Garantizan alta seguridad electroenergética en Cuba

Autor:

Roberto Morejón Guerra

La Isla cuenta con un Laboratorio de Alta Tensión, único de su tipo en el país y uno de los cinco existentes en América Latina

Como pocos países, desde hace casi 25 años Cuba cuenta con un Laboratorio de Alta Tensión, única instalación de su tipo en la Isla y una de las cinco existentes en toda América Latina, que le permite evaluar cualquiera de los equipos, componentes, herramientas y medios con que se trabaja en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

Doctor José Angel, director del Laboratorio Varas o pértigas, guantes de goma, mangas, aisladores de vidrio y poliméricos, mantas, transformadores, pararrayos, carros-cesta, aceites y papeles aislantes, cables soterrados y hasta los llamados popularmente caballitos (drop out), son apenas una pequeña muestra de la más diversa y variada gama de elementos que han sido certificados por sus expertos.

Una acción imprescindible en el caso de Cuba, toda vez que buena parte de los equipos que se emplean en el SEN casi siempre ha habido que comprarlos en mercados internacionales donde las marcas y los precios hacen de las suyas; y donde también te pueden vender gato por liebre, si el país no cuenta con una contraparte que examine, verifique, analice, pruebe y confirme las características técnicas, físicas, químicas y naturales de lo que adquiere.

Este Laboratorio está ubicado en áreas del Centro de Investigaciones y Pruebas Electroenergéticas (CIPEL), de la Facultad de Ingeniería Eléctrica del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, universidad cubana conocida mundialmente como la CUJAE.

Desde allí, probablemente desconocido por muchos, profesionales muy capaces y equipos de alto nivel de tensión han acompañado los esfuerzos de la Revolución por desarrollar el sector eléctrico, el mismo que en los últimos tiempos se somete a la más profunda y compleja transformación, en el contexto de la Revolución Energética.

De ayer a hoy

«El Laboratorio de Alta Tensión surgió con el fin de dar servicio a todo el SEN y a otras entidades y organismos del país, a partir del proyecto de la Central Electronuclear de Cienfuegos», precisa a JR la doctora Olga Susana Suárez Hernández, una de las veteranas expertas del CIPEL.

El equipamiento —agrega— procede del antiguo campo socialista. Por entonces se instaló para hacer todas las pruebas y las verificaciones de los equipos, medios y herramientas que se usarían en dicha central.

«Lleva casi 25 años trabajando. Los otros países que cuentan con este tipo de instalación son Brasil, México, Canadá y Estados Unidos. Es un tesoro que ahora pretendemos modernizar y potenciar más su uso».

La directora del CIPEL, la doctora Miriam Vilaragut Llanes, lo ratifica. «La Revolución Energética y los programas de la Batalla de Ideas están demandando cada vez más de las pruebas y ensayos del Laboratorio. Es el termómetro de lo que entra al país con destino, en lo fundamental, al sector eléctrico.

«Aquí se examina y se determina si se puede o no comprar, si se puede o no emplear. Si el equipo no reúne los requisitos, se desecha; si cumple todos los parámetros y llega a los niveles de tensión que se requieren, se procede a su adquisición o instalación. De eso se encarga la Unión Eléctrica, con quienes trabajamos muy directamente».

El Laboratorio también realiza las comprobaciones pertinentes a los medios y herramientas que se producen en el país y a los que se reparan o se adaptan, precisa la Directora.

Cuatro joyas

Con la fuente de corriente alterna de 620 000 volts se prueban los grandes transformadores En lo fundamental son cuatro los equipos con que cuenta el Laboratorio de Alta Tensión. En un área lo más parecida a un hangar están enclavados «nuestros niños», dicen al unísono Susana y Miriam. Cuando los tenemos ante nosotros nos recuerdan aquel supuesto OVNI que aterrizó en la Ciudad Deportiva de la capital. Son rarísimos pero «valen mucho», insiste Susana.

A la pregunta de quiénes son y qué hacen, responde el doctor José Angel Martínez Barbado, jefe del Laboratorio: «El primero es la fuente de corriente alterna, de 300 000 volts, un equipo de muy alta tensión que se emplea para hacer ensayos eléctricos sobre aisladores que se han afectado por la contaminación atmosférica, esa que ahora mismo afecta al litoral habanero y a otras muchas zonas del país, lo cual provoca fallos en el servicio y salidas de las líneas.

«Está preparado para simular el comportamiento del sistema eléctrico en presencia de diferentes dispositivos, como los aisladores que se instalan en esos ambientes contaminados. Como resultado, la UNE tiene a mano información del impacto de ese medio ambiente agresivo sobre las redes eléctricas y los dispositivos instalados en la zona, y ello le permite entonces buscar equipos más resistentes para conformar un sistema de aislamiento en las redes que garanticen menos fallas e interrupciones en el servicio».

El segundo es una fuente de corriente alterna, de las que normalmente tenemos en las casas, en los tomacorrientes, pero en este caso estamos hablando de 620 000 volts. Con este equipo se prueban los grandes transformadores, los que se ubican en las subestaciones eléctricas.

«Aquí hemos probado, incluso, las reparaciones que se le hicieron a un equipo de este tipo; estamos hablando de un transformador que cuesta un cuarto de millón de dólares. Especialistas de la Unión Eléctrica lo trajeron acá, hicimos toda la validación del rediseño y quedó en muy buenas condiciones».

El tercer equipo es «el niño grande» del Laboratorio», interrumpe Susana, mientras José Angel y Miriam asienten. Es el Generador de Impulso —continúa el Jefe— y simula la forma de onda de una descarga atmosférica y puede generar hasta dos millones de volts. Usted puede hacer variaciones de sus parámetros y simular también aquellas ondas que se generan debido a fallos o interrupciones de las líneas de alta tensión del SEN.

«Allí también se provocan fenómenos de sobretensión y usted puede cambiar esos parámetros y simularlos. Se puede hacer el trabajo en los dos sentidos, y así conocer más de las características del fenómeno, cómo enfrentarlo o, al menos, disminuir su impacto».

La cuarta «joya» es una fuente de corriente directa, de 300 000 volts, y principalmente se emplea en ensayos de certificación y comprobación de las características eléctricas de los condensadores que se ponen en las líneas para mejorar el factor de potencia. También se usa para hacer ensayos con cables soterrados.

«Con algunas partes de este equipamiento —abunda José Angel— y otras fuentes hemos ido al terreno a realizar ensayos, por ejemplo con los cables soterrados que alimentan al municipio de Plaza de la Revolución, en la capital. Las pruebas las hacemos lo mismo antes de instalar, una vez ya puestos o cuando se someten a reparación. Los parámetros deben ser siempre los mismos para evitar cualquier accidente o falla en el sistema».

Talento profesionalidad electrizantes

Es pequeño el colectivo de trabajadores del Laboratorio de Alta Tensión. Cuatro técnicos, dos ingenieros y ocho especialistas, de ellos seis doctores en Ciencias técnicas. Talento y profesionalidad suficientemente probados, a los que se suman de vez en vez el de otros colegas del CIPEL, de otras instituciones del país y hasta las ganas de aprender de los estudiantes de la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la CUJAE.

«El pasado año, además de los ensayos expuestos anteriormente, realizamos otros vinculados a las múltiples tareas que demanda la Revolución Energética —abunda José Angel—. Sobresalen las pruebas hechas a herramientas y medios utilizados en trabajos con líneas energizadas, tales como varas o pértigas, guantes de goma, mangas y mantas; y la verificación de las características de numerosos dispositivos y equipos que funcionan en el sistema eléctrico.

También probaron los carros-cesta adquiridos en China para trabajos en líneas energizadas. El uso de estos equipos eleva la eficiencia en los trabajos y disminuyen las pérdidas económicas por la energía dejada de servir, así como evitan molestias a la población por el retiro del servicio, debido a las reparaciones en las redes, una de las tareas más complejas de la Revolución Energética.

«Otra acción del Laboratorio estuvo relacionada con los ensayos de verificación del consumo energético de computadoras personales y monitores, con el fin de identificar los equipos más eficientes desde el punto de vista energético y de mejores prestaciones que el país debe importar».

Aspiraciones inmediatas

Mucho le deben entonces el SEN, la economía y el país a su único Laboratorio de Alta Tensión, aunque todavía no se prueba allí todo lo que debiera ser examinado, no cuando ya está en el país, sino cuando se está pensando en comprar. Porque si de electricidad se trata, la seguridad y protección del hombre y las instalaciones son principios inviolables.

En estos momentos trabajan de manera intensa para lograr la acreditación de ensayos eléctricos que se les realizan a transformadores, medios y herramientas.

«Es de nuestro interés, además —abunda el Jefe Laboratorio— el desarrollo de un Sistema de Medición Integral del Laboratorio y la instalación de una estación de ensayo de cortocircuito dinámico a transformadores de distribución.

«La aspiración de la Unión Eléctrica y del Ministerio de la Industria Básica, que es también la de nosotros, es potenciar y desarrollar este Laboratorio único de su tipo en el país».

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