Bosch y aquella fortaleza indoblegable de su pensamiento y de su ejemplo. Quinientos años, decía Juan Bosch. Tú sabes, Raúl, desde Cristóbal Colón hasta Fidel Castro: ¡Quinientos años de imperio! ¡Calibán! Calibanes tenemos que ser, ¡calibanes!; no arieles, sino calibanes: rebeldes en el pensamiento, audaces en la acción, en la estrategia. Petrocaribe, ustedes saben —ya lo he dicho—, va orientado en esa dirección.

Sirva ese amargo ejemplo del 20 de diciembre de 1989 para volver a reafirmar nuestra firme voluntad de ser libres, de vivir libres, de ser soberanos de verdad en este gran Caribe, en América Latina, y rindamos tributo a los mártires de aquella jornada de resistencia contra el imperialismo.

Venezuela, ustedes saben, sigue amenazada por el imperialismo, nos señalan como una amenaza: la dictadura venezolana y no sé cuántas cosas más —ustedes lo saben. No nos importa pagar ese precio; Venezuela se ha liberado del mecanismo colonial que la sujetó durante un siglo. Fuimos colonia política, económica, cultural y, sobre todo, petrolera, ahí está la raíz del modelo colonial que le impusieron a Venezuela desde comienzos del siglo XX, desde hace 100 años.

Salvador de la Plaza, ilustre venezolano, pensador e intelectual, escribió en 1976 una obra llamada El petróleo en la vida venezolana, yo solo voy a leer, para concluir, estas palabras, y no extenderme más allá de lo conveniente, como reflexión, más allá de Petrocaribe, más allá mirando todo este espacio nuestro, de batalla, de lucha por nuestra dignidad, por nuestra independencia. Algunos dicen: nuestra segunda independencia, lo acabo de decir, incluso, yo mismo, pero creo en el fondo que es la misma, el mismo proceso de independencia, son fases, son etapas de nuestra independencia.

Decía Salvador de la Plaza: “En Venezuela, no obstante que desde la antigüedad se conocía la existencia del petróleo” —la población indígena llamaba mene a los vertederos de petróleo, el cual usaba como alumbrado y para tratamientos curativos, y también para la navegación, para calafatear los barcos, las canoas con las cuales navegaban el Caribe y los ríos interiores, el Orinoco; hasta el Amazonas navegaban nuestros indígenas caribes—, “fue apenas en 1917 cuando comenzó a ser explotado el petróleo comercialmente, hasta convertir a Venezuela en el primer exportador de petróleo del mundo, y en el segundo productor del mundo” —segundo productor y primer exportador del mundo—, desde esos años, comienzo de la década de los 20, hasta 1960. Es decir, durante 40 largos años Venezuela fue el primer exportador mundial de petróleo. Eso no lo sabe mucha gente en el mundo, incluido el período entre las dos guerras y el período de la Segunda Guerra Mundial, la guerra fría, el comienzo de la guerra fría. En Venezuela se explotaba petróleo a todo vapor; barcos pasaron, millones, cientos de miles de barcos cargados de petróleo por aquí por el Caribe, pero todos, todos iban hacia el Norte, todos iban hacia el Norte, dejaban la estela nada más, a lo mejor el olor y muchas veces la contaminación.

Sigo leyendo: “En 1917 fueron extraídos del subsuelo venezolano 19 256 metros cúbicos” —repito la cifra, 19 256 metros cúbicos, en 1917—, “cuarenta y siete años después, en 1964, fueron extraídos 197 500 000 metros cúbicos; es decir que la producción se multiplicó 10 252 veces en 47 años, a pesar de la concurrencia” —sigue diciendo Salvador de la Plaza— “al mercado internacional del petróleo de los países del Medio Oriente, interrumpida esta solo por el cierre del Canal se Suez, cuando el atentado de las potencias contra el Estado soberano e independiente de Egipto. De su enorme producción de 1964, Venezuela solo consumió” —de esos casi 200 millones de metros cúbicos— “5 181 000 metros cúbicos, es decir, 2,5% de la producción.

“Diversas clases de gasolina, querosén, diesel, asfalto y otros, el resto de la producción, 186 887 000 metros cúbicos, fue exportado. Esa desproporción entre la producción y el consumo interno y el hecho de que ese recurso no renovable esté controlado por trust extranjeros que retienen en el exterior más del 40% del valor de la exportación, evidencian la mediatización del país por el capital extranjero que ha obstaculizado su desarrollo económico.” Esta era la situación para el año 1976, cuando Salvador de la Plaza escribió estas líneas.

Prosigue De la Plaza: “Al observar que la producción acumulada entre los años 1917-1964 inclusive, alcanzó la gigantesca cantidad de 2 945 millones de metros cúbicos” —¡dos mil novecientos cuarenta y cinco millones de metros cúbicos!—, “con un valor de exportación de 123 000 millones de bolívares, sería lógico concluir que los escasos 8 millones de habitantes en promedio de Venezuela” —8 millones de 1964— “que han disfrutado y disfrutan de la más plácida holganza; sin embargo, no es así, y por el contrario, salvo una pequeñísima minoría, que se ha beneficiado, el resto de la población vive” —para esa fecha de 1975— “en las más lamentables condiciones de miseria” —fin de la cita.

Debo agregar que Venezuela terminó el siglo XX con más del 50% de la población viviendo en condiciones de pobreza y de miseria, y todavía una dolorosa, una parte importante de nuestro pueblo vive en condiciones de pobreza y de miseria, y ese es el eje central de nuestra batalla, de la batalla de la Revolución Bolivariana.

Pues bien, solo quería traer estas citas para darnos cuenta de que tales circunstancias, plagadas de trust y royalties y demás concesiones, nos ofrecen un retrato hablado de la Venezuela que era colonia petrolera. La explotación petrolera no tenía rostro nacional, ya estaba distorsionada por la intervención directa e indirecta de los carteles transnacionales del momento hegemonizados por Estados Unidos.

El petróleo, de instrumento para la dominación hoy, ahora, se está convirtiendo en un instrumento para la liberación de nuestros pueblos a través de la plataforma Petrocaribe. El oro negro se está haciendo cada vez más transparente. Y si el petróleo se está convirtiendo en instrumento de liberación, la construcción de unidades regionales energéticas es una necesidad histórica. El proceso de recuperación de nuestra plena soberanía petrolera hizo que Venezuela asumiera una responsabilidad histórica que tiene una profunda raíz bolivariana —ya lo he dicho—: compartir nuestra riqueza con nuestros hermanos de esta América latinocaribeña. Nuestra fidelidad al pensamiento bolivariano nos impide estar de espaldas a las necesidades energéticas de tantos pueblos hermanos. Véase el ejemplo de este hogar nuestro que es el gran Caribe.

Petrocaribe, iniciativa que nació a partir del proyecto de liberación del ALBA, es parte del cambio de época que estamos viviendo. Uno de los signos de este cambio de época es que la inversión y el comercio han dejado de ser fines en sí mismos. Una visión economicista y mercantilista imperó durante demasiado tiempo; una visión que ignoraba el peso monstruoso de la deuda social.

¿Tendría sentido crear una plataforma de unión energética caribeña si no sirve esta para cancelar la deuda social? Petrocaribe nació a partir de la conciencia de nuestras asimetrías energéticas. Es un instrumento para solventar esas asimetrías energéticas, que son también económicas y sociales. Y hay que mirar hacia el porvenir. Salvo Venezuela —y esto no nos complace para nada decirlo—, todos nuestros pueblos están amenazados por un gravísimo peligro, ese gravísimo peligro no es otro que quedarse sin petróleo, sin gas natural, sin energía suficiente en los próximos años. Es por eso que a pesar de los miserables ataques internos y externos, permanentes y miserables, desde nuestra oposición interna, desde las oficinas de guerra psicológica del imperio..., nos atacan miserablemente por los flancos, por la retaguardia, por todas partes. Hace poco Fidel escribió una reflexión refiriéndose a Venezuela y la tituló: “Un pueblo bajo el fuego.” Un fuego nutrido, permanente, conspiraciones permanentes; pero no nos importa, estamos cumpliendo con una obligación histórica, que nace de nuestra profunda conciencia de hermandad con los pueblos caribeños, con los pueblos latinoamericanos. A pesar de esos ataques, a pesar de los pitiyankis, a pesar de los yankis, nuestro petróleo, nuestro gas están y estarán al servicio siempre, en primer lugar de Venezuela, y, al mismo tiempo, de nuestros pueblos hermanos de América Latina y del Caribe. Cuenten ustedes con esa decisión, que es irrevocable, cuéstenos lo que nos cueste. Es un compromiso histórico que sale de los tuétanos, de lo más profundo de nuestra alma caribeña, latinoamericana, y de allí, como ya lo hemos dicho, explorar nuevas formas de integración, de liberación.

Para terminar, ahora sí, querido hermano Raúl —que no llegamos tarde para nada; si sacamos el promedio de la puntualidad en el inicio de todas estas reuniones, comenzando por las de Naciones Unidas hasta las más modestas reuniones de Presidentes en el mundo entero, creo que fuimos sumamente puntuales, llegamos a las puertas del hotel a las 10:05 minutos y entramos a este salón a las 10:15 aproximadamente. Así que te felicito por la puntualidad cubana, que es ejemplo para nosotros en el Caribe y en América Latina; la puntualidad cubana, la caballerosidad, la armonía que aquí se siente en esta casa bonita que es Cuba, en esta casa feliz que es Cuba.

Necesario es recordar hoy aquello que el libertador Bolívar le escribiera a otro general venezolano, Mariano Montilla. Era el 4 de agosto de 1829, terminaba la vida de Bolívar; se venía abajo el proyecto de Bolívar, se movían las estructuras construidas a lo largo de 15 años de guerra revolucionaria, Bolívar lo veía, lo presentía, llegó a decir: “He arado en el mar.” Y él le decía por escrito a Montilla lo siguiente, esta frase bolivariana que hoy está viva en estas aguas del Caribe, en estas tierras del Caribe, en estas tierras de Suramérica, de Centroamérica: “Si la América, nuestra América, no se llama al orden y a la razón, bien poco hay que esperar respecto a la consolidación de sus gobiernos y un nuevo coloniaje será el patrimonio que leguemos a la posteridad.” Una profunda advertencia la de Bolívar, de una vigencia que nos asombra hoy frente a la estrategia de recolonización que está en curso.

Hoy, igual que ayer hace 200 años, yo incluso pudiera decir, Raúl, compañeros, hermanos, compañeras, que hoy más que ayer incluso, llamémonos al orden, a nuestro orden, nuevo orden político, económico; un nuevo orden de unidad, de integración; y a la razón, a nuestra razón, no a razones falsas impuestas, nuestras razones, nuestras motivaciones, nuestros valores. Llamémonos pues a un nuevo orden; llamémonos pues a nuestra razón originaria y auténtica, a la unidad verdadera entre nosotros, para que no leguemos un nuevo coloniaje como patrimonio a la posteridad.

Creo que a ese llamado al orden y a la razón, al nuevo orden y a nuestra mismísima razón, responde plenamente Petrocaribe, nuestro Petrocaribe.

Raúl, compañeros, muchísimas gracias (Aplausos).

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