La Fábrica de Cemento de Nuevitas se preparó para el ciclón

Autor:

Juventud Rebelde

Gracias al trabajo previo al paso del huracán, en este centro ubicado en el oriente cubano se logró minimizar los daños

NUEVITAS, Camagüey.— Pasadas las 11 de la noche un poste de madera, con más de siete metros de altura, conquistó, por segundos, la propiedad elástica.

No es cosa de magia, pero sí de los vientos de Ike, que lograron en el mástil un movimiento de 180 grados, que arrastró hasta el piso a los tensores, los cuales resistieron varias repeticiones de aquella inexplicable inclinación.

«Lo movió como a un fleje, hasta que lo tumbó», recordó el jefe de Protección y seguridad de la cementera nuevitera, que junto a otros 19 compañeros decidieron esperar a Ike en esta institución.

Desde ese instante quienes vieron aquella «escena de terror», supieron que el ciclón no perdonaría a Nuevitas y que el inesperado aviso del «poste elástico» de la Fábrica de Cemento 26 de Julio era mucho más que una señal de fuerza.

«Nos quedamos sin comunicación y a oscuras desde ese instante y durante 17 días, situación esta que influyó en la recuperación», narró Geomanis González Lozada, director de la Fábrica de Cemento.

A pesar de la prolongada oscuridad, los cerca de 500 trabajadores de esta institución se enfrentaron a la falta de techo en la nave donde se reparan los equipos de transporte, de Materias Primas, del Polvorín, de la Panadería, de los Comprensores y del Almacén de Inversiones y al derrumbe total de la cerca que soporta la tubería que transporta la pasta (materia prima intermedia para la producción de clínker) hacia los silos.

«La recuperación en Cemento no fue solo después del ciclón, con los trabajos de limpieza y restablecimiento de las cubiertas de varios lugares afectados, sino que con el trabajo previo al huracán se lograron minimizar los daños», argumentó el ingeniero González Lozada.

La nave de materias primas, una de las que todavía se encuentran en fase de recuperación.

Y es que aquí todos conocían el riesgo que encierra el horno de la cementera nuevitera, con una temperatura mayor a los 1 400 grados: «Si este no se enfría con antelación a la llegada del ciclón, entonces el daño en la fábrica sería mortal, pues un simple aguacero que caiga sobre el horno caliente y sin rotación puede suspenderlo y deteriorarlo por completo. Entonces el cierre de la fábrica sería por un largo período de tiempo», certificó Omar Ceballos, jefe de turno con más de 32 años de servicio.

Por eso fue necesario dar un tratamiento de enfriamiento de más de 14 horas al enorme horno antes de Ike y mantener con un motor auxiliar de combustión interna, el movimiento rotatorio de la maquinaria.

«Aquí estuvimos hasta cerca de la medianoche, momento indescriptible, pues las ráfagas de los vientos nos obligaron a parar el motor auxiliar», destacó el hornero Rodolfo Bode, quien junto a sus compañeros de turno produjeron cemento, mientras el tiempo lo permitió.

Como a princesas

Algo similar ocurrió en toda la fábrica, pues pesados motores de varias áreas se trataron antes y después del paso del huracán como a verdaderas princesas.

Se retiraron de las diferentes zonas productivas 19 motores eléctricos con agilidad, precisión y manualmente, pues la complejidad del lugar donde estaban instalados, fosos de varios metros de profundidad, dificultaba el uso de grúas.

«Se desmontaron con equipos de izaje manualmente», enfatizó el ingeniero Paulino Medina. Pero nada cambiaría para los operarios encargados de restituir a sus lugares las pesadas maquinarias, que ni tres hombres podían mover, después del azote del evento meteorológico.

Próxima a cumplir 41 años, la fábrica continúa produciendo establemente.

Y para quienes colocaron los nueve motores de las bombas de pasta y de agua, la mayor responsabilidad estuvo en la sutileza de la operación.

«Así de grandes, así de delicados son estos aparatos que de un golpe pueden desajustarse por completo. Hubo que alinearlos, acoplarlos y fueron auxiliados por un diferencial de cadena», destacó Gregorio Peña, mientras que su compañero de brigada, el mecánico Cristo Rey, agregó: «Fue un proceso intenso que duró dos días, pero todo salió bien, porque ninguno nos dio fallo en el momento de la arrancada».

Después de 17 días...

Y cuando todo estaba prácticamente listo y la fábrica comenzó la fase de prueba en cada una de las zonas productivas con motores instalados, techos recuperados, ventiladores de los filtros restaurados y emplazados en sus estructuras originales y fosos sin inundación a pesar de las continuas lluvias que se sucedieron, cercha recuperada y homogenizador en operación, una explosión sorprendió a todos.

«Aquello nos llegó al alma y hasta nos mortificó, después de 17 días esperando, que estallara la subestación aérea de 33 kV (33 000 volt) exterior; fue como si nos echaran un cubo de agua fría», explicó Medina, el especialista eléctrico de mantenimiento.

Y como en Cemento el tiempo era rey, incluso hasta para saber los posibles fallos en la fábrica, una brigada de nueve eléctricos cementeros se movilizó bajo la lluvia y en solo 48 horas restableció lo dañado.

«Se hicieron empalmes complejos e innovaciones, cumpliendo los requisitos para la alta tensión de voltaje», narró Medina.

Este colectivo ha trabajado intensamente por su fábrica a pesar de los desastres dejados por Ike en hogares nueviteros. «Setenta y dos compañeros de la institución están afectados y de ellos 21 con derrumbe total de sus hogares», certificó el director González Lozada.

Continúa la reparación

Al cierre de esta información aún la fábrica continuaba la recuperación, fundamentalmente en el restablecimiento del techado de la donde se reparan los equipos automotores y parte de la de materias primas. «Por ser esta un área de primera prioridad ya se trabaja intensamente en ella», agregó Lozada.

Apreció el directivo que la importante cementera mantiene una producción estable después del paso de Ike: 4 000 toneladas elaboradas.

«Los volúmenes de cemento están destinados a las provincias orientales y Camagüey, fundamentalmente, para la recuperación de viviendas y sectores económicos afectados por el huracán».

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