Nueva luz a la historia del Moncada

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Junto al programa de restauración y conservación de los museos que atesoran esa gesta histórica, también se renuevan las muestras  y se adecuan a las concepciones museográficas más contemporáneas

SANTIAGO DE CUBA.— Estos muros y calles supieron sacrificar su biografía para convertirse en síntesis gráfica de las aspiraciones y voluntad del pueblo cubano.

Tras cada objeto, monumento o fusil viven los sueños de los hombres. Cada palabra pronunciada, cada deseo inconcluso, pesadilla, traición, arrepentimiento; cada risa o desencanto consta en la memoria de los objetos con la nitidez de un corazón rubricado a cuchilla en la madera de un árbol, ratificando que hubo un ayer.

Con esa certeza como brújula, pendientes de enriquecer, profundizar y buscar los más disímiles recursos comunicativos para transmitir el pulso del pasado, andan los santiagueros, especialmente aquellos que tienen la misión de atesorar y prolongar ese legado.

Pulir el legado

Enhiesto a pesar de los embates naturales, el puente sobre el río San Juan sigue testimoniando el paso hacia el Moncada. En Santiago la historia del Moncada no se oxida, reluce. Así lo ven los hijos de esta tierra, cuyo nombre se asocia mundialmente al hecho que dio inicio a la última etapa de las guerras libertarias de los cubanos, el 26 de julio de 1953, cuando un grupo de jóvenes, liderados por el abogado Fidel Castro, asaltó la segunda fortaleza militar de la Isla.

Por eso, desde el mérito inextinguible de haber sido escenarios de la acción que abrió el camino de luz hacia la definitiva independencia, los sitios vinculados al asalto al cuartel Moncada son reacondicionados aquí para recibir con sus mejores galas el aniversario 55 de la efeméride.

María del Carmen Naggs, especialista de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, dirigida por el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, explicó a este diario que acciones de conservación y mantenimiento son emprendidas por la Oficina del Conservador de la Ciudad en inmuebles como el Museo Histórico 26 de Julio, el Parque Abel Santamaría y el Museo Granjita Siboney.

Labores de limpieza y conservación reciben asimismo los 26 monumentos ubicados en la carretera de Siboney, que trazan la ruta seguida por los asaltantes; al tiempo que casas, rutas, calles, impulsadas por el espíritu constructivo que se irradia por doquier, desempolvan recuerdos y se alistan.

Junto a los trajines para la pintura, acondicionamiento constructivo, trabajos de plomería, albañilería y corrección de otros detalles, precisó la especialista, los museos que atesoran el devenir de la gesta renuevan las muestras, profundizan y perfeccionan la información a partir de las investigaciones de sus propios expertos, y se adecuan a las concepciones museográficas más contemporáneas.

Así, el Museo Histórico 26 de Julio, que atesora la historia del hecho desde los propios muros de la fortaleza, prepara el montaje de un nuevo guión con el que se enriquece la información con un sistema de paneles que permite una visión más clara e identificativa de los hechos históricos, a partir del empleo de elementos didácticos como fotografías y gigantografías y de los exponentes de que dispone la institución.

En ocho salas, según Odalis Jiménez Téllez, especialista del 26 de Julio, podrá apreciarse en lo adelante la etapa desde de la fundación del llamado cuartel Reina Mercedes hasta el triunfo de la Revolución.

Consecuente con su cometido, el novedoso montaje museográfico privilegia los detalles de la acción y la vigencia del ideario martiano que sirvió de guía a la Generación del Centenario.

La póliza de seguros de Renato Guitart, ejemplo de la participación del pueblo santiaguero en el Moncada, detalles del cuartel y la maqueta que permite seguir el desarrollo de los hechos, y que pudiera ser complementada con una nueva pizarra electrónica que visualiza el recorrido, con sonido incluido, dan cuenta del empeño renovador del colectivo del Museo, que anualmente recibe unos 70 000 visitantes cubanos y extranjeros.

Escenarios de ayer y hoy  Además de la limpieza y conservación, los 26 monumentos ubicados en la carretera de Siboney reciben por estos días el homenaje de los más jóvenes. Fundado el 23 de julio de 1965, el Museo Granjita Siboney resguarda las primeras luces de aquel amanecer. El Museo Granjita Siboney rediseña su montaje museográfico y prepara la incorporación de nuevos paneles y fotografías, con elementos aportados también por las investigaciones de sus propios especialistas.

Ana Mendoza, directora en funciones de la institución, explicó que hubo cambios en la papelería, con la incorporación de fotografías de Ernesto Tizol, Fidel y Raúl Castro, muchas de estas inéditas; en el auto Pontiac que utilizara Abel Santamaría, segundo jefe de la acción, y sobre el recorrido seguido por los asaltantes hasta que fueron apresados en la cordillera de la Gran Piedra.

Los frutos del nuevo trabajo museográfico de la institución podrán ser apreciados a partir del próximo 23 de julio, cuando la Granjita reabrirá sus puertas, en el mismo día de su aniversario 43.

El Museo Parque Abel Santamaría recibe igualmente un mantenimiento constructivo y conservación general de los elementos de valor museográfico que resguarda, como la Salita de Enfermeras en la que tuviera lugar el juicio de Fidel, en octubre de 1956, y detalles de la historia del Hospital Saturnino Lora, otrora ubicado en esa área.

A menos de un mes de la conmemoración del asalto quedó restablecido también el puente sobre el río San Juan, testigo del paso de la caravana de vehículos que condujo a los asaltantes en la madrugada del 26.

La emblemática obra sufrió serias afectaciones con las intensas lluvias asociadas a Dean y Noel, fenómenos meteorológicos que afectaron la provincia a finales de 2007, y luego de un arduo trabajo de especialistas de la Empresa de Construcción de Obras de Ingeniería 24, pudo corregirse la desviación de unos 48 grados que le provocaron las corrientes, poniéndolo al borde del derrumbe.

Así, en viaje hacia el futuro, de la mano de sus continuadores anda la historia del Moncada en sus propios escenarios. Fiel a su pasado, Santiago preserva la luz del futuro.

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