El niño que se tragó una tachuela - Cuba

El niño que se tragó una tachuela

Yoslendy Cancio, un menor de la comunidad La Ferrolana, en la región central cubana, logró expulsar el objeto luego de ser sometido a una broncoscopia

Autor:

Juventud Rebelde

SANCTI SPÍRITUS.— Todo transcurría apaciblemente el lunes en la escuela primaria José Martí, en la comunidad La Ferrolana, de La Sierpe. Los niños de sexto grado recibían su clase de Apreciación del arte y se divertían de lo lindo mientras imitaban a los pregoneros. Pero la risa se hizo silencio cuando Yoslendy Cancio comentó como lo más natural del mundo: «Se me fue la “chinche”».

El chico de 11 años, que como muchos menores mantiene la peligrosa costumbre de llevarse objetos a la boca, había traído una tachuela y con la carcajada la broncoaspiró y se le alojó en el lóbulo medio del pulmón derecho.

«En dependencia de la naturaleza del cuerpo extraño, estos casos suelen ser complejos, comprometen las vías respiratorias y puede ocurrir la muerte súbita o caer la persona en un estado grave. Sin embargo, él llegó asintomático; solo se le percibía una sibilancia pulmonar, pero con Rayos X constatamos la presencia del cuerpo extraño», detalló el doctor Danilo Vázquez, especialista en Otorrinolaringología.

En el Hospital Pediátrico espirituano un equipo multidisciplinario, encabezado por este galeno, su colega la doctora Flora Cañizares y la anestesióloga Moraima Lazo, le realizó a Yoslendy una intervención por broncoscopia que duró alrededor de dos horas.

«Extraer un cuerpo extraño de cualquier índole alojado en vías aéreas se hace difícil y comprometedor para la vida del paciente. Este es un caso poco frecuente aquí. La punta puede perforar y provocar un neumotórax. La tachuela se nos cayó varias veces hasta que pasó al esófago y bajó al estómago, donde no debía presentar problemas para expulsarla naturalmente», relató el doctor Danilo.

«En Sancti Spíritus resulta ínfima la presencia de cuerpos extraños bronquiales, pero por ejemplo, en Ciudad de La Habana abundan más porque los niños ingieren maní y en África se presentan mucho porque comen alimentos con semillas. Los cuerpos extraños en vías digestivas sí son frecuentes. La ingestión y aspiración de cuerpos extraños representa un grave peligro para la vida, pero sobre todo en las vías respiratorias».

Aunque después de tres días de ingreso, ya en su casa, felizmente Yoslandy expulsó la chinche por vía rectal, los médicos insisten en la moraleja: cualquier objeto puede matar a un niño. Por eso reiteran la necesidad de la prevención y sugieren a padres y educadores que alerten a los menores del cuidado que deben tener al comer mamoncillos, maní, ajonjolí, caramelos, mentitas, así como del peligro que representa para los niños usar juguetes impropios de acuerdo a su edad, o que muchachos mayores, sin intención de provocar daños, los induzcan a llevarse algo fatal a la boca.

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