Incrementan abastecimiento de heladería Coppelia de Villa Clara

Se inauguró una planta con capacidad para producir 900 galones de helado diarios de distintos sabores y con una calidad de primera, destinados a ese centro

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Juventud Rebelde

SANTA CLARA.— No es igual la ciudad cuando desde la heladería Coppelia brota esa imagen de paralización y la gente disgustada da la vuelta refunfuñando. Entonces la voz de «está cerrada» se corre por las calles, los parques y en las casas.

Coppelia aviva la ciudad, le imprime ese toque de urbe que surge en el transitar numeroso y el bullicio, en el ir y venir sin interrupción desde que abre y cierra.

Sin dudas resulta el centro más popular aquí y donde más historias de amor han comenzado a la vera de la cola para entrar o mientras se comparte el apetitoso helado.

La heladería resulta un manjar para las mayorías que van allí con el objetivo de atenuar el efecto bárbaro de esta canícula, pero muchas veces ha carecido del producto por los vaivenes de la producción.

Con el abastecimiento requerido atienden entre 10 000 y 12 000 personas, entre las diez de la mañana y las once y media de la noche, ritmo que, paulatinamente, alcanzarán de nuevo, explicó Deisy Gómez, administradora de la planta baja del centro.

Entonces comprendemos fácilmente la alegría que originó entre la población la inauguración de una planta de una capacidad para producir 900 galones de helados diarios destinados a ese centro.

Esta garantizará el 80 por ciento del abastecimiento necesario, mientras la cantidad restante la aportará la fábrica de Cumanayagua, de Cienfuegos, para llegar a los 1 200 galones diarios que requieren.

Construida con la cooperación de Venezuela, la nueva planta está en condiciones de elaborar distintos sabores con una calidad de primera, explicaron sus directivos.

Ahora Coppelia cuenta con un buen abastecimiento y se impone asegurar bien el servicio a la población y evitar que una parte del helado no viaje por rutas turbias.

Más allá del helado

En Vega de Palma, en Camajuaní, se mejoraron instalaciones deportivas, un parque infantil y el círculo social, mientras en el Consejo Popular La Quinta se inauguró una farmacia que había destruido uno de los ciclones del pasado año.

En Sagua la Grande, en el Consejo Popular Antonio Finalet, está funcionando un centro recreativo donde estuvo el enfriadero del central del mismo nombre, con piscina incluida, y entró en producción otro organopónico.

En encuentros con los trabajadores de los sitios referidos, Omar Ruiz Martín, primer secretario del Partido en Villa Clara, enfatizó que era vital mantener la eficiencia y la calidad de lo que se hace.

Otra idea que recalcó fue la de cuidar y mantener, pues no podemos permitir que hagamos una obra y al poco tiempo de inaugurada se deteriore y preste un mal servicio.

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