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Raíces históricas de la República de Cuba

Este 24 febrero cuando se establezca la nueva Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba se estará dando continuidad al proceso histórico constituyente que marca su pasado

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La nueva legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular quedará constituida precisamente en el aniversario 118 del reinicio de las guerras de independencia contra el dominio español.

Sin embargo, la República de Cuba quedó constituida años antes, entre el 10 y 12 de abril de 1869, en Guáimaro, Camagüey, provincia central de Cuba, cuando se produjo la histórica Asamblea Constituyente de la República en Armas.

A esta reunión acudieron los principales protagonistas de la insurrección, apenas unos meses después de iniciada la contienda por la libertad de la nación.

La unidad fue punto importante entre los temas abordados por los más prestigiosos representantes de la Revolución en Armas.

Allí, por primera vez, se estableció el Estado cubano independiente, y se eligió su primer presidente: Carlos Manuel de Céspedes. La vicepresidencia recayó en el camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt.

Céspedes apoyaba el establecimiento de un mando único, donde las funciones civiles y militares fuesen controladas por la misma persona.

Estos criterios se contraponían al parecer de los camagüeyanos, quienes eran partidarios de separar ambos poderes, con una división interna del mando civil.

Finalmente, se impuso el bloque conformado por camagüeyanos y villareños, liderados por el abogado Ignacio Agramonte y Loynaz, de cuya pluma surgió el proyecto de ley.

La Constitución democrática y la República nacidas en Guáimaro no estaban al servicio de la oligarquía, sino del pueblo cubano, estableciéndose en ambas principios avanzados para su época.

La primera Carta Magna cubana fijó que todos los insurrectos tenían el derecho a elegir y ser elegidos. En esta aparece la división clásica de poderes de las repúblicas burguesas, en rechazo a las instituciones despóticas feudales: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.

Los delegados designaron, además, la Bandera de la estrella solitaria como enseña nacional, y el artículo 24 de su Constitución señaló como punto de partida de un proceso ya irreversible: «Todos los habitantes de la República son enteramente libres, principio defendido por el Padre de la Patria desde el alzamiento en La Demajagua.

En la reunión alzó su voz Ana Betancourt a favor de los derechos de las mujeres, en pos de la igualdad de género, siendo uno de los rasgos distintivos de la naciente República.

La Asamblea de Guáimaro dotó a los cubanos de un arma legal: la Constitución, y con esta la República en Armas fue reconocida como tal por varios gobiernos. Era este el primer paso en el camino de la unidad de los patriotas cubanos.

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