Muestran resultados de la cooperación Cuba-Uruguay

La reducción de la mortalidad infantil en zonas abandonadas uruguayas es un logro de la colaboración cubana en materia de salud con ese país

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Tabaré Vázquez compartió con los estudiantes uruguayos en la ELAM. Foto: Roberto Meriño «Hermanos cubanos, gracias», dijo el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, ante decenas de sus jóvenes compatriotas que se forman como médicos en la ELAM, y al expresar el «cúmulo de sensaciones» que le embargan durante esta visita a Cuba, convencido —aclaró— de que es el sentir de su pueblo.

Fraterno y cálido, como su llegada, el encuentro en la Escuela Latinoamericana de Medicina también permitió a sus autoridades conocer, de primera mano, el impacto que está dejando ya en la nación sudamericana esa colaboración agradecida por el mandatario, y que este testificó: «Ya estamos viendo los frutos beneficiosos para nuestros pueblos».

«Útil, beneficioso e importante», calificó también Vázquez el nexo, con «logros cotidianos que hemos constatado en la práctica».

Evidencia de una cooperación favorecida no solo por la formación en Cuba de galenos uruguayos sino por la labor allá de nuestros médicos, es la reducción de la mortalidad infantil en zonas abandonadas uruguayas como Bella Unión, en el norte, donde ese índice ha bajado aproximadamente de 53 por cada mil a 17 por cada mil nacidos vivos, en el lapso de tres años.

A ello se refirió también la ministra de Salud Pública del país oriental, María Julia Muñoz, quien dio cuenta de la participación de los primeros médicos graduados en Cuba —139 ya egresaron y 44 lo harán en agosto—, en la atención primaria de salud que recién se pone en práctica en Uruguay. Cariñosamente llamados «los cubanitos», ellos prestan asistencia en sitios apartados donde antes no había médicos, apuntó la titular, quien también encomió la ayuda médica y tecnológica al denominado Hospital de Ojos, lo que ha posibilitado la recuperación de la vista a unas 2 000 personas a quienes era virtualmente imposible reinsertar en la sociedad enseñándolas, por ejemplo, a leer, si no podían ver, apuntó emocionada la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi.

Con evidente satisfacción, Tabaré, oncólogo de profesión, confesó las evocaciones de sus propios tiempos como estudiante de Medicina que le produjo su estancia en la escuela, y manifestó su confianza en que los jóvenes que aquí se forman lo hacen no solo con un alto grado profesional sino, también, ético.

De ello dio fe el alumnado, que expresó a su Presidente el compromiso con su pueblo, y la disposición de acudir a los lugares más apartados de Uruguay una vez egresados.

Al iniciar la mañana, Tabaré Vázquez depositó una ofrenda floral ante la efigie de José Martí en el Memorial de la Plaza de la Revolución.

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