Inventiva de trabajadores garantiza abastecimiento de combustible

Autor:

Juventud Rebelde

Ante la falta de fluido eléctrico causado por el huracán Ike, el Complejo CUPET en esta provincia cubana utilizó Máquinas de Soldar Móviles de Combustión Interna como generadores

NUEVITAS, Camagüey.— La huella más impactante dejada por Ike en todo Nuevitas es sin dudas la que muestra el ya popular tanque de almacenamiento de combustible del Complejo CUPET de este territorio, que fue totalmente deformado en su estructura cilíndrica.

Imaginen entonces cuánto soplaron las rachas de vientos en esta entidad, ubicada en la localidad costera de Punta Gorda, si el gigante Tanque 6, con estructura de acero y con diámetro mayor a los 34 metros y 12 de altura, parecía un pedazo de papel ante el «arrullo» del huracán.

En este centro volaron las cubiertas en varios almacenes, los talleres de reparación de tanques, los de mantenimiento general y de transporte, los cuatro cargaderos de combustible, las dos casas de bombas, las áreas de compresores del gas licuado del petróleo y la cocina comedor.

«Incluso el espigón (muelle) sufrió la pérdida de 60 metros de su pasillo lateral, que da acceso a las “piñas” (estructuras donde se amarran los cabos de los buques) de atraque de los barcos», afirmó a este diario Rolando Marín Rodríguez, director del Complejo.

El complejo CUPET en Nuevitas, el segundo más importante en el país, descarga en sus muelles el combustible que es trasladado por los barcos. Otros trabajadores aseveran que Ike se ensañó allí: no bastándole con derrumbar cables, mástiles y árboles, arremetió también contra «el banco de transformadores que alimenta la entidad y toda la zona de Punta Gorda y lo destruyó con la embestida de dos postes», comentó Alcides Rodríguez Castellanos, jefe del Taller de Mantenimiento.

En buen aprieto se vieron los más de 300 trabajadores del Complejo, y tuvieron que ingeniárselas para que su centro, encargado de recepcionar el combustible que llega por vía marítima, así como su almacenaje y distribución hacia las provincias de Ciego de Ávila, Las Tunas y Camagüey, no dejara de funcionar a pesar de la falta total de fluido eléctrico.

Máquinas móviles apreciado tesoro

Para que un barco descargue el combustible transportado, con el fin de que este luego sea almacenado y distribuido, se necesita, imprescindiblemente, de corriente eléctrica, la que no habría en un buen tiempo en toda la norteña localidad.

Entonces los especialistas de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Terminal Marítima Nuevitas, de la UEB de Servicios, de la UEB de Venta, de la UEB de Transcupet y de la Empresa de Mantenimiento del Petróleo División Nuevitas, encontraron el divino tesoro que solucionaría una buena parte del proceso productivo de esta planta: las Máquinas de Soldar Móviles de Combustión Interna (MSMCI).

Resulta que la inventiva de muchos en el Complejo CUPET probó a pie de obra que las MSMCI, las que normalmente se utilizan para los trabajos de soldaduras, alumbrarían todo el espigón facilitando el correcto atraque de los buques en el muelle; «estas máquinas poseen un generador que permite cargas de hasta cinco kW, suficiente energía para efectuar la parte inicial del proceso productivo: el atraque de los barcos», explicó Alcides Rodríguez.

Pero las prodigiosas máquinas de soldar, al demostrar su eficiencia se convirtieron en las fuentes generadoras de energía de otros importantes lugares de la planta.

También sirvieron para arrancar los equipos de alta tecnología del laboratorio, encargados de procesar los inviolables análisis a las muestras de combustible de cada carga petrolera y hasta a las tres neveras del comedor se les instaló uno de estos tesoros.

«Fue necesario investigar la alimentación eléctrica de los puestos clave, pues no se sabían los daños dejados por Ike. El más complejo fue el del laboratorio, pues después de instalada la máquina de soldar no hubo energía, se hicieron ajustes hasta que se corrigió el problema, en menos de 24 horas», recordó Abdiel Jiménez, eléctrico encargado de ejecutar la inventiva.

Esforzadas linternas las de CUPET

Aún están dañados en su cubierta cuatro cargadores de camiones. Este fue el llenado que se tuvo que hacer en horas nocturnas, a la intemperie y con una linterna. La situación se complicó en la Terminal Marítima de combustible, la segunda más importante del país, porque la prioridad al retirarse Ike fue distribuir combustible doméstico a varios municipios de la provincia: Minas, Sierra de Cubitas, Esmeralda y Nuevitas.

Para lograrlo había que restablecer las áreas de los cargaderos de camiones que se dañaron en todo su sistema eléctrico.

«No había posibilidad de restituir el alumbrado con las variantes utilizadas en los otros puestos clave y por eso se recurrió a la utilización de linternas», enfatizó Alcides Rodríguez.

Y con la tenue lucecita los obreros de CUPET, en solo 24 horas, comenzaron la arriesgada operación nocturna: «Bajo agua y linterna en mano se llenaron los carros cisterna. No hubo derrames, pues se trabajó con precisión», narró Gerardo Fals, quien cargó combustible durante las primeras 24 horas, junto a sus compañeros.

Hubo de todo en CUPET, como la anécdota del operador de buques Geovani Acosta, quien ante la falta del güinche, duplicó su esfuerzo en cada barco con la conexión de la manguera y luego al retirarla tuvo que vaciarla manualmente, «no podía quedar producto en el conducto».

Tanto atrevimiento no cayó en saco roto. Varios miles de botellones de gas licuado fueron repartidos en menos de 48 horas. «Recuerdo cómo la población nos esperaba durante largo rato, hasta que llegamos a satisfacer toda la demanda en solo dos días», comentó el operador Ramón Wong.

Pero de no implementarse la «lucecita», las máquinas móviles y otras tantas iniciativas, los cuatro barcos que se esperaban, desde antes de Ike, entraban en sobreestadía por no poder ser descargados y esto significaba pérdidas enormes para la economía nacional, al no contarse con los productos de diésel, crudo cubano, fuel-oil y gasolina, «además de tener que pagarle a cada buque en espera, más de 14 000 dólares por día», enfatizó el director.

Para cuando el fluido eléctrico se restableció en CUPET, a los 11 días, la institución ya trabajaba a solo uno del ataque de Ike, durante las 24 horas.

Hoy la preocupación continúa, porque CUPET aún tiene que recuperar el área de las bombas de productos oscuros que, sin techos, corre el riesgo de interrumpir el bombeo hacia importantes fábricas del municipio.

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