Demuestran existencia del legendario Médico Chino en el Camagüey antiguo

El chino Sián era muy popular debido a su conocimiento oriental de la medicina, a pesar de despertar temor en no pocos lugareños por considerarlo curandero. JR ofrece nuevos indicios acerca de su huella genética y existencia en la Santa María del Puerto del Príncipe

 

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— La frase aferrada a través del tiempo en el habla popular, que recorre de punta a cabo al país: «Eso no lo arregla ni el médico chino», posee huellas más allá de una leyenda.

Cuentan generaciones completas de agramontinos que un enigmático personaje, «El chino Sián», llegó desde Pekín en calidad de médico, con la suerte de tener el conocimiento oriental acerca de la medicina, muy avanzada y diferente para la época del Puerto Príncipe de entonces.

La figura de Sián se convirtió con el paso del tiempo en toda una leyenda, porque además se ligó a otra historia del Camagüey legendario que aún hoy causa admiración en quienes la descubren en las páginas de los libros.

Importantes autores, como Ángela Inés Pérez de la Lama en su libro El Camagüey Legendario, editado en la década de los años 40 del siglo pasado, y Roberto Méndez en Leyendas y Tradiciones del Camagüey, publicado en 2004, documentan que El chino Sián era muy popular debido a sus curaciones, a pesar de despertar temor en no pocos lugareños por considerarlo curandero, a causa de la ignorancia de sus procedimientos profesionales.

Ambos escritores narran que El chino Sián, en medio de una de las procesiones de la Veracruz, allá por el año 1850, mientras la imagen recorría las calles principeñas, súbitamente se abalanzó a la vía y se arrodilló ante esta a la vista de todos. ¡El misterioso brujo oriental se había convertido en cristiano! ¡Qué milagro!…

Ahora nuevos indicios acerca de su huella genética han sido descubiertos, por lo que JR, tras el hallazgo, pone a consideración de los lectores los últimos detalles de su existencia en la Santa María del Puerto del Príncipe.

La investigadora agramontina Amparo Fernández y Galera aborda nuevamente el personaje del Médico Chino con novedosos elementos que acreditan no solo su presencia en esta ciudad, sino que Sián no desapareció en el tiempo: «Él, como otros emigrados, dejaron descendencia que llega hasta nuestros días», informó Fernández y Galera.

«Esta singular figura quedó en el habla popular, pero no su huella genética. Sián, y así lo confirman los documentos encontrados, tuvo varias familias: “Una legítima, mezcla de chino con blanco, y otra creada en el concubinato, mezcla de chino con negro”», explicó la historiadora.

«La búsqueda genealógica reafirma que su descendencia llega hasta hoy en ambas líneas familiares. Incluso la familia mestiza agradece no solo su relación consanguínea con el popular personaje, sino pertenecer de alguna manera a la leyenda de La Veracruz y el médico Sián», valoró la escritora.

«Hoy se encuentra en preparación un libro que revelará cada detalle acerca del acontecimiento, pero adelantó que la descendencia blanca está mezclada con los apellidos Zaldívar, Adán y Porro Varela, cada uno dedicado a la profesión farmacéutica; a la elaboración de fórmulas medicinales de la época» comunicó Fernández y Galera, quien se ha dedicado a investigar durante más de dos décadas las emigraciones en el antiguo Camagüey.

Subrayó, además, que la línea familiar mestiza se une a los Pino Sián, todos muy orgullosos de sus ancestros.

Agregó que la búsqueda de las descendencias ha permitido corroborar no solo lo que ya se conocía acerca de su bautizo, el 25 de abril de 1850, y en el que adoptó por nombre Juan de Dios de Jesús Siam Zaldívar, sino que él firmaba de su puño y letra como Sián (con n y tilde), que lo diferencia de otras familias asiáticas asentadas en la urbe de apellido Siam.

«En varios libros y hasta en el propio documento de bautizo aparece Siam (sin tilde y con m), pero él mantuvo el Sián (con n y tilde) hasta su muerte en 1885. Además era invariable al firmar, porque siempre utilizó el pincel para legalizarla y no la pluma de punta, costumbre asiática que nunca borró, al igual que el concubinato».

Acentuó la autora de Cultura y costumbres en Puerto Príncipe (Siglos XVI-XVII) que actualmente la investigación se enfoca en la búsqueda de alguna imagen del chino médico y que entre los resultados del estudio resaltan tener localizada la bóveda familiar, así como algunos de sus muebles y pertenencias que demuestran que este lugareño llegó a amasar una gran fortuna.

Insistió Fernández y Galera en que el galeno de Pekín es un asiático diferente a los demás, porque al llegar a la naciente ciudad traía un capital base de 20 000 pesos en oro español que aportó a su matrimonio, algo muy inusual en la emigración china.

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