Cubahora: diez años contando historias - Cuba

Cubahora: diez años contando historias

Una década de existencia representa un enorme reto que obliga a mantener y mejorar la visibilidad de la revista

Autor:

Juventud Rebelde

Si alguien le hubiera comentado, diez años atrás, al pequeño grupo de personas que comenzaron a experimentar con el periodismo digital, en la entonces recién nacida Cubahora, que la revista sobreviviría la dura prueba del tiempo y una década después se mantendría en línea, con miles de artículos en su base de datos, cientos de colaboradores en activo y un prestigio ganado por la calidad de sus artículos, tal vez lo habrían tildado de loco o quizás de soñador.

Cubahora fue la primera publicación periodística cubana que estuvo en Internet y este es un hecho que enorgullece a todos los que, de una forma u otra, han tenido que ver con el desarrollo de la revista. En sus páginas han aparecido trabajos firmados por grandes plumas de la prensa nacional y también se ha creado el espacio para los más jóvenes, salidos de las aulas universitarias, ávidos por poner en práctica los conocimientos recibidos. Lejos de perjudicar la credibilidad, la tan necesaria unión o convivencia generacional es un punto a favor de una revista que, como reconoce su nombre, intenta mostrar, no a través de noticias, sino de artículos de fondo, reportajes, comentarios, las verdades de la sociedad cubana, tan deformada y manipulada desde el exterior.

Por lo general los medios aprovechan los aniversarios cerrados para contar sus logros y felicitarse por los grandes momentos vividos, las coberturas de primer nivel, las entrevistas exclusivas, los llamados «palos periodísticos.» Sería tonto e injusto no hacerlo. Aunar criterios, vencer reticencias, reunir a un grupo de periodistas de diversos medios, especialidades, generaciones y con ellos echar a andar una revista en Internet no parece una tarea fácil. Y no lo ha sido.

Pero también sería un error no aprovechar el aniversario cerrado y sentarse a pensar cuánto se necesita cambiar, y no solo en el orden tecnológico, sino más bien en el conceptual, con el único objetivo de elevar la calidad de los artículos publicados y lograr que la hipertextualidad, interactividad y multimedialidad se combinen y permitan la articulación de un discurso más cercano a la realidad que se vive en Cuba hoy y también a las crecientes expectativas de los usuarios.

Cubahora está un proceso constante de cambio. No podía ser de otra manera en un mundo donde los avances tecnológicos son cada vez más acelerados, los antiguos géneros periodísticos ceden, lentamente, su espacio a otros que aprovechan los recursos de sus predecesores y los adaptan a las nuevas condiciones comunicativas surgidas en Internet. No darse cuenta de estas ideas equivaldría al fracaso. Por suerte con Cubahora no sucede eso y la claridad con que sus directivos, editores y colaboradores reconocen la idea de que las tecnologías, a pesar de los problemas, están ahí, a la espera de ser utilizadas, modeladas, sobre todo a partir del empleo del software libre, permite mirar hacia el futuro de la revista con grandes expectativas.

¿Retos? Cubahora tiene muchos. ¿Cómo lograr un mejor posicionamiento? ¿De qué manera elevar la visibilidad de la revista? Las respuestas correctas a estas interrogantes asegurarán que Cubahora enfrente su segunda década de existencia con un rostro diferente. Artículos cada vez más interesantes, un mayor aprovechamiento de las múltiples posibilidades que abre el periodismo para y con Internet, una arquitectura y gestión de información más completa lucen como puntos claves a perfeccionar.

Para aquellos que comenzaron el sueño de Cubahora, el reconocimiento por la idea, el esfuerzo, los desvelos y enseñanzas. Para los que continúan construyendo la revista, la lucidez a la hora de adoptar el nuevo camino. Han pasado diez años desde la primera aparición de Cubahora, apenas horas antes del inicio de la visita del papa Juan Pablo II. En esta década, día tras día, nombres muchas veces anónimos han logrado que las historias continúen fluyendo y que los usuarios encuentren, en las diversas secciones de la publicación, miradas lo más completas posibles de un país que no renuncia a su sueño. Diez años. Nada mal para una revista digital. Celebremos entonces.

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