Infinita laboriosidad

La añeja fábrica de tejas camagüeyana sufrió en su estructura las furias de Ike y muchos obreros también quedaron sin casa, pero allí es más perentoria la urgencia de producir para tener

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Juventud Rebelde

Los tanques de asfalto de Tejas Infinitas. En las áreas de caldera y de selección de la materia prima los daños en las cubiertas, como en gran parte de la fábrica, fueron importantes. CAMAGÜEY.— Las vetustas maquinarias de la Fábrica de Tejas Infinitas en Camagüey enfriaron sus metales y recibieron fuertes golpes de su propia producción.

Ante la fatiga ocasionada por tantas horas de viento, desaparecieron las Tejas Infinitas que cubrían la misma fábrica que las produce.

«Nuestros techos son bien altos y recibieron el impacto de Ike», comentó uno de los 178 trabajadores de esta entidad, que al igual que sus compañeros están ahora limpiando cuanto escombro les dejó Ike.

El compromiso de esta institución, aún sin funcionar por los daños ocasionados por el huracán, es comenzar las faenas a pesar —y quizá por esa misma razón— de tener 98 trabajadores sin hogar.

nuestros problemas...

Caminar por la amplia entrada de la fábrica permite observar un triste panorama, que obliga a detener el paso ante los imponentes tanques de asfalto que dan la bienvenida.

La vista indiscreta se clava en estos, comparando el precario estado en que se encuentra uno y lo afortunado que resultó su compañero.

«Es como si Ike nos dijera: “Por aquí pasé y aquí les dejo a todo color con qué furia lo hice”. El primer tanque lo destruyó, y a su igual, un poco más atrás, casi lo dejó intacto, como para que comparáramos la hecatombe a su paso», comentó Santos González Blanco, trabajador con más de 20 años de experiencia en el área de la Máquina Formadora, donde se alista el cartón que luego se convierte en tejas.

Su compañero, Leonel Duboy, de 24 años de edad, sabe que hace falta reponer la fábrica, pues miles de familias agramontinas y cubanas están a la espera de las cubiertas.

«Tanta agua ha destruido el cartón que teníamos para impregnar; por eso es muy importante reponer el techo y con ello proteger la producción».

En el área de la caldera la materia prima se mojó. Para quienes laboran día, tarde y noche, en tres turnos de trabajo, la espera desespera, pues no es nada reconfortante estar en la fábrica y no poder impregnar ni una sola teja.

«Desde el martes estamos recuperando todo cuanto se puede. Y aunque la materia prima no se pierde por estar mojada, pues la pulpa de papel necesita de agua para su propio proceso, esto sí influye en que aumente su peso y así su traslado nos hace esforzarnos más», enfatizó Jorge Álvarez, uno de los obreros que se ha sobrepuesto a sus problemas como camagüeyano damnificado, incorporándose a tiempo completo en su puesto.

Edgar Álvarez, también quedó sin casa y continúa laborando. «Hay que producir para tener. Hoy sigo albergado junto a mi familia, pero ¿cuántos en Camagüey, Pinar de Río e Isla de la Juventud están igual que yo? Si no avanzamos con la limpieza, los arreglos del techo y de cada detalle en la fábrica, no habrá tejas para nadie».

Y los detalles aquí son unos cuantos; no son solo las cubiertas, sino que se suman el tanque de asfalto, las chimeneas de la caldera: una se partió en dos y la otra también quedó dañada.

Son, además, las preocupaciones de todos ante la gigantesca tarea que se avecina: primero el procesamiento de toneladas de papel mojado, que no se echarán a perder ante el empuje de un colectivo que no se amilana ante las carencias, y segundo asimilar en tiempo récord la materia prima que llegará en breve desde otras provincias para que cuando arranquen las añejas maquinarias, no paren en un largo tiempo.

Robarle tiempo al tiempo

Al cierre de este reportaje el director de la fábrica, Alexis Batán Bacallao, explicó que se trabaja en el techado de zonas vitales de la fábrica, para la puesta en marcha de la producción de tejas.

«Las zonas del Horno y de la Caldera han sido las priorizadas, por su importancia en el proceso de producción», informó.

Agregó que hoy se prueban todos los equipos de la fábrica; que los motores del horno están listos y que ahora se trabaja, desde el punto de vista tecnológico, en las calderas: «Se mojaron 38 motores que se están secando», confirmó.

Valoró Batán que una vez terminados los trabajos de techado entrará en funcionamiento la fábrica: «Iniciaremos con las mínimas condiciones y lo esencial ahora es la producción de cartón para mantener las 80 000 tejas blancas que necesita el horno para el arranque.

«Por eso no se puede desperdiciar ni un segundo del día en la recuperación. Todo lo que hagamos antes del encendido del horno, nos dará cobertura para un buen despegue», concluyó.

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