Mujeres en las guerras de independencia

Nueve capitanas, una comandante y otras cuatro mujeres que merecieron, pero no recibieron, el grado de generalas, vindicaron el honor femenino en la lucha contra el colonialismo español

Autor:

Luis Hernández Serrano

Nueve mujeres mambisas recibieron el grado militar de capitana y una el de comandante en el Ejército Libertador de Cuba.

Y otras cuatro —suman 14— aparecen reseñadas en el Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba, publicado por la Editora Verde Olivo en 2001, aunque no recibieron ningún grado militar.

Las Capitanas

Gabriela de la Caridad Azcuy Labrador —«Adela»— nació el 18 de marzo de 1861, en la finca Ojo de Agua, en Viñales, Pinar del Río. Durante la guerra fue enfermera y farmacéutica. Participó en 49 combates. Fue ascendida a capitana, trascendió la lucha y murió el 1ro. de enero de 1914.

La cuna de Ana Cruz Agüero fue La Legua, actual barrio Bartle, en Las Tunas, el 26 de julio de 1840. Manejó un cañón como artillera y estableció un hospital de campaña en su propia finca natal. La ascendió a capitana el mayor general José Manuel Capote. Murió el 21 de enero de 1936.

Rosa María Castellanos y Castellanos (Rosa la Bayamesa) nació en Bayamo, Oriente, en un día no precisado de 1834. Era esclava antes de incorporarse a la guerra y al obtener su libertad se ubicó en la Sierra Maestra. También cuidó heridos y enfermos. Creó el hospital de guerra más grande de las luchas independentistas, en San Diego del Chorrillo, a 20 kilómetros al noroeste de Santa Cruz del Sur. Fue personalmente el Generalísimo Máximo Gómez quien la ascendió a capitana. En 1895 tenía ya 60 años y el General en Jefe la situó en un nuevo hospital, llamado Santa Rosa en honor a ella. Alternaba la enfermería con el combate. Murió en Camagüey, el 25 de septiembre de 1907.

María Hidalgo Santana —no se consigna su fecha natal— nació en Matanzas. Se sumó a la Columna Invasora  subordinada al general de brigada José Lacret. En el combate de Jicarita, el 3 de julio de 1896, al caer abatido el abanderado tomó en sus manos la bandera. Recibió siete heridas de bala que no lograron doblegarla. Maceo la ascendió a teniente, y pasó a ser muy conocida como «la Abanderada de Jicarita». Combatió a las órdenes del comandante Raimundo Matilde Ortega, jefe del Regimiento de Infantería de Matanzas. Fue gravemente herida en el combate de La Yuca, cerca de Jagüey Grande. Y la ascendieron a capitana luego de los combates de Bolondrón y Vieja Bermeja. Murió en Alacranes, Matanzas, en 1956.

Trinidad Lagomasino Álvarez —se desconocen fechas de nacimiento y muerte— nació en Sancti Spíritus, Las Villas. Fue mensajera clandestina de los insurrectos en 1895. Participó como correo militar en Cienfuegos, Caibarién, Matanzas y La Habana. Siempre actuó sola y le conocían como «La Solitaria». Actuó como mensajera personal de Máximo Gómez. También cuidó enfermos y heridos y empuñó las armas como soldado. El mismo Generalísimo la ascendió a capitana. Murió en el anonimato en Sancti Spíritus en los primeros años de la República.

María de la Luz Noriega Hernández —de ignorada fecha de nacimiento— nació en Pinar del Río. Se sumó a la Columna Invasora en enero de 1896. Fue enfermera y combatió como soldado. Llegó con la tropa invasora hasta Mantua, el 22 de enero de aquel año 1896. Maceo la ascendió a capitana y le llamó «la Reina de Cuba».

Integró la Columna que el Titán de Bronce organizó para marchar hacia el este y luego se quedó en el hospital de la finca Jicarita, en Matanzas, con su esposo médico, que se encontraba herido y al que los españoles mataron allí. Fue apresada y la llevaron hacia Isla de Pinos, donde sufrió severos maltratos. En noviembre de 1897 fue indultada, regresó a la manigua y se mantuvo con la salud quebrantada. Se quitó la vida en la ciudad de Matanzas, el 16 de agosto de 1901.

Luz Palomares García nació en Guáimaro, Camagüey, el 29 de mayo de 1850. Se alzó en noviembre de 1869, con solo 19 años. En 1872 fue sorprendida por los españoles. Presenció cómo machetearon a sus hermanos de 12 y 14 años.

Cayó presa en el cuartel de Las Tunas y después fue trasladada a Holguín, donde guardó prisión en La Periquera hasta el fin de la guerra. Al inicio de la contienda de 1895 vivía en la finca El Buquién, en Toa. A su casa llegaron los Maceo y el resto de los expedicionarios de la goleta Honor. El general Antonio la ascendió por sus méritos a capitana. Murió en Antilla, el 1ro. de agosto de 1948.

Isabel Rubio Díaz nació el 8 de julio de 1837, en Paso Real de Guane, en Pinar del Río. Fue la madre del coronel Modesto Gómez Rubio. Desde 1882 su vivienda fue un cuartel clandestino. Organizó en Guane un hospital de sangre que Maceo visitó el 20 de enero de 1896, día en que le confirmó el grado de capitana. Ya con 58 años, recorrió con su hospital de campaña más de 150 kilómetros. Tuvo que huir de la persecución de las guerrillas de San Diego de los Baños, que la buscaban incesantemente. El 12 de febrero de 1898, cuando estaba con otro hospital de campaña en Seborucal, Los Palacios, fue atacada, herida de bala en una pierna y apresada. Murió tres días después en San Isidro, Pinar del Río.

Catalina Valdés, nacida en Consolación del Sur, el 22 de marzo de 1837, fue madre de diez varones, casi todos oficiales mambises. En 1895 creó un hospital insurrecto en Arroyo de Agua, Pinar del Río, que no pudo ser incendiado gracias a su tenaz resistencia, fusil en mano. Al morir, en el barrio pinareño de Las Lajas, el 23 de agosto de 1915, su cuerpo estaba lleno de cicatrices de combate.

La única Comandante

Caso único fue el de Mercedes Sirvén Pérez-Puelles, quien llegó a comandante. Era Doctora en Farmacia. Nació en Bucaramanga, Colombia, de padres cubanos emigrados. Hermana del coronel mambí Faustino Sirvén. Ingresó en las filas insurrectas el 5 de octubre de 1896, en Holguín.

Fundó «una botica revolucionaria» en el rancho Palmarito, al sur de Las Tunas, para abastecer de medicamentos y materiales de curación a los diferentes hospitales de guerra, fijos y ambulantes, en todo el territorio holguinero. Fue ascendida a capitana a fines de 1896 y a comandante en 1897. Murió en La Habana, el 25 de mayo de 1948.

¿Generalas?

Ana María de la Soledad Betancourt Agramonte nació el 14 de diciembre de 1832 en Puerto Príncipe, Camagüey. Se incorporó a la manigua con su esposo y en la Asamblea de Guáimaro proclamó la redención de la mujer cubana. Cayó prisionera el 9 de julio de 1871, en Rosalía del Chorrillo. La mantuvieron tres meses bajo una Ceiba, a la intemperie, en la sabana de Jobabo, como «cebo» para atraer a su esposo, el coronel Mora. Tuvo que soportar hasta un simulacro de fusilamiento. El 9 de octubre de 1871, con tifus, se deshizo de sus captores y marchó a La Habana, después a México y más tarde a Nueva York. Y en 1872 visitó al presidente de los Estados Unidos, Ulises Grant, para que intercediera en el indulto de los estudiantes de Medicina cubanos presos por los sucesos del 27 de noviembre de 1871. En noviembre de 1875 recibió la noticia del fusilamiento de su esposo. Murió en Madrid el 7 de febrero de 1901.

María Magdalena Cabrales Isaac —en unos textos con el segundo apellido Arce y en otros con Fernández— nació en la finca San Agustín, en San Luis, Oriente, el 20 de marzo de 1842. Se casó con Antonio Maceo el 16 de febrero de 1866. Marchó a la manigua con Mariana Grajales. En estado de gestación y un niño de meses, sufrió en el monte la muerte de las dos criaturas.

Cuidaba a enfermos y heridos en combate. Acompañó al Titán de Bronce en toda la guerra de 1868. Tras el fin de esta contienda, salió para Jamaica con Mariana, en mayo de 1878. Durante la llamada Tregua Fecunda (1880-1894) fundó y presidió el Club de Mujeres Cubanas en Costa Rica y posteriormente el Club Femenino José Martí, en Kingston, Jamaica. A mediados de 1899 regresó a Cuba. Murió en la finca donde nació, el 28 de julio de 1905.

Mariana Grajales Coello, madre de los Maceo, nació en Santiago de Cuba, el 12 de julio de 1815, de padres dominicanos (otras fuentes plantean que fue el 26 de junio de 1808). Se casó con Fructuoso Regüeiferos el 31 de marzo de 1831. Tuvo con él cuatro hijos: Felipe, Fermín, Manuel y Justo. En 1843 se unió a Marcos Maceo (para unos venezolano de nacimiento y para otros cubano nacido en Santiago de Cuba). Con él tuvo a Antonio, José, Rafael, Miguel, Julio, Tomás y Marcos, y las hembras Baldomera y Dominga.

Todos sus hijos pelearon en la guerra de 1868. Felipe fue fusilado. Fermín murió en la acción de Cascorro, Manuel en el combate de Santa Isabel, y Justo fue fusilado cerca de San Luis. De los Maceo el primero en caer fue su esposo Marcos, en el combate de San Agustín, el 14 de mayo de 1869. Rafael murió en la cárcel de Chafarinas, Marruecos, el 2 de mayo de 1882. Miguel cayó junto a su hermano Fermín, en Cascorro. Julio murió en la acción de Nuevo Mundo, el 12 de diciembre de 1870. Mariana murió en Kingston, Jamaica, el 27 de noviembre de 1893. Sus restos los trasladaron a Cuba el 24 de abril de 1923. Hoy descansan en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Bernarda del Toro Pelegrín, «Manana», nació en Jiguaní, Oriente, el 20 de agosto de 1852. Se casó con Máximo Gómez el 4 de junio de 1870 y sus primeros cuatro hijos nacieron en la manigua. Con Panchito, de dos días de nacido, cruzó junto a Gómez la Trocha de Júcaro a Morón rumbo a Camagüey, donde estuvo hasta que en diciembre de 1872 salió para Jamaica.

Sus 13 hermanos se incorporaron a la guerra. Solo sobrevivieron uno de los ocho varones y una de las hembras. Al inicio de la lucha en 1868 —ya muerto su padre— su madre quemó las propiedades y se alzó con sus hijos. En 1878 fue a República Dominicana. Durante la guerra de 1895 la delegación cubana de Nueva York le ofreció ayuda económica, pero ella respondió: «Las que hemos dado todo a la patria, no tenemos tiempo para ocuparnos de las necesidades materiales de la existencia. No debe gastarse con nosotros lo que hace falta para comprar pólvora». Murió en La Habana el 29 de noviembre de 1911. Todas ellas merecieron ser ascendidas al grado de Generalas de la Independencia.

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