Jóvenes apoyan labores agrícolas

Autor:

Juventud Rebelde

Sin dejar de vivir a plenitud este verano, cientos de jóvenes de esta provincia del oriente cubano se movilizan cada semana como parte de las Brigadas Estudiantiles de Trabajo (BET)

URBANO NORIS, Holguín.— En medio de las novedades que siempre trae la temporada veraniega, ya sea por sus propuestas recreativas, o por nuestras preferencias y elecciones, en la provincia de Holguín el paraje campestre donde se halla enclavada una de sus entidades agrícolas: Limoncito, no ha dejado de ser tema recurrente.

Pero, ¿qué tienen en común el verano y las tareas del agro? Mucho. Al menos eso opina el casi centenar de jóvenes que, tras haber concluido el curso escolar, se encuentran laborando de sol a sol en los cultivos plataneros de esta entidad —cuyo nombre oficial es Granja Estatal Manuel Rodríguez Fuentes—, como parte de las Brigadas Estudiantiles de Trabajo (BET).

En esta ocasión, son en su mayoría alumnos de la Universidad Oscar Lucero Moya y de la Facultad de Cultura Física Manuel Fajardo, quienes aportan por igual siete días de sus vacaciones a estas faenas, conscientes de la gran utilidad que encierran para asegurar la disponibilidad de viandas en los mercados del municipio cabecera provincial, adonde son destinadas principalmente las producciones.

Arribamos a Limoncito antes de vislumbrarse los primeros destellos del día. A las 6 y 30 de la mañana, los muchachos deberán partir hacia sus respectivas áreas. Algunas de ellas están distantes y deberán ser transportados.

Yarima Aguilar Pupo, quien acaba de concluir el cuarto año de la licenciatura en Contabilidad y Finanzas, nos describe que la jornada transcurre bien rápido, desde el campanazo de las cinco de la madrugada, hasta pasadas las 5 y 30 de la tarde, cuando regresan definitivamente al campamento.

Entre otras tareas, se dedican al deshierbe, la atención agrotécnica de las plantaciones, así como a la instalación de los sistemas de riego. Excepto en esta última, en la cual se requiere acumular especial destreza, las distintas brigadas rotan, de modo que la mayoría adquiera el máximo de experiencias. «No hay diferencia alguna entre lo que hacen los varones y las hembras», acota Yarima.

Pulsando opiniones entre los integrantes de la brigada 6, una de las diez existentes, todos reconocen como excelente, en primer lugar, la atención de las «tías y tíos» del comedor, con quienes colaboran en el autoservicio, tanto como las condiciones creadas para la estancia.

Miriam Elizabeth Martínez, de 19 años de edad, comenta con orgullo sobre el entusiasmo y laboriosidad mostrados por sus compañeros, pese a haber llegado hasta allí directamente desde las aulas, mientras califica la experiencia como inolvidable y muy formativa, especialmente para su perfil como futuros economistas.

«Además de trabajar mucho para cumplir con las metas que nos hemos propuesto, no hemos dejado de divertirnos —continúa diciendo Miriam. Ganamos nuevas amistades, y en las horas del descanso nocturno nos da tiempo para ver películas, bailar o jugar dominó. El ánimo no decae».

En el campamento, coincidimos además con Osmani Viñals García, primer secretario de la UJC en la provincia, quien sostiene un intercambio con los estudiantes, por lo que aprovechamos para interesarnos sobre la marcha de la tarea juvenil en el resto del territorio.

«Esta es la tercera fuerza convocada aquí por las BET, pero durante los cuatro meses anteriores, domingo tras domingo, a este mismo campamento acudieron un promedio de cien jóvenes, entre estudiantes, dirigentes y militantes de nuestra organización, de la FEEM y de la FEU. En otros municipios de la provincia se realizaron movilizaciones similares», explica.

En próximas rotaciones se incorporarán igualmente estudiantes del Instituto Politécnico de Informática (IPI) Calixto García, de la vocacional José Martí, de la Facultad de Ciencias Médicas Mariana Grajales, así como del resto de las sedes universitarias.

Viñals García agrega además que, en total, más de 1 500 estudiantes se encuentran trabajando en estos momentos en la atención cultural a distintos tipos de cultivos, en frentes agrícolas del territorio, pertenecientes a municipios como Calixto García, Gibara, Cacocum, Frank País, Sagua de Tánamo y Moa.

El breve, pero sincero debate matinal, basta para pulsar algunos de los principales hechos del acontecer nacional e internacional, para rozar las fibras de algunas problemáticas como la producción de alimentos y el alza de sus precios en el mercado internacional, la necesidad de reivindicar el trabajo en la tierra y hasta para rechazar la actitud de ciertos «jovenzuelos apagados», como los calificó una muchacha, quienes, por razones nada convincentes, ven en particular al trabajo agrícola y al de la construcción como una especie de «coco», con el cual no quieren cruzarse, mientras «tienen el uno» para el invento y sobre todo para criticar.

Alejandro Carballido García, de 22 años de edad y estudiante de tercer año de la licenciatura en Turismo, confiesa que no es un «primerizo», pues mientras estuvo becado en un preuniversitario en el campo se dedicó al cultivo de la caña. Recuerda además que en el curso anterior muchos de sus compañeros participaron durante las vacaciones en las tareas de la FEU Ahorrito en la zafra, Verano sobre ruedas, o en la distribución de equipos electrodomésticos a la población.

«Pero fíjese, antes de venir para acá, confiesa, no faltaron quienes nos comentaron sobre mosquitos, hormigas, la sed y hasta de la “comida floja”, cosas con las cuales no nos encontramos en absoluto».

Su apreciación apuntó hacia otras aristas del asunto, dignas de continuar meditando, como son las adjetivaciones o juicios que casi mecánicamente se le endilgan a cualquier trabajo manual, y singularmente al agrícola, como «rudo, duro, agotador, trabajoso», las cuales resultan, cuando menos, redundantes, pero también desmovilizadoras a fuerza del uso, en un país eminentemente agrícola.

«Las mejores lecciones que hemos aprendido, y por experiencia propia, es acerca de los costos de producción en el cultivo del plátano y cuánta dedicación requiere, antes de que nos llegue en racimos a la bodega. Pero también la certeza de cuánto podrían cambiar las cosas si los “apagados” se incorporasen también a los surcos, como hace falta, y aportaran así realmente al bienestar de su país», asevera Elizabeth.

El tiempo no da para más, y los brigadistas deben partir. Entre quienes se han reunido con JR descubro al hijo de un colega. El joven Alexis Rojas Betancourt, dirigente de la FEU en la facultad de Cultura Física, y a quien interrogo de inmediato sobre sus planes de vacaciones. «Pienso que las voy a pasar bien, porque como mejor se disfrutan es cuando realmente te sientes tranquilo contigo mismo, por haber cumplido con lo que te toca, porque si no, de qué se va a descansar», sentencia con solidez.

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