El mundo bajo un microscopio

Durante el pasado año se sucedieron una serie de descubrimientos en varios órdenes del saber humano, que apuntan a una mejor y más larga vida

Autor:

Juventud Rebelde

La creación de materiales a escala nanométrica está entre los logros científicos del 2008. Un mundo en constante movimiento, que planea «reprogramar células» para hacerlas a la medida y curar enfermedades, o que aventura la idea de poder resucitar a los desaparecidos mamuts e incluso crear »escudos mágicos» para naves espaciales. Así ha sido nuestro planeta en el ámbito científico durante 2008.

Varias son las publicaciones que han dado a conocer su lista de descubrimientos e inventos más impresionantes en el recién finalizado año, aunque en su mayoría coinciden en que los logros más significativos se concentran en los campos de la biotecnología, física, astronomía o la informática y comunicaciones.

También en los doce meses pasados muchos investigadores se afanaron en la búsqueda de explicaciones y posibles soluciones a fenómenos tan complicados como el calentamiento global y el cambio climático, con propuestas novedosas, como la de »sembrar» árboles artificiales que filtren el CO2, aunque todos coinciden que lo mejor es detener la expoliación y el daño que le inflige el hombre a su medio ambiente.

Sea cual sea el campo de acción científica al que se mire, son innegables los avances, aunque todavía no alcancen a resolver en todo el mundo los agudos conflictos armados, el hambre, el analfabetismo o la carencia de servicios médicos de muchos, verdaderas plagas que azotan al planeta.

Células reprogramadas

Según la revista estadounidense Science, una de las publicaciones de divulgación científica más influyente del mundo, la reprogramación celular fue el «descubrimiento del año» durante el 2008.

Esta tecnología podría conducir a crear células específicas para sustituir a otras enfermas, como anunciaron científicos del Instituto Whitehead, en Estados Unidos, quienes dijeron haber simplificado la creación de las llamadas células madre pluripotentes al reducir el número de virus que se usan en el proceso de reprogramación de cuatro a uno.

El avance podría conducir en breve plazo a la comprensión y cura de enfermedades como el mal de Parkinson y la diabetes tipo 1, y los expertos aseguran que abre un campo completamente nuevo para la medicina, que podría concentrarse en curas a partir de sustitución o regeneración celular.

Más allá de la escala microscópica, en el mundo de los telescopios se registró un descubrimiento impresionante y raigal, al ser comprobada la existencia de planetas fuera del sistema solar (exoplanetas), así como la existencia en estos de dióxido de carbono, lo cual pudiera indicar posible presencia de vida.

Los astrónomos utilizaron técnicas telescópicas especiales para distinguir la tenue luz de los planetas del brillante resplandor de las estrellas, así como instrumentos como el telescopio espacial Hubble.

Volviendo al ámbito humano real, según Science otro avance importante es haber expandido el catálogo de los genes humanos causantes de cáncer, entre estos el pancreático y el glioblastoma, dos de los más mortíferos, así como definir gran cantidad de mutaciones que quitan el freno a la división celular y envían a la célula hacia el cáncer.

A esto le sigue la creación de superconductores a alta temperatura, elaborados con compuestos de hierro en lugar de cobre y oxígeno, los cuales pudieran revolucionar la industria electrónica e informática.

Otros descubrimientos, como observar el funcionamiento de las proteínas, fabricar un catalizador de asfalto-cobalto que puede guardar la energía solar o eólica para su utilización cuando sea necesaria, o poder «grabar» la danza de las 16 000 células que componen al embrión del pez cebra mientras están en su primer día de desarrollo, también se cuentan en la lista.

Los «gorditos» no escaparon al escrutinio científico, ya que por primera vez en 2008 se logró crear «grasas transformadas», a partir de propiciar que la grasa café (buena) queme grasa blanca (mala), para generar calor para el cuerpo y viceversa.

Además se sabe que el universo es más pesado de lo que imaginamos, gracias a que los físicos lograron el pasado año hacer los cálculos necesarios para predecir cuánta masa tienen los protones y neutrones.

El genoma tampoco se quedó atrás, pues los investigadores desarrollaron tecnologías de secuenciación mucho más potentes, capaces de desentrañar su composición, tanto en humanos como en el caso de los ya desaparecidos mamuts, lo cual podría —según los más soñadores— conducir a su reproducción nuevamente.

Cerebro tranquilo,corazón alegre

¿Por qué sueñas? ¿Qué sueñas? ¿Por qué odias? ¿A quién odias? Estas y otras preguntas comienzan a responderse gracias a los experimentos realizados por diversos expertos durante 2008.

Ellos lograron registrar las ondas delta asociadas al sueño, que serían responsables de la mayor parte de la actividad cerebral, e incluso encontraron la zona donde se «crea» el odio, y hasta consiguieron ver directamente las imágenes contenidas en el cerebro, abriendo un nuevo camino hacia la lectura de la mente humana.

Hubo científicos, en cambio, que no se quedaron allí, ya que lograron manipular una molécula llamada CaMKII, con la que fue posible borrar parte de la memoria instantáneamente y para siempre de ratones de laboratorio, sin afectar en lo más mínimo el resto de los recuerdos.

Lo anterior podría conducir a crear novedosísimas terapias para el tratamiento de traumas, fobias y otras afecciones nerviosas, así como para borrar «recuerdos» dañinos.

Y para evitar que estos recuerdos, o los odios o sueños incumplidos, le generen a alguien un infarto, se consiguió crear una píldora que reduce en más del 80 por ciento el riesgo de ataques cardiovasculares y cerebrovasculares (apoplejías).

Se trata de un «cóctel» farmacéutico de aspirina, estanina, tiazina y otros compuestos, creado por médicos ingleses, quienes han propuesto distribuir una dosis diaria a toda la población mayor de 55 años para evitar muchas de las 17 millones de muertes anuales ocasionadas por estas afecciones.

Aunque es posible que esto se quede en intenciones, ya que simplemente en el futuro... no habrá viejos. O al menos eso creen los descubridores del gen que nos hace envejecer, quienes consiguieron extender la vida de los ratones de laboratorio hasta casi un 50 por ciento, activando y desactivando la actuación de determinados genes.

Por si acaso, habría que evitar enfermedades y sobre todo accidentes, aunque si usted llega a una mesa de operaciones en el futuro quizá ya esté en uso el «bisturí más preciso del mundo», diseñado nada menos que para «operar» a los genes.

Se trata de una enzima que puede cortar y pegar genes, algo fundamental para reemplazar aquellos que estén defectuosos y ocasionan por ende diversas patologías.

Escudo espacial para descubrir marcianos

Gracias a todas las nuevas tecnologías y descubrimientos que se suceden constantemente es muy posible alargar y a la vez hacer más confortable la vida humana, aunque la mayoría no estén al alcance de los más de seis mil millones de habitantes que ya tiene el planeta Tierra.

Tantos somos y tanto hemos contaminado el entorno, que ya se sueña con enviar nuevas misiones de «conquista» hacia otros lares del universo, más aún cuando los astrónomos lograron encontrar agua hace un par de años en la luna Encélado, un pequeño satélite de Saturno, y el año pasado descubrieron extraños tipos de materia orgánica que difícilmente sean de origen no biológico, lo cual sugiere que allí pudiera haber existido vida.

Confirmarlo o no ya es harina de otro costal, pues apenas ahora comienzan a verse los resultados palpables de las sondas espaciales enviadas al cercano planeta Marte, donde se supone que también puede existir agua.

Para tener la certeza total habría que poner un pie humano allí, pero apenas en 2008 se confirmaron las intenciones de países como Estados Unidos y China de volver a llegar a la cercanísima Luna.

Habría que solucionar primero algunas cuestiones en el diseño de las naves espaciales, especialmente lograr que resistan más y no sean dañadas por los objetos que pululan en el espacio sideral.

En esto se concentraron algunos científicos durante el pasado año, quienes diseñaron un escudo magnético que funciona de la misma manera que la magnetósfera terrestre, desviando las llamaradas solares y protegiendo los equipos electrónicos (y la vida) que contienen las naves.

Este «escudo espacial», que parece salido de las películas de ciencia ficción, es indispensable para comenzar los viajes tripulados hacia otros planetas, aunque no faltan los que sueñan que alguna vez pueda también inventarse alguno que proteja a la Tierra de sus propios habitantes.

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