Reeditan gesto heroico de asaltantes al Cuartel Moncada en el Presidio Modelo

Autor:

Juventud Rebelde

Un coro juvenil rememoró el canto desafiante de la Marcha de la Libertad que hace 55 años entonaron los asaltantes al cuartel Moncada durante una visita del dictador Fulgencio Batista al recinto penal

NUEVA GERONA.— Con la misma fuerza moral con que hace 55 años asaltantes al cuartel Moncada entonaron la Marcha de la Libertad durante una visita del dictador Fulgencio Batista al recinto penal, un coro gigante de voces juveniles de la escuela vocacional e instructores de arte, acompañadas de la banda de música municipal, estremeció este jueves los cimientos del Presidio Modelo.

El historiador Roberto Únger Pérez se refirió al momento en que el líder del movimiento, Fidel Castro, al notar movimientos inusuales de soldados, pidió a Juan Almeida vigilar el patio desde una pequeña ventana, y al percatarse del cordón de seguridad desplegado a lo largo y ancho del área, los 26 reos se prepararon para dar una singular sorpresa al dictador Fulgencio Batista, quien se encontraba de visita en el reclusorio para inaugurar una planta eléctrica.

Cuál sería la sorpresa que se llevó el tirano cuando escuchó la Marcha del 26 de Julio, cuya letra salía como ráfaga entre los muros de la prisión.

Se recordó que, desmoralizado, el dictador rugía como una hiena. «¡Los mato, los mato!», gritaba, y furioso abandonó el lugar.

La fiera respuesta de los sicarios no se hizo esperar. Agustín Díaz Cartaya, autor del himno, fue el que más sufrió, porque fue confundido con el hoy Comandante de la Revolución Juan Almeida, a quien vieron asomado por una ventana.

A Fidel lo separaron del resto de sus compañeros con la intención de aplacar los ímpetus de rebeldía, pero la semilla de la verdad estaba sembrada.

Díaz Cartaya compuso la marcha en solo tres días, sin pensar que trascendería en la historia de la Revolución Cubana. Inicialmente se llamó Himno de la Libertad, y más tarde Himno del 26 de Julio, nombre que adoptó porque surgió durante las jornadas de preparación de las acciones del 26 de julio de 1953. En sus versos se evidencia el empeño de aquellos jóvenes por alcanzar la libertad e independencia de la Patria. Entonarla los animó durante el combate, cuando fueron recluidos en la cárcel de Boniato, antigua provincia de Oriente, y luego en el mal llamado Presidio Modelo, de la entonces Isla de Pinos, donde fueron a cumplir prisión. La conmemoración de este hecho reafirma la continuidad histórica de la Revolución y la confianza en el futuro en momentos tan cruciales para el desarrollo político, económico y social del país.

Para concluir la jornada, 26 pioneros regaron a igual número de caguairanes, que representan aquellos jóvenes de la Generación del Centenario del natalicio de José Martí, quienes guiados por sus ideales asaltaron aquella fortaleza militar.

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