Decisivo impulso a la reconstrucción del hospital Antonio Luaces Iraola - Cuba

Decisivo impulso a la reconstrucción del hospital Antonio Luaces Iraola

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Cuando los pronósticos eran pesimistas, un fuerte movimiento popular revirtió los atrasos en esta obra de la Batalla de Ideas

CIEGO DE ÁVILA.— El ruido de los taladros desquicia. Pero Yordanis Nolasco Rodríguez permanece inmutable. Al lado tiene una carretilla llena de cemento; hunde la cuchara de albañil y riega el material por la cara de una losa de grey-cerámico.

«Ya esto tiene forma, cuando llegué estaban cambiando las tuberías. Paredes peladas es lo único que había», dice este joven de 27 años y trabajador de la ECOA No. 16, de Ciego de Ávila.

Está en el cuarto piso del área de ingresos del Hospital Provincial Antonio Luaces Iraola. Hace calor y por los ventanales se divisan las casas de la ciudad, que sobresalen entre el verdor de los árboles y el resplandor del día.

«Nosotros entramos aquí en diciembre, junto con trabajadores de otras empresas. Este piso estaba lleno de filtraciones y unas tuberías metálicas comidas completamente por la humedad», cuenta Omar Romero Blanco, carpintero y secretario general de la sección sindical.

Avanza por el pasillo, en medio del estruendo de las máquinas de cortar baldosas. El golpeteo de los martillos parecen petardos y por momentos uno tiene la sensación de que golpean no afuera sino dentro de la cabeza.

«Mira, él es uno de los que entró el primer día», señala Omar; y un hombre de pulóver azul y barba crecida se incorpora. Se llama Eduardo Santos Yera y es carpintero. Cuenta que desde diciembre hasta el mismo 30 de abril, el trabajo empezaba a las 7:00 a.m. y terminaba a las 9:30 de la noche.

«A veces fue más tarde, como con el Primero de Mayo. Aquí se cuentan hasta los domingos. Empatábamos uno con el otro y a la casa llegaba molido», confiesa. Le preguntan: «¿Y la mujer qué te decía?». Eduardo encoge los hombros y se echa a reír: «¿Qué va decir? Nada, que hay que guapear».

Volver al principio

Dando los últimos toques, otras paredes esperan «Tendremos que volver a programar la obra», comenta Margré Hernández Delgado, proyectista general. «Al inicio se calculó que el hospital estaría en el 2006; luego ocurrieron atrasos importantes y los plazos se trastocaron, y ahora ha ocurrido este adelanto».

Como en todos los avileños, en la mente de la proyectista y su equipo de especialistas aún permanece el año 2005. Entonces se dio la orden de inicio, pero por falta de organización y de fuerza de trabajo convirtieron la obra en un letargo sin final.

El marasmo ya le había pasado la cuenta al Centro Oftalmológico, una obra que padecía tres años de atraso cuando empezaron los trabajos; y en la calle muchos le daban un pronóstico reservado al Antonio Luaces Iraola.

Sin embargo, en diciembre último el Partido y el Gobierno decidieron reactivar las labores en ese hospital y en el Roberto Rodríguez, de la ciudad de Morón, que corría idéntica suerte, además de impulsar la construcción del policlínico del municipio de Ciro Redondo.

«Ahora se empezó con un nuevo concepto y es el de la participación popular», dice Norberto Castillo López, uno de los inversionistas del Luaces Iraola. «De forma permanente hemos tenido trabajadores de casi 60 empresas de la provincia, además de personal en trabajo voluntario y de los Consejos Populares de la ciudad. En total, entre obreros y movilizados, hemos llegado a tener hasta 500 trabajadores a pie de obra».

Desde diciembre hasta el 30 de abril, en el hospital se habían invertido cinco millones en moneda nacional y 2 100 000 en pesos convertibles. En aras de lograr la calidad se puso una condición: las empresas que trabajan en la obra estarían responsabilizadas de por vida con el área donde trabajaron. Si ocurría algún fallo o rotura, las entidades serían las encargadas de repararlo. Aunque la noticia estaba en otra parte.

En el primer momento de la inversión se previeron acciones muy puntuales de revitalización; pero al dispararse las labores en diciembre, con el apoyo de la población y otros sectores productivos, áreas que estaban previstas para agosto ya están concluidas al finalizar abril.

La entrada principal, con el lobby, información y los salones de espera de familiares con pacientes graves, se terminó para el Primero de Mayo. En homenaje a la fiesta de los trabajadores también quedaron concluidos seis salones de operaciones; la central de esterilización; los locales administrativos; el centro oftalmológico con siete posiciones quirúrgicas y cuatro salas de operaciones; la sala de urgencia, la de observación y el servicio de emergencias; la cafetería, la estancia médica, las salas de ortopedia y cuatro salas de ingreso de pediatría, entre otros objetos de obra.

Cuando se quiere...

La sala de politrauma, una de las primeras áreas terminadas Además de los constructores, los héroes en este episodio han sido los médicos y trabajadores de la salud. En muchas ocasiones se sumaron a la construcción y siempre debieron atender y salvar vidas cuando el polvo y los escombros señoreaban en los pasillos.

«Aquí, en la sala de cardiología, tomamos las medidas para mantener los salones de ingreso bien cerrados y los pacientes no sufrieran con el ruido y el polvo. Fue muy difícil adaptarse, tengo que reconocerlo, pero ahora existen mejores condiciones», expresa la enfermera Marisel Fuentes Hernández, jefa de sala.

En diálogo con los galenos, se le sigue la pista a los cambios. En el cuerpo de guardia casi no había donde sentarse y ahora tiene sus butacas; los baños estaban imposibles y ahora se puede entrar; muchos locales permanecían grises y ahora lucen nuevas pinturas.

«El Hospital era un punto crítico en las rendiciones de cuenta del Poder Popular», comenta el doctor Reynold García Moreiro, director provincial de Salud. «Ahora podemos trabajar más fuerte para lograr una satisfacción plena de los servicios y en la formación de especialistas; pero también hay que criticar muy duro las indisciplinas sociales y para eso ya estamos tomando medidas».

Así es. En conversación con trabajadores del centro, conocimos del vertimiento de comida por los inodoros y lavamanos, al punto de obstruir las redes hidráulicas en salones acabados de reparar por completo, entre otras alteraciones públicas. Sería triste que una obra que está costando tanto, se hunda por la negligencia de la población.

Porque el esfuerzo sigue. Concluida la primera etapa con el Día Internacional de los Trabajadores, seguirán otros momentos, con objetos de obra que van desde las áreas de neonatología hasta las de obstetricia. Los servicios ingenieros, que incluyen el montaje del sistema de calderas y el aire acondicionado central, se prevén para el 2009.

«Parece que aquí vamos a tener trabajo para rato», señala Luis León Villamil, albañil de la Brigada de Inversiones de la Corporación CIMEX. Cuenta que llegó junto con sus compañeros, cuando la entrada principal solo era cimientos y tuvieron que derribar paredes ennegrecidas por el tiempo y la humedad.

«¡Muchacho, qué manera de dar picoleta!», dice abriendo los ojos. «Pero ná, mira... —y señala el interior del nuevo lobby, reluciente. Ahí está. Cuando se quiere, y hay condiciones, se puede con todo. Métaselo en la cabeza».

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