Jóvenes protagonizan tareas recuperativas en Holguín

Miles de jóvenes holguineros continúan trabajando en la reconstrucción de viviendas, la agricultura, la producción del níquel y otros sectores afectados por el huracán Ike

Autor:

Juventud Rebelde

HOLGUÍN.— Si bien la estructura de la Hilandería Inejiro Asanuma, del municipio de Gibara, posee la solidez del hormigón, este objetivo económico sufrió considerables daños al paso del huracán Ike por el territorio, en septiembre de 2008.

Convertida eventualmente en centro de evacuación para numerosos lugareños, la industria se vio obligada a detener sus producciones, y entre las pérdidas se contaron la destrucción de ventanales, puertas y cubiertas de almacenes y talleres, los cuales no resistieron la fuerza de los vientos.

Sin embargo, cuando el pasado jueves 21 de mayo este centro celebró el aniversario 48 de su inauguración, entre sus mayores satisfacciones estuvieron el rescate de su capacidad productiva y el mérito de volver a ser vanguardias nacionales del sector por segundo año consecutivo.

«Si bravo fue el ciclón, los obreros de la hilandería, en su mayoría jóvenes, no lo son menos. Han trabajado tan duro en la recuperación que hoy la fábrica continúa produciendo tanto o más que como lo hacía antes del Ike», expresa Agustín González, primer secretario de la UJC en el municipio.

Y uno de los argumentos que acota es el hecho de que después del desastre el promedio de tiempo de trabajo voluntario aportado por cada joven, en las distintas áreas de la fábrica, supera las 120 horas.

Así lo reconoce también Aida Oro, directora de la entidad, quien entre las virtudes de su colectivo subraya la disposición para afrontar nuevos retos y un particular sentido de pertenencia, demostrados en medio de las más duras adversidades.

Durante estos meses pudimos conocer ejemplos como los de Isidro Pérez o Sandor Claro, quienes aunque son informáticos, con un previo adiestramiento dedican horas extras lo mismo en la limpieza de conos que en las máquinas de hilar, sin hacer distinción de sus títulos, para que la fábrica no se pare y produzca más.

Quien vio las calles y el malecón de la Villa Blanca de los Cangrejos, tras el impacto del meteoro, y los compara con la higiene que les enaltecen hoy, intuye el enorme esfuerzo realizado.

Aquellas toneladas de escombros esparcidas por doquier se recogieron, más que con modernos equipos, gracias a la voluntad y al amor que siente por esta ciudad hasta el más chico de sus pobladores.

A esa conclusión se arriba también mientras se recorren las áreas verdes o las aulas de la ESBU Atanajildo Cajigal, en el reparto gibareño Julio Antonio Mella, una de las 114 dañadas por Ike en el territorio y donde fueron los mismos estudiantes, junto a familiares y profesores, quienes las alistaron para continuar el curso escolar.

Son estos mismos valores y actitudes los que se han estado repitiendo y apreciando a lo largo y ancho de la geografía holguinera, con el mérito de haber sido vividos en esta singular etapa, en la cual se continúan poniendo a prueba las potencialidades de cada cual.

Tanto en la ciudad de Moa como en otros rincones de la provincia, la convocatoria lanzada por la UJC para apoyar la reconstrucción de viviendas, la siembra de viandas y hortalizas o la producción de níquel, ha sido respondida por miles.

Basta con visitar el frente agrícola José Maceo, en la zona de Juan Díaz, en el colindante territorio de Sagua de Tánamo, donde solamente desde el mes de marzo, más de 250 estudiantes universitarios moenses han donado voluntariamente una semana de trabajo.

El contenido de mineral en las rojizas tierras no las hacen ser de las mejores para la agricultura; por ello una parte considerable de los alimentos con destino a la población se obtienen en las tierras del vecino valle del río Sagua.

«Hay mucha virtud y desprendimiento en que ellos cambien las comodidades de su residencia estudiantil por la rudeza del campamento, donde se dedican a la atención de cultivos, fundamentalmente viandas», aprecia Yanoski Rodríguez, primer secretario de la UJC en el municipio de Moa.

Pero los estudiantes y jóvenes trabajadores que permanecen en la ciudad cabecera no se quedan atrás. Los fines de semana, una cifra determinada de ellos se movilizan a las plantaciones de vegetales en los organopónicos y casas de cultivo.

Otra parte se adentra en las instalaciones de las fábricas de níquel, donde arriman el hombro en labores como la limpieza de las áreas o en la recuperación de hasta el último residuo de mineral esparcido dentro de las plantas de hornos, con un indudable impacto económico.

«Solo el pasado 4 de abril, en el frente sagüero José Maceo nos concentramos más de 450 personas con motivo de la celebración de un nuevo aniversario de la organización. No dejamos de realizar un sencillo acto, pero ese día fuimos a Juan Díaz sobre todo a trabajar», agrega Diubal Ramírez, máximo dirigente de la UJC en Sagua de Tánamo.

Entre los colectivos estudiantiles del territorio no puede dejar de mencionarse cuanto hicieron y hacen los estudiantes del Instituto Politécnico Agrícola (IPA) Seguidores del Che, en la recolección de café y la atención a esos cultivos en las montañas sagüeras de Naranjo Agrio.

De las más de 7 000 latas recolectadas durante la última zafra, una cifra superior a las 2 000 se consiguió gracias a la participación juvenil, con movilizados llegados desde los más diversos puntos del territorio.

El alistamiento en faenas especializadas, como reparación de techos de viviendas y centros laborales afectados por el ciclón, constituye una de las más sensibles y en las que los jóvenes holguineros han actuado con desprendimiento.

Tanto en los corazones de los habitantes de municipios tan devastados como los de Antilla, Banes, Rafael Freyre o Gibara, como en el resto de los 14 de la provincia, se acumulan elocuentes anécdotas relacionadas con esa misión.

Un ejemplo gratificador es el que emana de los integrantes de la Brigada José Martí, trabajadores que aunque su «fuerte» no es precisamente el de la carpintería o la albañilería, continúan apoyando la reconstrucción de casas, en ocasiones pertenecientes a personas cuya situación no les permite afrontarla como quisieran.

Entre los instructores de arte que integran los campamentos de la misión Victoria en Banes y Gibara hay muchísimas de estas experiencias, en tanto no descuidan su principal cometido en la labor cultural con la comunidad.

Dato revelador es que solo durante los últimos meses de 2008, más de 36 000 estudiantes y jóvenes trabajadores holguineros dieron su aporte en instalaciones del MINAZ y el MINAGRI, sin desentenderse de sus ocupaciones, incluso tras una jornada laboral o de estudio.

De forma planificada y sin generar gastos considerables, el ímpetu juvenil se impuso, además, en los centrales azucareros, la recolección de la caña quedada en los campos o la clasificación y traslado de alimentos, como la papa, en almacenes y frigoríficos.

Durante los meses de enero y febrero de este año, 25 holguineros permanecieron en campamentos juveniles fuera de la provincia, como en La Habana y en el municipio especial Isla de la Juventud. Otros cien se alistaron para seguirlos.

Quedaría mucho por decir aquí sobre el quehacer de los alumnos de las sedes universitarias médicas, quienes han participado tanto en la atención a las familias protegidas en centros de evacuación, como en las llamadas Cruzadas Universitarias, para fomentar la prevención de salud en las comunidades.

Dionnis Díeguez Machado, miembro del Buró Provincial la UJC al frente de la esfera de Jóvenes Trabajadores y Combatientes, prefiere rememorar el ejemplo del Che Guevara.

«No podemos olvidar nunca esas imágenes suyas, trabajando en una hilandería, estibando sacos como el que más, a pesar de la alta responsabilidad que ocupaba en aquellos momentos al frente del país. Son una convocatoria permanente al trabajo voluntario», enfatiza el dirigente.

«Tenemos que estar orgullosos de nuestros jóvenes —afirma— porque al igual que las generaciones anteriores, son partícipes de la vida y de los destinos del país. Lo demuestran minuto a minuto, portando los mejores valores que nos forjaron como nación».

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