Al pueblo de Cuba

El voto unido nació tras un acto de osadía, casi temerario. En un período que un día se recordará como «especial» por la hombradía de resistirlo y superarlo. En ese preciso instante la Revolución dio un salto hacia adelante en su camino democrático: la elección directa de sus parlamentarios. Entonces se vio a Fidel amarrando pasiones por las barriadas más humildes de Cuba. Porque un gesto tan grande solo podía servir para salvarla y engrandecerla

Autor:

Juventud Rebelde

Compatriotas:

Libremos con honor la batalla del 24 de Febrero.

El voto unido no es una consigna, es una estrategia revolucionaria. No es un acto de disciplina, es un acto de conciencia. Debe hacerse no porque se solicita en nombre de la patria, sino porque se comprenda a fondo que la patria lo necesita. Es lo que haría posible la elección de muchos de los que constituyen nuestros más modestos y humildes candidatos, los menos conocidos a pesar de sus méritos. Obtener más de la mitad de los votos válidos, requisito elevadísimo y difícil, es nada más y nada menos lo que ellos necesitan y esperan de ustedes. Hace falta una victoria enérgica y contundente que muestre al enemigo nuestra fuerza y unidad, cuando quiere dividirnos, debilitarnos, desmoralizarnos.

Nuestras elecciones, bajo métodos nuevos, creativos y tan democráticos como jamás se han empleado en el mundo, forman parte de la gran contienda del «período especial» que nuestro pueblo libra hoy heroicamente y de la lucha por la supervivencia de los valores que más amamos. Frente al imperio más poderoso de la tierra y de la historia estamos escribiendo la página más valiente y gloriosa que haya escrito nunca cualquier pueblo.

Nuestras armas esenciales son las ideas. Ninguna podrá superar jamás en justicia y dignidad las que nosotros defendemos. Patria, Revolución, Socialismo son cosas demasiado sagradas para jugar con ellas, disparar contra ellas o clavarles por la espalda el puñal traicionero con que quiere el imperialismo matar nuestras esperanzas y destruir nuestra obra. No serán despedazadas nuestras conquistas sociales ni serán desenterrados de sus tumbas nuestros muertos heroicos. El ejemplo y la esperanza que hoy Cuba constituye para el mundo no pueden ser defraudados. Nuestra única alternativa es la victoria.

¡Cumpliremos!¡Venceremos!

Fidel Castro RuzFebrero 20 de 1993

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