Nacen los primeros trillizos del año en Pinar del Río

Nacieron el 4 de abril, aniversario de la UJC y la Organización de Pioneros. Dos de ellos permanecen en cuidados especiales

Autor:

Zenia Regalado

Los primeros trillizos del año, Daniel, Dayron y Darío, nacieron el 4 de abril, aniversario de la UJC y la Organización de Pioneros. Foto: Daniel Mitjáns PINAR DEL RÍO.— Buscando a su segundo hijo les llegaron tres el pasado 4 de abril, lo que convierte a los recién llegados en los primeros trillizos del año en el país.

Gladis Salazar García, la mamá, tiene 28 años y vive en el kilómetro 4 de la carretera a Viñales. Ella y su esposo, Víctor Trujillo, ya tienen una niña de seis años, pero no querían quedarse con un solo descendiente.

«Salimos a buscar un varón y nos llegaron tres. Lo supimos cuando yo tenía nueve semanas y aunque no esperábamos esa noticia, nos dio alegría», dice Gladis.

Ambos trabajan, ella en la sección de Transporte del Ministerio del Interior y él en una tienda recaudadora de divisas en Viñales.

En la sala de cuidados especiales del Servicio de Neonatología del hospital Abel Santamaría conversamos brevemente con la madre, quien fue sometida a cesárea y se recuperaba el día de nuestra visita.

«Mi casa solo tiene dos cuartos, y no muy grandes. Ya veremos cómo nos arreglamos. La enfermera de mi consultorio, el número 85, y la delegada del Poder Popular de la circunscripción, se han portado muy bien. Me vienen a ver y me han dicho que me ayudarán con las cunas.

«Desde las nueve semanas fui ingresada en la maternidad vieja, como se hace con todos estos partos. A las 32 semanas fui trasladada para el Abel, y desde entonces he sido atendida aquí. No tengo quejas de cómo lo han hecho, todo lo contrario».

Uno de los trillizos —Daniel, Dayron y Darío, como piensa inscribirlos la familia— está junto a su mamá en la sala; los otros dos se encuentran en cuidados especiales, en la incubadora, procedimiento que se sigue con todos los de bajo peso.

En este caso, tal y como reporta la bibliografía, se repiten los antecedentes familiares de embarazos múltiples. El padre tiene unos tíos que son jimaguas.

También el tratamiento previo por infertilidad tiene una alta incidencia mundial como causa, aunque este no fue el caso.

Centro de referencia

Para entrar a ver a los trillizos tuvimos que vestirnos de verde y lavarnos las manos.

Dentro todas son mujeres. De 27 médicos, 24 son féminas; lo mismo ocurre con las enfermeras, que suman 118, solo hay dos hombres.

La doctora Ivón Sánchez, de 32 años, es la jefa del Servicio de Neonatología en el citado hospital, área que constituye el centro de referencia provincial de niños con un peso al nacer menor a 1 500 gramos, y que asume el 70 por ciento de todos los nacimientos de Vueltabajo.

«Un número significativo de los neonatos en estado grave que tenemos en la terapia A son nacidos pretérmino y con bajo peso. Son servicios altamente costosos, en los que se incluyen antibióticos, incubadoras y las vías de acceso para el tratamiento», afirma la especialista.

Son diversos los riesgos que pueden llevar al bajo peso del recién nacido. Según la experta, entre ellos se encuentran el embarazo en la adolescencia y después de los 35 años la hipertensión arterial, el tabaquismo y el alcoholismo; hábitos dietéticos e higiénicos incorrectos; período intergenésico (entre partos) corto. Este último impide que el útero se prepare correctamente.

Mensaje para adolescentes

La doctora Ivón, y también su colega Lililiana Rivera Oliva, quien lleva 17 años como especialista de Neonatología, insisten en la necesidad de hacer promoción de salud en relación con este tema en los preuniversitarios, los politécnicos y otros centros de la Enseñanza Media Superior.

«Es significativo el número de niños con bajo peso hijos de adolescentes. Dicha etapa —hasta los 19 años— no es una edad óptima para tener hijos, por la falta de madurez biológica y psíquica. El embarazo en esas edades está considerado como un problema, debido a las consecuencias que puede traer, y que se ven aquí en la incubadora», recalca Ivón.

Una incubadora —empleada para el cuidado de bebés prematuros— es una especie de útero artificial seguro y aislado de gérmenes, que tiene control de temperatura, humedad y oxígeno, pero nunca será tan óptima como la propia madre.

Jefa de mujeres

Enfermeras y doctoras cuidan a los recién nacidos, quienes como minúsculas avecillas reciben el calor necesario en sus cuerpos.

Las enfermeras María Lina Toribio, Yesenia Pérez y Mairylis Malagón afirman que les gusta atender a niños bien pequeños. Seguramente ello se debe al sentido de la maternidad que acompaña a toda mujer.

A la doctora Ivón le preguntamos sobre los problemas que deben enfrentar las mujeres a quienes dirige, y ella misma, desde luego.

«Es un trabajo muy sacrificado, que requiere delicadeza y atención. Cada seis días los médicos tienen que hacer guardia, todo eso unido a los rigores de la casa y la vida cotidiana.

«En mi caso, si no fuera por la ayuda de mi mamá, Zenaida Monterrey, médica anestesióloga ya jubilada, yo no podría desempeñar mis funciones, que incluyen talleres en La Habana, visitas a la discusión de algún caso en San Cristóbal y otras responsabilidades.

«Otras especialistas ya llevan muchos años de trabajo y tienen el lógico agotamiento de una labor tan intensa, y sin embargo, siguen haciendo un esfuerzo».

La vida se acuna en el vientre materno, y también se salva en las manos de estas mujeres.

Allí llegamos en busca de los trillizos y encontramos otras muchas historias que confluyen con la de ellos, recién iniciada.

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