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LíneAyuda: Una voz para la confianza

Pregunte sin pena

Autor:

Juventud Rebelde

La línea de consejería telefónica sobre temas de sexualidad, VIH y otras ITS cumplió este año su primera década de servicio

El amor es lo único que crececuando se reparte. Anónimo

Una pareja de adolescentes decide comenzar su vida sexual. Ella duda: ¿usarán preservativos desde la primera vez? Él no sabe qué responder. No se atreven a preguntar a las amistades o la familia de ninguno de los dos: le temen más a los prejuicios que a las enfermedades, pero estas también los asustan.

En ese mismo minuto, pero en otra provincia, un joven espera la confirmación de su diagnóstico como seropositivo al VIH. Piensa en su madre, en las parejas que ha tenido en el último año, en la carrera universitaria que apenas empieza, en lo que puede convertirse su vida...

El punto común de ambas historias es esa urgencia —por la que todos pasamos alguna vez en la vida— de recibir información veraz y desprejuiciada sobre lo que nos preocupa, argumentos que ayuden a encarar los próximos pasos, a calibrar consecuencias y asumir responsabilidades con madurez y buen tino.

¿En quién confiar en momentos así? ¿Quién puede estar al tanto de lo que precisamos saber sin que los sentimientos interfieran en sus consejos, sin que nuestra identidad se divulgue y sea «peor el remedio que la enfermedad»?

En tales circunstancias, una charla anónima puede ser la solución. Bien lo saben quienes fundaron el servicio de Consejería LíneAyuda hace ya una década: a cualquier edad —pero sobre todo en la juventud y la adolescencia— es importante contar con alguien que escuche sin escandalizarse o pretenda dictar normas; alguien que estimule a las personas a aceptarse tal cual son, a respetarse a sí mismas y hacer lo que en verdad les gusta; una voz firme y solidaria que ayude a prevenir actos irreversibles de cualquier índole y sea capaz de decirnos: eres un ser humano, puedes equivocarte, pero aún tienes tal o más cual opción para enrumbar tu vida...

Saber más para ayudar a muchos

Cuando comenzó LíneAyuda, era apenas un reducido grupo de profesionales de la salud involucrados en varios proyectos capitalinos para detener la pandemia del VIH en Cuba, con más sensibilidad que recursos para impulsar esta idea.

Hoy la cifra de promotores voluntarios activos por todo el país supera los dos millares, y cada año se organizan nuevos talleres para capacitar a jóvenes interesados en formar parte de esta tropa, afirma el doctor Egbert Squire, coordinador nacional de LíneAyuda, un servicio que además de atender por la vía del teléfono ofrece en sus locales consejería anónima y Cara a Cara sobre cualquier tema relacionado con la sexualidad: ITS, VIH, embarazo, diversidad sexual... e incursiona también en la consejería electrónica a partir de este año.

La primera línea comenzó a funcionar en 1998 en la capital con el número 830-3156, que aún se mantiene activo. A los pocos meses se sumó la línea de Santiago de Cuba y ya hoy la mayoría de las provincias tienen números disponibles, además de ofrecer consejería en instituciones de salud de muchos municipios y apoyar sistemáticamente otros proyectos nacionales o provinciales de los centros de Prevención de ITS/VIH/sida.

Para Egbert, el corazón de este servicio es la formación continua de sus promotores: gente de diferentes procedencias y edades que a su sensibilidad y don de comunicarse sumen el deseo de aprender más sobre estos temas y tiempo para dedicar al menos cuatro horas cada semana a luchar contra el VIH, y también contra la ignorancia y los numerosos tabúes que aún lastran las relaciones humanas en nuestra sociedad.

«En estos diez años hemos formado muchísimos promotores, la mayoría jóvenes, pero también gente que rebasa los 60 años», dice Egbert, y explica que incluso los que por distintas razones no mantienen un vínculo directo con el proyecto siguen siendo muy útiles, pues actúan como multiplicadores del mensaje a favor de la vida en su ámbito laboral, estudiantil o comunitario.

Los primeros promotores en todo el país se formaron en la capital. Paulatinamente las provincias fueron organizando sus propios talleres, y ya hoy pueden hablar de un sistema de capacitación y actualización paralelo al servicio de consejería.

«Una vez aprobado el primer curso, la misión es trabajar en consejerías Cara a Cara durante al menos seis meses. Pasado ese tiempo la mayoría está en condiciones de atender a quienes prefieren contactarnos por teléfono, que es más difícil porque solo contamos con la voz para lograr la necesaria empatía y en pocos minutos captar los sentimientos detrás de cada conflicto, más allá de las palabras o los silencios.

«Para lograrlo hay que interrogar a quien llama con mucho respeto hasta comprender los matices de la situación, y sobre todo transmitirle mucha serenidad. No basta con probar la solidez de los conocimientos: el tacto es importante, la forma de enfocar el asunto puede abrir o cerrar la comunicación, pero siempre hay que pagar confianza con honestidad... aunque el caso nos llegue profundamente, nos conmocione, no podemos crear falsas esperanzas o cerrar los ojos al peligro que envuelve a esa gente al otro lado de la línea».

Línea caliente

Según cuenta el doctor Squire, el centro de llamadas capitalino recibe cada día cerca de 40 llamadas, cifra que puntualmente ha llegado a cien cuando el servicio es promocionado de algún modo. Igual esperan que el tráfico aumente cuando logren estabilizar el servicio las 24 horas.

En cada turno de cuatro horas están disponibles entre tres y cuatro consejeros. Hay llamadas muy cortas, directas al punto sobre el que interesa saber, y otras de más rodeo. Como promedio las llamadas demoran unos 20 minutos, pero no hay un límite preestablecido: si el caso lo lleva puede dedicársele más tiempo, siempre que la conversación sea productiva.

Para iniciar el contacto se preguntan algunos datos sociodemográficos elementales: edad, provincia, sexo... no hace falta más. Según Egbert, llaman más las féminas, y es curioso ver cómo algunas personas se vuelven clientes asiduos de LíneAyuda y hasta prefieren ser atendidas siempre por el mismo consejero —de quien conocen el seudónimo, por supuesto, no el nombre real.

Su principal logro, a juicio del coordinador nacional, es la posibilidad de medir cuánto ha crecido la cultura sexual en el país y el interés por informarse sobre estos temas. Sin estar satisfechos del todo, se sienten felices por la ayuda que han dado a muchas personas para liberarlos de sus tabúes y lograr que acepten mejor en la sociedad a quienes viven con el VIH.

«Cuando logramos evitar un suicidio, un acto de desesperación o una torpeza, cuando disipamos una duda o tranquilizamos a una familia, para el equipo es una recompensa grandísima, que borra los momentos malos y nos convence de que LíneAyuda tiene que seguir creciendo. Afortunadamente el estado nos apoya en esta misión, y confiamos en que sigan surgiendo promotores a lo largo de toda la Isla», concluyó Squire.

 

 Teléfonos de LíneAyuda

De lunes a viernes, entre las 9:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, siempre habrá una voz de apoyo si llamas a alguno de los siguientes números:

LíneAyuda (nacional): (07) 830-3156

Matanzas: (045) 52-2212

Villa Clara: (042) 20-6899

Cienfuegos: (043) 55-2223

Sancti Spíritus (COMVIDA): (041) 32-8041

Ciego de Ávila: (033) 22-3401

Camagüey: (032) 25-3141

Las Tunas (Tunayuda): (031) 34-9936

Holguín: (024) 42-7429

Granma (Línea Confidencial): (023) 48-2598

Santiago de Cuba: (022) 62-3666

Guantánamo: (021) 32-7103

 

Pregunte sin pena

D.A.: Estoy casada hace cuatro años. Creo que mi relación se está apagando y quisiera poder actuar pero no encuentro el modo correcto. A veces no siento nada por él. Sin embargo, cuando decido terminar, algo muy fuerte me detiene. Siempre hubo bastante confianza y comunicación de ambas partes. Eso no impide que ahora yo lo vea todo como una rutina, sin nada nuevo, sin pasión. Nuestras relaciones sexuales son de vez en vez. ¿Será normal eso? Por otro lado, deseo estar con un ex a quien no veo hace mucho tiempo. Tengo 21 años.

Por lo que cuentas, la relación parece estar en un momento de crisis. Esto no tiene que llevar a su extinción. De hecho, podría ser una oportunidad para revitalizarla. Dependerá de lo que sean capaces de emprender.

Dices no saber cómo actuar pero solo destacas los intentos de separación afortunadamente infructíferos. Es decir, aún tu relación te importa. Los lazos se mantienen bien anudados a pesar del tedio y el distanciamiento.

Por otra parte, tienen a su favor una historia de buena comunicación. Va siendo tiempo de activarla en pos de dilucidar qué está pasando, así como sus posibles causas y alternativas de solución. Solo ustedes podrán encontrar paulatinamente las suyas.

Solemos añorar lo positivo de amores pasados cuando el actual está en crisis. Es esta una señal de la situación presente. Un llamado más a recuperar la vitalidad del matrimonio, muy joven aún.

Son muchos los retos que la pareja estable encuentra. Múltiples los puntos altos y bajos de cualquier trayectoria amorosa. No se es feliz por la ausencia de conflictos, sino por saber superarlos. Es preciso definirlos, comprenderlos, encontrar alternativas de solución o alivio y en caso de ser necesario aceptar determinadas realidades no gratas.

En ese «algo fuerte» que detiene tu impulso a la ruptura está la leña para avivar el fuego, aún encendido. No dejes de intentarlo.

Mariela Rodríguez Méndez, Máster en Psicología Clínica, Consejera en ITS y VIH/sida, Psicoanalista

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