Anestesia en Paramaconi

Autor:

Juventud Rebelde

Un joven anestesiólogo cubano sacó de un paro cardiorrespiratorio a un niño que fue electrocutado por un rayo

A Joel Rondón Acosta le cuesta trabajo hablar de sí mismo, y como si no tuviera importancia nos contó una de sus hazañas como anestesiólogo en tierra venezolana, aunque esto tuvo que ser prácticamente «sacándole» las palabras.

«¿Los sucesos más impactantes en los que he participado en Venezuela? Pues uno fue sacar de un paro respiratorio a un niño de siete años que resultó electrocutado por un rayo. El otro fue el encuentro inesperado con el presidente Chávez en el mismo quirófano donde trabajo.

«Ambas cosas ocurrieron en una zona urbana de la parroquia La Cruz, del municipio de Maturín, en el Estado de Monagas, al nororiente del país, concretamente en el Centro de Diagnóstico Integral del lugar denominado Paramaconi.

«Lo del niño fue muy duro. Estaba pegado a un poste metálico de la luz eléctrica en el lugar donde llevo trabajando ya un buen tiempo».

Hace una pausa, como buscando en su cerebro la imagen durísima de aquel pequeño, de tez oscura.

«Aquello fue una impresión muy fuerte para mí. Por lo menos yo nunca había atendido a un muchacho en shock por semejante corriente en un cuerpecito débil, en esas circunstancias.

«Cuando llegó a mis manos, traído urgentemente por algunos testigos del increíble accidente, estaba en un estado crítico de fibrilación ventricular, es decir, en paro cardíaco, cianótico y virtualmente sin aliento.

«Ya fuera del paro, fue remitido hacia la sala de cuidados intensivos pediátricos del Hospital Manuel Núñez Tobar, debidamente intubado, por supuesto, con vida, pero en malas condiciones.

«Ese caso nunca se me olvidará. Puedo decir que el hecho de haber podido sacarlo del paro cardiorrespiratorio le dio más prestigio a la labor de los médicos cubanos en tierras bolivarianas, esa es la verdad».

Joel es uno de los galenos cubanos —especialista de Primer Grado en Anestesiología— que el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular ha enviado a misión internacionalista en Venezuela.

Desde el 25 de abril de 2005 se encuentra en la hermana nación sudamericana y ha participado ya como anestesiólogo en 2 000 anestesias generales y en unas 2 300 neuroaxiales.

«Las anestesias generales se conocen mucho más, son muy populares. No así las neuroaxiales, que se denominan también regionales y pueden ser epidurales o subarracnoideas, las famosas “raquídeas”, como todo el mundo en Cuba las llama».

Rondón Acosta explica que diariamente operan allí en el referido Centro de Diagnóstico Integral dos o tres colecistectomías o extracción de vesícula, por el método convencional, que dura alrededor de una hora. Se suman cuatro hernias inguinales también al día, sin contar la cirugía de urgencia que les llega muy a menudo.

«Muchas veces nos han traído casos de urgencia de pacientes con heridas muy graves por arma blanca o de fuego, y a traumatizados violentos, por accidentes de tránsito.

«La experiencia obtenida en Venezuela me ha dado más confianza en mí mismo, ya que he tenido que desempeñarme en mi nuevo escenario solo, sin un profesor consultante para quien virarme en caso de duda ante un caso complejo y donde el que más ha sabido del tema he sido yo. Lo digo en el sentido de no haber estado en ese momento ningún otro anestesiólogo», aclara.

«Estoy seguro de que a los restantes galenos cubanos, de cualquier especialidad, les ocurre constantemente lo mismo; pero eso de estar obligado a tomar una decisión sin preguntar a nadie, te prepara y te fortalece más, profesionalmente hablando.

«En Cuba, antes de partir por primera vez rumbo a Venezuela, estábamos acompañados siempre por técnicos, residentes o especialistas y profesores a quienes consultar cualquier situación de emergencia, pero estando solos hemos tenido que apretar el puño y “darle a los pedales”, como se dice vulgarmente».

Cuando escuchamos a Joel, pensamos que por eso los médicos internacionalistas cubanos aprenden tanto. Muchos galenos del Primer Mundo no se empatan nunca con operaciones y casos raros. De los cien millones de médicos de otras naciones con que cuenta el planeta, muy pocos se interesan por acudir al África Subsahariana, donde millones de niños mueren antes de los cinco años por enfermedades prevenibles por vacuna o por diarreas curables con centavos, mediante sales de rehidratación oral.

«Tanto yo como los restantes anestesiólogos hemos acumulado mucha experiencia en las operaciones electivas y en las de urgencia, con pacientes que sufren enfermedades compensadas o descompensadas.

«Nuestro trabajo es arriesgado y muy presionante. En la práctica un anestesiólogo es un clínico, un intensivista y reanimador. En menos de cinco o diez minutos, como máximo, debemos preparar completamente al paciente o accidentado para que el cirujano pueda empezar a operar confiadamente.

«Nuestro trabajo en Venezuela ha sido sumamente interesante, porque hemos podido extrapolar nuestro esquema de trabajo de la Escuela Anestesiológica Cubana al escenario de ese enorme país, muy diferente al nuestro en todo».

Rondón Acosta estuvo en el estado de Amazonas, en plena selva venezolana, en Puerto Ayacucho, lugar lejano y abrupto al sur, casi fronterizo con Colombia y Brasil. Allí laboró durante cerca de un mes, por una necesidad impostergable, en otro Centro de Diagnóstico Integral. En estos momentos Joel es profesor de alumnos de Pregrado de Medicina y de residentes de Anestesiología, así como de especialistas que cursan postgrado.

Con Hugo Chávez

Por este joven médico, nacido en Ciudad de La Habana, no nos hubiéramos enterado de nada de esto. De la foto con el presidente venezolano Hugo Chávez supimos casualmente, hace pocos días, en una de las sesiones del VIII Congreso Internacional de Anestesiología, Reanimación y Dolor, cuando el presidente de la Sociedad Cubana de esa especialidad le dio un abrazo, al tiempo que le decía, sonriente, medio en serio y medio en broma: «Mi abrazo es también afectuoso, pero estoy seguro de que para ti habrá sido mucho más emocionante el que te dio el Comandante Hugo Chávez allá en Venezuela y que recorrió el mundo en una foto histórica, ¿no es verdad?».

No fue fácil que Rondón Acosta nos diera la entrevista, porque, como nos dijo: «Lo de la foto no es mentira, pero ¿cuántos abrazos no ha dado Chávez a gente con muchos más méritos que yo, para estar saliendo en la prensa?».

El diálogo lo sostuvimos en el Palacio de las Convenciones. Había venido desde Venezuela especialmente para exponer dos trabajos suyos; el primero, elaborado en 2007, en Maturín, y el segundo en Paramaconi: «Empleo de la máscara laríngea durante la anestesia general para la cirugía ambulatoria» y «Máscara laríngea clásica en la ventilación de emergencia».

Nos interesamos por conocer las circunstancias en que fue tomada la foto en que Joel aparece junto al Presidente venezolano y el joven médico se sonríe.

«La guardo con agrado. Es un recuerdo bueno, histórico. Fue captada por alguien cuyo nombre no recuerdo ahora en el primer Centro de Diagnóstico Integral inaugurado por Chávez. Ese es el nombre genérico que tiene esa dependencia de salud, pero no solo es para diagnosticar. Ofrece además servicios de Ortopedia, Cirugía, Traumatología, Estomatología y Oftalmología.

«La gráfica es de 2005, cuando se inauguró ese centro. Tuve el honor de responderle al Presidente las preguntas que hizo sobre las instalaciones y funciones de la edificación médica, particularmente acerca del equipamiento de nuestros quirófanos».

Recuerda que el Comandante Chávez tuvo palabras afectuosas para la colaboración médica de los cubanos en aquel país, poniendo énfasis en el carácter humanitario de esa misión allí, alejados de la patria y de sus seres más queridos.

«Se me ocurrió decirle que en realidad aprendimos de la Revolución y de Fidel que nuestra patria era toda América Latina y que el Comandante en Jefe repetía con amor la frase martiana de que “Patria es humanidad”».

Especifica el joven galeno cubano que ese encuentro con Chávez fue transmitido en vivo y por el espacio Aló, Presidente número 225, el 12 de junio de 2005.

«Él apareció en el interior del quirófano, dirigiéndole la palabra a su pueblo y a millones de televidentes que ven ese programa de Telesur. Habló del ejemplo de la Medicina cubana y de la tecnología de avanzada del equipamiento de este Centro.

«Por último quiero decirle que ese programa rompió el récord de tiempo, con casi siete horas de duración, lo que alegró mucho al equipo que transmitió el espacio y al colectivo de cubanos. No olvidaré nunca ese privilegiado encuentro con uno de los mejores amigos de Cuba», dijo Joel para terminar.

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