Reconocen eficiencia de la unidad de comunicaciones de las FAR

Autor:

Marianela Martín González

El 24 de febrero de 1958, desde la Sierra Maestra, sale al aire Radio Rebelde, emisora de la Revolución, esta acción se considera el embrión de las comunicaciones en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)

«Para salvaguardar la información que posee un cifrador debe hasta tragarse el papel donde está escrita, antes de que llegue a manos del enemigo».

Así la suboficial Marieta Torres, especialista en cifras, resume la envergadura del quehacer de quienes como ella trabajan en un órgano de cifras de una unidad de comunicaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

 «Para salvaguardar la información que posee un cifrador debe hasta tragarse el papel donde está escrita, antes de que llegue a manos del enemigo», asegura la suboficial Marieta Torres. «Se puede tener muchos oficiales, combatientes, técnica y armamento, pero si no están garantizadas las comunicaciones es imposible conducirlos en el combate. Todas las misiones asignadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias pueden cumplirse, junto a otros aseguramientos, gracias a nuestro trabajo», afirma la teniente coronel Aymée Torres, especialista de un centro de comunicaciones, quien aclara que los sistemas de comunicaciones de las FAR están automatizados.

La oficial alega que los combatientes de su unidad aseguran las comunicaciones a los principales órganos de dirección y mando de las FAR. Añade que ahora se preparan para el ejercicio estratégico Bastión 2008 previsto para finales del año, y que ese personal también desempeña un papel muy importante cuando suceden desastres naturales en la región occidental del país.

«Nos articulamos a un sistema diseminado por el territorio de los ejércitos Oriental, Central y Occidental, y a otras entidades no militares del país, que complementan en las comunicaciones la materialización de la concepción estratégica de la Guerra de Todo el Pueblo», asevera.

¡Alto y claro!

Así debe escucharse cada mensaje llegado o emitido entre los mandos y unidades de las FAR. Pero detrás de esa nitidez y seguridad, miles de oficiales, sargentos, soldados y trabajadores civiles de la institución armada, como el teniente coronel Camilo Alberti, apuestan por la constancia.

 «Se puede tener muchos oficiales, combatientes, técnica y armamento, pero si no están garantizadas las comunicaciones es imposible conducirlos en el combate», asevera la teniente coronel Ayme Torres. «En el caso de las FAR se emplean las técnicas más avanzadas de la criptografía y la codificación, entre otras alternativas, a fin de proteger la información. Esta ha sido una de las cuestiones más defendidas por nosotros para bien de nuestra soberanía, y para ello nos apoyamos en el desarrollo de las ciencias y del arte militar cubano», señala.

«Descifrar nuestros códigos es una de las cuestiones a las que más le presta atención el enemigo. Por eso damos tanta importancia al papel de los cifradores, a la compartimentación y la seguridad informática a la hora de tramitar las órdenes y misiones», dice el teniente coronel Jorge Luis Mayor González.

El teniente coronel Ángel Azoy, con 40 años de experiencia en la especialidad de automatización, insiste en los retos que constantemente enfrentan para mantenerse actualizados dentro del sistema de infocomunicaciones de las FAR.

«Tenemos planes de superación del personal, a través de diplomados, maestrías y doctorados. Asistimos a diferentes cursos en el Instituto Técnico Militar José Martí (ITM), la Universidad de Ciencias Informáticas y el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE)».

El capitán Lázaro Acosta Sigler, primer oficial de Automatización, define con pocas palabras la emprendedora misión de su grupo de trabajo.

«Esta labor requiere de mucho dinamismo y hay que estar al tanto de muchos reportes al unísono. Para evitar la penetración de los virus informáticos en nuestras redes, trabajamos de conjunto con la Empresa SEGURMÁTICA, especializada en temas de seguridad y defensa contra esos tipo de virus.

El mayor Javier Crespo Sánchez, doctor en Ciencias Técnicas, especialista en la gestión de bases de datos de un Centro de Atención a Redes, afirma que para poder gestionar los servicios y aplicaciones se necesita de mucha información.

«Tenemos que saber las medidas de seguridad y establecer estrategias para prever roturas. Eso lleva mucha preparación y especialización. De hecho cada oficial se especializa en un frente de trabajo», señala.

Operación Carlota también le agradece

El mayor José Ramón Rodríguez, quien se forjó como comunicador en los años de la guerra en Angola, considera que en todo ejército, para que se logre un exitoso cumplimiento de las misiones, las comunicaciones deben estar bajo un estricto control.

«En aquella época un grupo de compañeros permanecimos en el Centro Principal de Comunicaciones del MINFAR, con el objetivo de asegurar la dirección y el mando de nuestras unidades que se encontraban en aquel hermano país.

«En ese tiempo éramos muy jóvenes. Hubo momentos tristes, sobre todo cuando descifrábamos informaciones que revelaban el fallecimiento de algún combatiente. Uno desde aquí valoraba el heroísmo, y eso hacía que no escatimáramos hora para trabajar.

«No tuvimos el privilegio de cumplir aquella misión en tierra angolana, pero sí nos sentimos internacionalista, puesto que contribuimos a garantizar el triunfo en aquella gesta, al mantener eficientemente las comunicaciones», expresa.

Fragua de comunicadores

El Instituto Técnico Militar (ITM) José Martí, Orden Antonio Maceo, es la universidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que forma en su Facultad de Comunicaciones a los ingenieros en Telecomunicaciones y en Automatización, que una vez graduados asegurarán el mando de los jefes a las tropas.

Entre los logros de estas especialidades, el coronel Jorge Justi Santana, jefe de la referida Facultad, menciona el incremento de la eficiencia en la docencia, indicador que refleja la proporción entre matriculados y graduados.

«Hemos creado aulas especializadas con lo último en la tecnología de este tipo en el mundo. De esa manera nuestros cadetes se van preparando para operar las máquinas y también repararlas», afirma el coronel Justi.

Al definir la composición del claustro de su Facultad remarca con satisfacción la presencia de profesores jóvenes. Muchos de ellos con grados científicos. Actualmente cuentan con varios másteres en ciencias, doctores en ciencias y un grupo de oficiales en fase de preparación.

Donde llame el deber

A la cadete Yaimara Leyva Mulet, le gustaría permanecer como profesora en el ITM cuando se gradúe, porque ha sabido ponderar la valía de sus profesores.

«Pero una oficial de las FAR debe sobreponer el deber a los deseos. Por eso cuando concluya mis estudios estaré donde más me necesiten»

La especialidad de Telecomunicaciones que estudia es importante, tanto para la vida civil como para las FAR, considera Yaimara, porque la mano del comunicador ha estado detrás de cada obra en defensa de la Revolución.

Lo mismo considera el cadete Rafael Gómez Filgueiras, de cuarto año de Automatización, quien afirma que las comunicaciones en las FAR seguirán siendo nítidas y seguras, porque la cantera de oficiales que las garantizarán se forman con mucho rigor profesional y moral».

Al dialogar con el capitán de fragata Luis Rodríguez Llorente, jefe de la Cátedra de Automatización y Cifras, lo primero que recuerda es que esta cátedra prepara, desde 1967, especialistas en esta rama, por lo que tiene el mérito de haber formado a los primeros ingenieros de esa especialidad graduados en el país.

«Muchos de los estudiantes con mejores rendimientos en los Camilitos optan por ella. Se dan asignaturas especiales desde que ponen un pie en el centro, a fin de aumentar su vocación».

Además de la preparación profesional de los futuros oficiales, se trabaja en el desarrollo cultural de los cadetes, vinculándolos al movimiento de artistas aficionados y al deporte.

Eso, según el profesor, logra una mayor compenetración entre alumnos y docentes, e incide de manera positiva en los resultados académicos.

La cátedra de Automatización cuenta con una biblioteca virtual con más 70 000 títulos, debido a su acelerado desarrollo, pues cada vez los equipos son más digitalizados y dependen más de las nuevas tecnologías.

Una sólida formación militar, científica, política e ideológica, son, según el capitán de fragata Luis Rodríguez, los pilares de la formación de los cadetes que estudian Telecomunicaciones y Automatización en el ITM.

«Todo el sistema de dirección y el mando de las tropas en las FAR cada día se mueve más hacia los sistemas informáticos y automatizados, en interés de asegurar la disposición combativa de las unidades.

«Nuestra Cátedra está preparada para seguir formando ingenieros, incluso en condiciones de guerra. Ellos están listos para cumplir con sus funciones como especialistas en Telecomunicaciones o Automatización, pero serán, ante todo, oficiales de las FAR con una alta preparación profesional y político-ideológica», enfatiza.

«Para salvaguardar la información que posee un cifrador debe hasta tragarse el papel donde está escrita, antes de que llegue a manos del enemigo», asegura la suboficial Marieta Torres.

«Se puede tener muchos oficiales, combatientes, técnica y armamento, pero si no están garantizadas las comunicaciones es imposible conducirlos en el combate», asevera la teniente coronel Aymée Torres.

Estos cadetes serán ante todo oficiales de las FAR con una alta preparación profesional y político-ideológica.

Las comunicaciones en las FAR seguirán siendo nítidas y seguras, porque la cantera de oficiales que las garantizarán se forman con mucho rigor profesional y moral.

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