Una verdadera época de cambio en América Latina - Cuba

Una verdadera época de cambio en América Latina

Expresó el Presidente Rafael Correa, en conferencia magistral impartida en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, su visión de una América Nuestra integrada Transmitirán esta tarde conferencia magistral del Presidente Rafael Correa Califica Rafael Correa de ejemplar desarrollo biotecnológico cubano

Autor:

Juana Carrasco Martín

Traslucía satisfacción desde sus primeras palabras a un auditorio de profesores y estudiantes que le escucharon con atención y compartieron luego preocupaciones sobre el destino común de Nuestra América. El Presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado, estaba agradecido de la invitación de la Universidad de La Habana porque regresaba a su «fuente, a mi esencia» de profesor, ejercicio de toda su vida antes de «meterme en el grave lío de ser Presidente».

Agradeció también la «gentileza» de quienes fueron a escuchar «a este compañero más por la lucha de liberación de nuestros pueblos». Quizá no advirtió que ese autocalificativo en sus palabras introductorias a la Conferencia Magistral que impartió en la tarde del viernes en el Aula Magna, era una de las razones por las cuales el rector Rubén Zardoya le entregara, al final del encuentro, la Placa Conmemorativa Aniversario 280 de la Fundación de la Universidad de La Habana.

Se reconocía su notable contribución al desarrollo económico y político independiente, su constante denuncia de la globalización neoliberal, el rescate del legado de los próceres, y también su destacada actividad académica como economista.

Ante una audiencia que le dio acogida de hermano, el presidente Correa conversó sobre su visión e inquietudes respecto a la integración latinoamericana, la recurrente crisis actual del neoliberalismo —un colapso del que «debe surgir algo nuevo y mejor»—, y habló sobre todo de la alternativa, de lo que está sucediendo hoy en América Latina, «esa nueva hornada, ese tsunami de nuevos gobiernos, soberanos, libres, independientes, que están surgiendo a lo largo y ancho de la región, probablemente siguiendo el ejemplo que hace 50 años nos diera Cuba».

Ello representa, dijo, «no solo una época de cambios, sino un verdadero cambio de época», así que también dedicó una parte de su esencial intervención a explicar el Socialismo del Siglo XXI, y al desenmascaramiento de las ideologías que se disfrazaron de ciencia para mantener sojuzgados, política y económicamente, a los pueblos y a los trabajadores de nuestra región.

El sueño de la tan necesaria integración fue expuesto como continuidad y legado de los próceres y apuntó que el triunfo del Primero de Enero y la Revolución Cubana sigue siendo el referente más importante para los movimientos socialistas de América.

Sentido homenaje el reconocimiento y saludo que hiciera al «orgullo y la resistencia de un pueblo que no se ha doblegado ni un solo instante frente a la prepotencia del imperialismo», y a su «coraje para no desmayar, para quedarse, para levantar cada día el día siguiente».

Una vez más expuso su propuesta de una Organización de Estados Latinoamericanos que incluya definitivamente a Cuba; un desarrollo más equitativo y en justicia de la economía regional, sin patronazgos extraños, un proceso de transformación y un deseo compartido de cambios que reduzcan las vergonzosas diferencias y eliminen las exclusiones que predominan en este continente, exacerbadas por el neoliberalismo.

Propuso nuevas formas de integración cualitativamente superiores a las sostenidas por tratados comerciales, que dijo «son fraguados en el molde de la Organización Mundial del Comercio», y abogó por la definición de una agenda compartida de desarrollo «diferente a la fracasada agenda del Banco Mundial y sin el patronaje de países extraños a nuestra historia, valores y principios».

La conferencia fue seguida de una sesión de preguntas y respuestas, sin formalidades, que permitió también que el ministro de Educación ecuatoriano, Raúl Vallejo, expusiera las acciones que lleva a cabo la Revolución Ciudadana que tiene —subrayó el Presidente Correa— dos puntos esenciales para celebrar el bicentenario del inicio de sus luchas por la independencia: convertir a Ecuador en territorio libre de analfabetismo y libre de encarcelados sin causa judicial, dos aspectos importantes de humanismo y justicia social hacia los más pobres.

Tanto en su exposición, como en el intercambio con los estudiantes, el Presidente ecuatoriano enfatizó el liderazgo de Fidel, del Che y de Raúl, condenó el bloqueo, y mostró su confianza en las potencialidades y valores del pueblo cubano.

Acompañaron al distinguido visitante el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura, el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, y el vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas.

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